Crítica de ‘El caso Hübener’: Hacer lo correcto

Las críticas de Laura Zurita:
El caso Hübener

Mientras la Segunda Guerra Mundial arrasa Europa, un adolescente alemán se enfrenta a una verdad insoportable: ser leal a su país significa ahora ser leal a una mentira. Cuando un líder religioso en quien confía le pide obediencia al régimen nazi y un amigo judío desaparece, comienza a escuchar emisiones de radio prohibidas y organiza una pequeña resistencia para difundir la verdad. Pero en un país gobernado por el miedo, desafiar al sistema tiene un precio.

El caso Hübener está dirigida por Matt Whitaker y escrita por Matt Whitaker y Ethan Vincent. La película se basa en la historia real de Helmuth Hübener, uno de los miembros más jóvenes de la resistencia alemana contra el nazismo. En el reparto encontramos a Ewan Horrocks, Rupert Evans, Ferdinand McKay, Daf Thomas, Daniel Betts, Nye Occomore y Joanna Christie, entre otros. La película se estrena en España el 22 de mayo de 2026, distribuida por A Contracorriente Films / Selecta Visión.

El caso Hübener  Un personaje que evoluciona

El caso Hübener es un largometraje clásico, académico, una película histórica de toda la vida. Y no lo digo como reproche. En una época en la que tantas producciones históricas parecen obligadas a justificarse con artificios formales o una falsa modernidad, esta decide confiar en herramientas mucho más antiguas: personajes, contexto, tiempo y una narración paciente.

Estamos en la Alemania de 1942. La guerra existe, pero para muchos permanece lejos. La población sigue viviendo con una inquietante sensación de normalidad y convencimiento; el país cree que todo va razonablemente bien. En ese escenario conocemos a un grupo de jóvenes y, entre ellos, a Hübener, que desde el principio aparece asociado a una imagen que funciona casi como una declaración de intenciones: tirarse de cabeza a un río revuelto. Un gesto adolescente, casi una provocación, pero también una metáfora bastante transparente de lo que hará después.

La película se toma su tiempo para describirnos ese mundo. Nuestro protagonista pertenece a una minoría religiosa, los mormones, que llevan una vida tranquila dentro de una ciudad alemana aparentemente ordenada. Él forma parte, como casi todos sus amigos, de las juventudes hitlerianas. Entre ellos está Salomon, cuya madre resulta ser judía. Poco a poco la situación empieza a deteriorarse para Salomon y lo que parecía lejano entra de golpe en la vida cotidiana.

Es interesante que el filme no convierta a su protagonista en un héroe contemporáneo colocado artificialmente dentro del pasado. Al contrario, al principio es un joven integrado, obediente, incluso convencido. Lo interesante no es que nazca resistente; lo interesante es verlo pensar. Ver cómo alguien que quería ser un buen ciudadano empieza a preguntarse si obedecer y hacer lo correcto son realmente la misma cosa.

El arranque resulta algo plano. Durante un tiempo parece una reconstrucción histórica correcta y bien vestida. Pero poco a poco va ganando ritmo y fuerza hasta llegar a un tramo final verdaderamente emocionante. Cuando llega ahí, ya conocemos suficientemente a los personajes como para que el conflicto funcione.

La fotografía acompaña bien ese movimiento. Es clásica, equilibrada y va cambiando de cariz: desde los días luminosos y casi despreocupados de los jóvenes hasta el progresivo oscurecimiento que desemboca en el juicio final. Los objetos simbólicos (los crucifijos, las cruces gamadas, los uniformes) están por todas partes y recuerdan constantemente el contexto en el que se respira y vive.

Disidencia interna

Agradezco especialmente que El caso Hübener recuerde algo que a veces el cine simplifica demasiado. La Alemania de Hitler también tenía enemigos dentro, y los judíos solo fueron una parte de las víctimas. Hubo personas que resistieron, que murieron y que decidieron no mirar hacia otro lado de todos los credos y condiciones. Frente a la idea cómoda de un país homogéneo, aparece una sociedad llena de silencios, obediencias, pequeños gestos de disidencia y, por supuesto, muchos acomodos y cobardías.

En ese sentido, uno de los elementos más interesantes de la película, es el papel de la religión y otras instituciones en la sociedad civil. Mientras Hübener se mueve hacia una posición ética incómoda y peligrosa, la propia comunidad mormona aparece atrapada en una obediencia silenciosa. No es una acusación simplista, pero sí una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto sobrevivir implica adaptarse, y cuántos asintieron para luego clamar que ellos no habían sido?

Esa dimensión moral es una de las preguntas más interesantes de la película; cómo se vive, se resiste o simplemente se sobrevive dentro de un sistema que ocupa todos los espacios de la vida cotidiana, hasta que lo importante deja de ser qué piensas y pasa a ser el agua en la que nadas.

El caso Hübener es impecable en su ejecución. Clásica en la forma e histórica en el contenido, pero como siempre ocurre con las buenas películas históricas, habla tanto del tiempo en el que está ambientada como del tiempo en el que se rueda. Porque siempre es tiempo para las buenas películas, clásicas y de buena factura. Y esta, sin reinventar nada ni buscar llamar la atención sobre sí misma, nos deja preguntas importantes.


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El caso Hübener

7

Puntuación

7.0/10

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