Crítica de ‘Jolt’: Sufrir una descarga eléctrica sería más divertido

Las críticas de Daniel Farriol:
Jolt
 
Jolt es una comedia de acción estadounidense dirigida por Tanya Wexler (Cómo escapar de Búfalo, Hysteria) con guion escrito por Scott Wascha. La historia sigue a Lindy, una mujer con un raro trastorno neurológico que le hace experimentar impulsos de ira extremadamente violentos. Para poder convivir en sociedad lleva siempre consigo un dispositivo que le proporciona descargas eléctricas cada vez que tiene la sensación de que va a herir a alguien. Todo se complica cuando aparece muerto el hombre con el que acaba de iniciar una relación. Está protagonizada por Kate Beckinsale (Underworld, Asylum: El experimento), Stanley Tucci (Supernova, La corresponsal), Susan Sarandon (El fraude, La decisión), Jai Courtney, Bobby Cannavale, Laverne Cox, Lili Rich y David Bradley. La película se ha estrenado directamente en Amazon Prime Video el día 23 de Julio de 2021.
 

Descargas eléctricas para apaciguar la ira

Cuando uno se acerca a una película como Jolt lo único que espera encontrarse es un pasatiempo entretenido con el que echar el rato. Aquí no se cumple con esa mínima exigencia. Es un sinsentido aburridísimo y una verdadera pérdida de tiempo. Y eso que la idea inicial, sin ser demasiado original, sí que sirve para crearnos buenas expectativas para contemplar a la estupenda Kate Beckinsale soltando mamporros a diestro y siniestro en un buen espectáculo de acción. Entiendo que la actriz se lo debió pasar en grande haciéndolo, pero esa diversión nunca contagia al espectador a través de la pantalla.
 
Lindy es una mujer que desde niña sufre un extraño trastorno que le provoca ataques de ira incontrolables. Se ha convertido en alguien antisocial que ha vivido encerrada gran parte de su vida. Ni siquiera la disciplina del ejército pudo apaciguar esos brotes psicóticos, más bien todo lo contrario. Al fin, un experimento ideado por el Doctor Munchin (Stanley Tucci) parece haber encontrado un sistema para que la mujer pueda salir al exterior sin que peligre la integridad física de nadie de su alrededor.
 
Se trata de un dispositivo que ofrece descargas eléctricas a través de unos electrodos enganchados al cuerpo de la mujer, lo que evita que se desate el caos en sus situaciones de estrés. Aún así, le sigue costando relacionarse con los demás por lo que el doctor le recomienda que tenga alguna cita a ciegas con un hombre para empezar a socializar y sentir emociones nuevas. Todo se volverá a complicar cuando después de iniciar una prometedora relación sentimental con un amable contable éste aparezca asesinado brutalmente. Eso llevará a Lindy a buscar pistas al margen de la policía para descubrir quién lo hizo y poder cumplir su implacable venganza.


Esto no lo salva ni Kate Beckinsale

En Jolt el personaje de Lindy asume el rol habitual que tienen los personajes masculinos en el cine de acción. Los ataques de ira van acompañados con un incremento descomunal de su fuerza que le hace vencer a cualquiera que se ponga en su camino. La directora Tanya Wexler ofrece un producto dinámico y videoclipero con una buena coreografía en las escenas de pelea, pero sucumbe ante un guion absolutamente inexistente que cuánto más gracioso pretende ser más estúpido se vuelve. Y es que las líneas de diálogo y chascarrillos constantes sobre penes y vaginas más que hacernos reír provocan mucha vergüenza ajena. La película nunca encuentra el equilibrio necesario entre acción y comedia tras unos primeros 30 minutos donde la cosa más o menos sí funciona.  
 
Sorprende que Tanya Wexler tras algunas incursiones en un cine con cierto tono de reivindicación feminista como Hysteria (2011) o Cómo escapar de Búfalo (2019) caiga en la trampa de esta película con claro tufillo de machismo recalcitrante. Más allá de ver a una mujer con la fuerza bruta suficiente para competir a puñetazos con los hombres, no deja de ser un personaje autodefinido por su relación con los hombres. Su amigo doctor le receta para “curar” sus tendencias homicidas echar un polvo con un desconocido. No dista tanto de las revolucionarias ideas que tenía la medicina de finales del Siglo XIX cuando se curaban enfermedades psicológicas inexistentes utilizando un consolador. Visto esto, parece que Wexler empieza a tener un patrón en su cine relacionado con el sentimiento fetichista que despiertan en ella los aparatejos eléctricos… Y luego tenemos la relación de complicidad que surge con el policía y que encajaría mejor en una comedia romántica. Podría haber sido divertido subvertir los tópicos de los géneros para darle una vuelta de tuerca a los estereotipos masculinos y femeninos. Por desgracia, el guion no tiene ni la creatividad ni la inteligencia emocional para hacerlo.
 
Jolt nunca se toma en serio así misma y nosotros tampoco podremos hacerlo. Ni siquiera como comedia. La verdad es que no se entiende que hacen intérpretes de la talla de Kate Beckinsale, Stanley Tucci y Susan Sarandon metidos en un subproducto tan cercano a la Serie B de explotación que no posee ni un ápice de originalidad ni gracia alguna. Un despropósito solo aconsejable para insomnes o fans de la Beckinsale capaces de perdonarle todo.
 

¿Qué te ha parecido la película?

Jolt

3.7

Puntuación

3.7/10

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