Crítica de ‘La maldición de Shelby Oaks’: El terror en la era de YouTube

Las críticas de Daniel Farriol:
La maldición de Shelby Oaks

La maldición de Shelby Oaks (Shelby Oaks) es un filme de terror estadounidense que está dirigido por Chris Stuckmann, quien también coescribe el guión junto a Sam Liz. Cuando un documentalista descubre una nueva pista perturbadora, la búsqueda desesperada de una mujer por su hermana perdida hace mucho tiempo se convierte en obsesión al darse cuenta de que el demonio imaginario de su infancia puede haber sido real.

Está protagonizada por Camille Sullivan, Brenna Sherman, Brendan Sexton III, Michael Beach, Sarah Durn y Sloane Burkett. La película tuvo su presentación en España en el Festival de Sitges 2025, tras su paso por Fantasia y Fantastic Fest. Se ha estrenado comercialmente en salas el 20 de febrero de 2026 de la mano de DeAPlaneta.

La maldición de Shelby Oaks

De las pantallas de casa a los cines

La maldición de Shelby Oaks es un proyecto parcialmente financiando mediante una campaña de crowdfunding en la web Kickstarter realizada en 2022, ha sido un proceso largo hasta que la película ha tomado su forma definitiva para verla en cines. Todo comenzó en 2009 el canal de YouTube de Chris Stuckmann, un joven crítico de cine que a los 20 años fue de los pioneros en realizar videocríticas, principalmente centradas en el cine de terror. Años después, ya con más de 2 millones de seguidores, anunció en 2019 que tenía un guion de largometraje escrito junto a su esposa, Samantha Elizabeth, y 3 años más tarde comenzó la financiación a través de internet, convirtiéndose en la campaña más financiada en la historia de la plataforma tras recaudar casi 1 millón y medio de dólares en pocos días.

Para reforzar la idea de la película que estaba por venir, Stuckmann creó una serie de vídeos bajo el lema «Paranormal Paranoids», utilizando el estilo found footage, en los que se ve a un grupo de investigadores paranormales accediendo a diversos lugares abandonados hasta que desaparecen misteriosamente en un pueblo fantasma llamado Shelby Oaks (si quieres verlos, aún puedes encontrarlos en la red), hubo gente que incluso creyó que eran vídeos reales. Gran parte de ese metraje se incluye al inicio de La maldición de Shelby Oaks. Stuckmann había plantado la semilla de su película creando un imaginario propio en una campaña de marketing que recuerda mucho a lo que hicieron en su momento Daniel Myrick y Eduardo Sánchez para El proyecto de la bruja de Blair (1999).

La película se rodó en 2022, pero tras diversos problemas en la post-producción, no pudo presentarse en festivales hasta 2024. La reacción del público no fue la esperada, pero con la ayuda del productor Mike Flanagan y la distribuidora Neon, se realizó un nuevo montaje, se grabaron nuevas secuencias y se incluyó más gore en momentos puntuales. Tras un periplo de 7 años, se ha estrenado en los cines españoles. En una época apocalíptica en que los cines tienden a desaparecer por culpa de la piratería, la calidad de los formatos domésticos o la ausencia del cine entre las prioridades sociales, es curioso que muchos cineastas de terror actuales (Danny/Michael Philippou, Kyle Edward Ball, Mark Fischbach, Curry Baker, y los que están por venir, Kane Parsons, Dylan Clark, Cameron Gallagher, Jeremiah Lewis…) procedan del entorno de YouTube y propongan el camino inverso: de las pantallas de casa a los cines.

Una narrativa cambiante

Esta larga introducción sirve para valorarla mejor y no despacharla con la displicencia habitual de gran parte de la crítica cuando se enfrenta a una película de terror. Sí, La maldición de Shelby Oaks es imperfecta, a veces caótica, y cae en muchos de los tópicos habituales del género, pero también es terrorífica, inteligente y posee un imaginario propio que confirma que hablaremos mucho de Chris Stuckmann durante los próximos años.

