Ciclo David Lynch: Crítica de ‘Fire (PoZar)’ (2015)

Las críticas de Daniel Farriol:
Ciclo David Lynch
Fire (PoZar) (2015)
-cortometraje-

Fire (PoZar) es un cortometraje surrealista de animación experimental que está escrito, dibujado y dirigido por David Lynch. La historia nos muestra como el fuego, dado por una figura misteriosa, crea un agujero en el mundo por el que algo terrible entra y sale. El mundo acabará quemado e invadido por extrañas figuras de insectos. Duración: 10 minutos.

El fuego circular de la obra de Lynch

Hemos escogido Fire (PoZar) como cierre de este ciclo de críticas formado por diez cortometrajes de distintas épocas creativas de David Lynch. Desde la web de No es cine todo lo que reluce os hemos estado ofreciendo semanalmente estas pinceladas críticas con la intención de acercarnos juntos al cine de su autor buscando las claves que definen su inabarcable creatividad. Tal vez, lo más normal hubiera sido decantarse por un trabajo más conocido/visto como es What Did Jack Do? (2017), corto que se presentó por sorpresa dentro del catálogo de Netflix. Aquel corto era un trabajo de cine negro, tan negro como su humor, en el cual se escenificaba el interrogatorio al sospechoso de un crimen pasional con la particularidad de que el detective estaba interpretado por el propio director y, sobre todo, que el investigado era un mono capuchino…

Sin embargo, hemos preferido apostar por Fire (PoZar) como final de trayecto porque es una mejor manera de cerrar el círculo. Se trata de un corto de 10 minutos, rodado en blanco y negro en el año 2015, pero no fue hasta 2020 cuando se distribuyó por internet a través del propio canal de YouTube de Lynch. Es un trabajo complejo y experimental que conecta al director con sus trabajos iniciales de animación a través de unas imágenes subyugantes y surrealistas mucho más cercanas al trabajo pictórico que al desarrollo argumental de una obra de ficción.

Lynch y el Dios-Caronte

La trama de Fire (PoZar) es difícil de explicar, son postales animadas que se suceden para evocar distintas sensaciones alrededor de algunas de las obsesiones repetidas en el cine del director. La acción transcurre dentro de un escenario, similar a un teatro de marionetas o sombras chinescas, una idea sobre la que ya os hablamos en la crítica de Terciopelo azul que nos planteaba la figura del cineasta como la de un trovador antiguo o cuentacuentos que nos introduce en un mundo propio que funciona mediante sus propias reglas. Como intermediario entre Lynch y el espectador, tenemos a un extraño personaje, una nueva mutación de Dios-Caronte al que ya hemos visto aparecer antes con distintas formas si revisamos el inicio de Cabeza borradora, la serie Twin Peaks o nos fijamos en el propio Mystery Man de Carretera perdida.

Las imágenes están animadas sobre unas láminas con dibujos de aspecto siniestro que fueron realizados por el director recordando viejos tiempos (en realidad nunca dejó de pintar o dibujar en su taller). En escena aparece la silueta de una casa y de un árbol, poco después el sol que los vigila se convierte en un agujero/ojo por el que se cuela una especie de gusano. Es algo que nos remite al nacimiento del bebé de Cabeza borradora y a otros «partos» que acontecen en los cortometrajes El alfabeto o La abuela. La idea de la creación/destrucción de un mundo real o imaginario, vuelve a estar presente aquí, con el poder del fuego como catalizador para proceder a la metamorfosis de esos mundos paralelos que acaban conviviendo en un mismo plano mental.

 La perturbadora belleza

Los dibujos de Lynch fueron animados en Fire (PoZar) por la editora de efectos visuales Noriko Miyakawa, formando una perfecta simbiosis expresiva con la música compuesta por el polaco Marek Zebrowski. En escena aparecen unas manos, unas alas, una mujer gritando con la misma intensidad del cuadro de Munch o ese fuego imperecedero siempre presente en el cine de Lynch que aquí hace arder la casa y el árbol del principio. Todos son dibujos abstractos que siguen la línea pictórica de su autor e inciden en la idea antes citada sobre la creación/destrucción que está simbolizada por unas bolas de fuego que caen del cielo. El corto puede entenderse como el ciclo de la vida/humanidad donde el hombre y sus construcciones quedan reducidas a cenizas para que sean los animales quienes recuperen su espacio mediante una danza de celebración.

Más allá de buscar una explicación lógica o de reconocer los simbolismos del corto, Fire (PoZar) es una experiencia perturbadora no exenta de belleza. Lynch efectúa una regresión vital a la época en que miró aquel cuadro del que quiso ver la hierba ser agitada por el viento. Aquella fue su curiosa forma de descubrir el mundo del cine que durante décadas le ha servido para seguir explorando la parte oscura del subconsciente con relatos pergeñados desde el surrealismo que provocan las emociones más primarias que esconde el ser humano.


¿Qué te ha parecido el cortometraje?

Fire (PoZar)

7.2

Puntuación

7.2/10

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