Crítica de ‘Sputnik’: El pasajero simbiótico

Las críticas de Daniel Farriol:
Sputnik
 
Sputnik es un filme de ciencia-ficción y terror ruso dirigido por Egor Abramenko (cortometrajes The Passenger, Polaroid Love). El guion está escrito por Oleg Malovichko (Ice, The Method) y Andrei Zolotarev (Attraction, Milliard). Una psicóloga es enviada a una base militar secreta para evaluar a un astronauta con amnesia selectiva al que tienen retenido tras una misión espacial. Pronto descubrirá que ha regresado con compañía del espacio exterior. Está protagonizada por Oksana Akinshina (Moscow Zero, Lilja Forever), Fedor Bondarchuk (The Warrior, The Present), Pyotr Fyodorov (The Blackout: La Invasión, The Duelist), Anna Nazarova, Anton Vasilev y Vasiliy Zotov. La película no ha llegado a estrenarse comercialmente en España, pero pudo verse en Festivales de cine especializados en el género fantástico como Sitges 2020. La tienes disponible en Movistar+ desde el día 15 de Febrero de 2021. 
 

Ciencia-ficción en plena Guerra Fría

Sputnik es una nueva muestra del buen estado de forma que tiene el cine de género en Rusia. La película es una interesante combinación de ciencia-ficción y thriller psicológico que, por momentos, deriva hacia el terror. La idea inicial puede recordar vagamente a Alien: el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), por aquello de contar con un ente extraterrestre que se introduce como huésped dentro de un cuerpo humano. Sin embargo, esta película rusa toma unos derroteros bastante distintos que asume con personalidad propia pese a todos los referentes temáticos y estéticos que iremos encontrando. Para empezar, Sputnik no sucede en el espacio, si no que se ubica casi íntegramente en una base científica donde se estudia el comportamiento humano del único astronauta superviviente a un accidentado viaje espacial.
 
El director debutante Egor Abramenko ya puso en práctica su idea para la película con el cortometraje The Passenger (2017). A partir de ese astronauta llegado del espacio con una compañía inesperada, construyó un relato mucho más ambicioso que decidió ambientar en la Unión Soviética de los años 80. Estamos en plena Guerra Fría, tras la derrota en la carrera espacial contra los Estados Unidos. Ese momento convulso para el país es clave a la hora de comprender el desarrollo de la historia y las reacciones de los personajes.
 
La atmósfera en esa base científica convertida en prisión, se siente opresiva por la constante presencia y vigilancia militar. Es cierto que en el aspecto político, la película cae en algunos tópicos en su descripción del funcionamiento del gobierno de la época. La verdad es que a veces podemos tener la sensación de estar en una película realizada en los Estados Unidos en los años 50-60 cuando se asociaba las invasiones alienígenas con el creciente pánico de la población ante el peligro que suponía el avance del comunismo.    
 

Los espejos donde se mira ‘Sputnik’

Supongo que esa crítica implícita a las esferas de poder y su ambición desmedida por recuperar el liderazgo mundial, es lo que ha hecho que Sputnik no fuera demasiado bien recibida por la crítica en su país de origen. Sin embargo, es una película notable, en especial, durante su primera hora de metraje. Ese hermanamiento que tiene con el cine clásico de la ciencia-ficción hollywoodiense no es la única referencia que encontraremos.
 
Sputnik transita con mucha dignidad entre la Serie B o el cine guerrillero de John Carpenter, sin renunciar a la espectacularidad que tienen las obras de James Cameron o Steven Spielberg. El diseño del bicho puede recordarnos al de Life (Daniel Espinosa, 2017), con una forma de manifestarse similar al de Lo oculto (Jack Sholder, 1987). Por otro lado, el comportamiento que tiene la psicóloga y ese acercamiento inicial al extraterrestre para estudiar su comportamiento, sin duda, nos traerá a la memoria La Llegada (Denis Villeneuve, 2016). Aunque la fascinación entre la bella y las bestias persiste desde siempre en innumerables ejemplos de la literatura o el cine fantástico. Todo eso y más, probablemente esté en la coctelera mental de Egor Abramenko y sus guionistas, pero no se limitan a copiar ni homenajear. Se siente más como un acto reflejo del amor que sienten por el género.  
 

Más allá de las referencias

Sputnik saca muy buen partido a la limitación del espacio. Existe un aura minimalista que otorga más importancia a los personajes que a la acción. Eso no quiere decir que la película sea contemplativa o aburrida, encontraremos suficientes escenas llenas de tensión (todas las apariciones del alienígena son terroríficas). Además, los efectos visuales funcionan muy bien y no tienen nada que envidiar a las grandes superproducciones. La primera hora es donde se juega más con el suspense y las expectativas del espectador y, también, es la que funciona mejor. Durante la parte final se pierde un poco el pulso al introducir algunas situaciones rocambolescas en las que el guion pierde credibilidad. Me refiero, por ejemplo, a lo de campar a tus anchas por una base de alta seguridad.
 
Pero no vamos a ponernos tan exigentes, en el fondo, son minucias. Si somos capaces de convencernos de la relación simbiótica entre un ente alienígena y su huésped humano, no nos será tan complicado asumir esos otros momentos. Respecto al reparto, se puede decir que cumple bien con su cometido, destacando por encima de todos la actriz Oksana Akinshina, una protagonista con el carisma necesario para centrar nuestra atención. Sin que la historia de Sputnik sea especialmente original, los amantes de la ciencia-ficción encontrarán suficientes elementos para disfrutarla. Ojalá se hicieran más películas de ciencia-ficción adulta como esta.
 

¿Qué te ha parecido la película? 

Sputnik

7.7

Puntuación

7.7/10

Un comentario en «Crítica de ‘Sputnik’: El pasajero simbiótico»

  • el 16 febrero, 2021 a las 21:53
    Enlace permanente

    ¿De dónde has sacado que la URSS perdió la carrera espacial con EE.UU.? Rusia siempre ha estado por delante de EE.UU. en esta cuestión. Supongo que has creído que como los americanos mandaron gente a la luna, pues ya está. No es así. la carrera espacial es mucho más diversa y compleja. De hecho, hoy el más serio competidor de Rusia es China, no EE.UU.

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