Los primeros minutos son excelentes. La película asimila el concepto televisivo del true crime en la presentación del conflicto y se sirve del formato de metraje encontrado de los vídeos subidos a YouTube para «Paranormal Paranoids», logrando un montaje intenso y realista que capta enseguida nuestra atención. Tras esa introducción adopta una narrativa convencional, así que si no eres fan del subgénero found footage, no te asustes, aquí sólo se utilizan esas imágenes con fines narrativos totalmente justificados.

Tras la desaparición en extrañas circunstancias del grupo de investigación paranormal en el pueblo fantasma de Shelby Oaks, Mia Brennan-Walker, la hermana mayor de Riley (la presentadora del canal de YouTube), inicia una investigación a espaldas de la policía que le conecta con terrores olvidados de su propia infancia. Durante ese proceso de investigación, Stuckmann se recrea en las pareidolias granuladas del VHS y en un terror analógico noventero donde la sugerencia fluye por encima de los efectismos. La sombra de Flanagan es alargada, solo hay que recordar los espectros ocultos en las sombras y casi imperceptibles que aparecían en todos los episodios de La maldición de Hill House (2018).

No solo de found footage vive el youtuber

Otra contradicción absurda que he visto en muchas de las críticas negativas a La maldición de Shelby Oaks es la queja de que se abandone tan pronto el formato del found footage cuando muchos llevan años diciendo que es un subgénero agotado que no puede ofrecer nada novedoso. ¿En qué quedamos? Stuckmann no abusa del formato ni obliga a su protagonista a ir cámara en mano en situaciones absurdas, por eso la investigación acaba asimilando una estructura más comercial y cinematográfica en la línea reciente de James Wan o Ari Aster, cuya Hereditary (2018), tiene algunas semejanzas internas.

Si el montaje inicial a modo de true crime es excelente, no lo son menos algunas secuencias posteriores realizadas con narrativa convencional, por ejemplo, las que acontecen en la prisión abandonada o en la cabaña de la vieja. Stuckmann demuestra su capacidad para crear una atmósfera malsana con los mínimos elementos posibles (sombras, ruidos, un vidrio roto…), logrando momentos de terror puro que hacía tiempo no experimentaba con una película. El director muestra una pericia innata en el uso del encuadre al tiempo que recrea un imaginario propio con símbolos y detalles alrededor de la trama del íncubo Tarion y sus vínculos demoníacos con los lúgubres escenarios de Shelby Oaks.

Terror puro

Si te centras únicamente en la historia de fondo, La maldición de Shelby Oaks puede decepcionarte porque no inventa la penicilina, pero en verdad pocas películas lo hacen hoy en día. Su trama principal cae en muchos lugares comunes del cine de terror y su desenlace es precipitado, obvio y deja muchos interrogantes por explorar, por ejemplo, en la conexión de las hermanas con el íncubo. Curiosamente ese final es una de las partes más «retocadas» por los productores en el montaje final. Sin embargo, pese a sus errores y fluctuaciones en el ritmo narrativo, la película es un relato de terror brillante, retorcido y espeluznante, que recupera el género puro sin tener que justificarse con metáforas o connotaciones sociales. Y sí, tengo que reconocer que, en muchos momentos, Chris Stuckmann me hizo pasar miedo de verdad, que es de lo que se trata.


¿Qué te ha parecido la película ‘La maldición de Shelby Oaks’?

La maldición de Shelby Oaks

7.5

Puntuación

7.5/10

Descubre más desde No es cine todo lo que reluce

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Síguenos

10,000FansMe gusta
2,450SeguidoresSeguir
650SeguidoresSeguir
22,500SeguidoresSeguir
5,550SuscriptoresSuscribirte
- Publicidad-

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Prime Video estrena ‘Balls Up (Con un par)’, con Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser

Prime Video ha estrenado hoy, 15 de abril, su nueva película Original Balls Up (Con un par). La película, protagonizada por Mark Wahlberg (Juego...