Las críticas de Daniel Farriol:
Bella
Bella es un drama español de animación inspirados en hechos reales que está dirigido por Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco, bajo un guion del primero con Carmen Jiménez. Desde muy joven, Bella se vio obligada a encargarse de la casa, sus estudios y el cuidado de su padre, José, quien padecía depresión. A los 18, Bella conoce a Ponce, un grafitero de 22 años con aspiraciones de pintor. Ella lo ve como su «príncipe azul», un alma romántica, soñadora e idealista, al igual que ella. Su amor florece rápidamente y, poco después de conocerse, se casan. Ponce se convierte en su mundo, y Bella se distancia gradualmente de su padre, de sus amigos de la infancia, Mauro y Patricia, e incluso de sus estudios y ambiciones.
Está protagonizada por Michelle Jenner (voz), Víctor Clavijo (voz), Juan Carlos Villanueva (voz) y Gema Abad (voz). La película se estrenó en España en Seminci Joven y también pasó por la sección Cinéfilos del Futuro del Festival de Sevilla. Ha llegado a salas comerciales el 28 de noviembre de 2025 de la mano de Syldavia Cinema.

Amor tóxico
Bella es una película de animación para adultos que se inspira en la vida real de Ana Bella Estévez, una mujer que durante 11 años sufrió malos tratos físicos y psicológicos por parte de su marido, y que, tras huir con sus 4 hijos, se ha convertido en una activista de referencia en la lucha contra la violencia de género. Ahora también ayuda a otras mujeres que han pasado por su misma situación a través de la Fundación que creó en 2006 y que lleva su nombre.
En la ficción, Bella es una chica bastante ingenua que tras perder a su madre se ha dedicado siempre a cuidar de su padre que padece depresión. Cuando cumple la mayoría de edad conoce accidentalmente a Ponce, un grafitero mayor que ella, que la encandila con sus delirios de grandeza o mostrándose como alguien extremadamente cariñoso. Pero tras la fachada de ese amor de película hollywoodiense se oculta una relación tóxica de dominación y celos en la que Ponce obligará a Bella a separarse paulatinamente de su padre y amistades, anulando también todos sus sueños personales para enfocarse en exclusividad en la carrera artística de su marido. Es una historia que, por desgracia, se repite de manera constante.
Los directores Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco se ponen al frente de este proyecto con la intención de concienciar y advertir a las nuevas generaciones de los peligros de las relaciones tóxicas.

Supervivientes
Bella parece concebida como un manual divulgativo para ser proyectado en instituciones educativas más que en cines. Su mensaje es claro y nada sutil, se nos muestra sin ambigüedades como operan los maltratadores, paso a paso, para seducir a víctimas vulnerables y convertirlas luego en prisioneras de una vida llena de golpes y desprecios (la casa tiene unos barrotes en las ventanas cuya sombra vaticina la cárcel física y emocional en la vivirá encerrada Bella). Al ponernos como espectadores de la evolución de todo el proceso y proponernos como punto de vista principal el de propia mujer maltratada, podemos entender mejor el sentimiento de culpa y vergüenza que la atenazan para impedirle salir de ese círculo vicioso.
Uno de los grandes hallazgos creativos de la película es equiparar el miedo que sienten las mujeres maltratadas a un horror de origen casi cósmico, convirtiendo al maltratador en una bestia lovecraftiana cuyos tentáculos asfixian cualquier atisbo de escapatoria. Sin embargo, la película quiere ofrecer un mensaje optimista, inspirado por la experiencia personal de la propia Ana Bella y la de otras mujeres que han sufrido experiencias parecidas, pero han logrado revertir su situación (antes de los créditos finales aparecen diversos testimonios en imagen real). Por eso, Bella es un homenaje a todas ellas: no son víctimas, son supervivientes.

Lo bello y el horror
Bella tiene un enfoque casi de cuento de hadas para conectar mejor con el público juvenil y/o adolescente. Es una estrategia acertada si la intención es mostrar la película en centros educativos para concienciar desde tempranas edades sobre las señales de alerta ante los comportamientos abusivos y tóxicos en las relaciones de pareja. El problema es que resulta demasiado naíf para un público más adulto, la trama resulta tan sencilla y previsible que le quita trascendencia y emoción.
La película combina animación en 2D y 3D con un estilo de dibujo límpido y colores llamativos, siendo visualmente luminosa. La belleza estética contrasta con la aspereza del relato, algo que sirve para potenciar aún más el discurso. Ese estilo de dibujo solo se rompe en los momentos de terror lovecraftiano a los que nos referíamos antes, ahí la realidad se vuelve una pesadilla onírica bañada en rojo sangre con texturas de acuarela y corte expresionista. En conjunto, resulta un trabajo de animación sólido y atractivo en el que sus autores han estado trabajando casi 12 años. Otro aspecto a destacar y fundamental para transmitir el mensaje, es la participación de los intérpretes Michelle Jenner y Víctor Clavijo poniendo sus voces a la pareja protagonista de manera más que convincente.
Bella es una película necesaria que busca concienciar y poner en relieve una lacra que afecta a nuestra sociedad, en todos los ámbitos y estratos sociales, repitiendo sus pautas en la manera en que se relacionan los más jóvenes en la actualidad. Se echa en falta una mayor carga de profundidad y una visión más completa del personaje que la inspira, pero es entendible si lo que se busca es enviar un mensaje directo que haga reflexionar a adolescentes y estudiantes.

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