Crítica de ‘You Go to My Head’: Morbosa e inquietante

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
You Go to My Head
 

A pesar de que está acreditada su participación como codirector en The Blue Villa junto a Alain Robbe-Grillet en 1995, la información de prensa habla del debut como director del belga Dimitri de Clercq en You Go to My Head que se estrena en España, casi tres años después de su producción, tras su paso por más de una treintena de festivales. Y se trata, efectivamente, de un largometraje más adecuado para su exhibición en festivales cinematográficos que en salas comerciales. Su ritmo lento y pausado, su elegante concepción estética, su poco convencional puesta en escena y su particular narrativa (tardamos doce minutos en escuchar las primeras palabras) la convierten en un film poco asequible para un espectador acostumbrado a otro tipo de códigos visuales y narrativos más al uso.

Dimitri de Clercq juega desde el guion con la idea de la amnesia como dispositivo dramático, Dafne (Delfine Bafort) es una mujer que sobrevive a un accidente de coche en el desierto y es encontrada, al borde de la insolación, por un hombre (Svetozar Cvetković) que, al descubrir que ella no recuerda nada, se hará pasar por su marido. Con esta idea de partida tan sencilla como eficaz, de Clercq irá jugando con el suspense, generando inquietud en el espectador y recreando una atmósfera morbosa no exenta de erotismo. Para ello se servirá, como ya se ha dicho, de una concepción estética con más pretensiones artísticas que de eficiencia narrativa.

Se aprecia cierta originalidad en la colocación de la cámara con un marcado gusto por filmar desde interiores a través de cristales, una utilización ideológica de los elementos naturales, fundamentalmente del agua en permanente comunión con el cuerpo de Dafne, y una puesta en escena apoyada en la arquitectura que, basándose fundamentalmente en líneas rectas y formas geométricas puras, consigue crear planos de gran potencia visual. No es ajeno a todo esto el director de fotografía, Stijn Grupping, que aprovecha con inteligencia el poder de la luz exterior de un paisaje abrumador del mismo modo que naufraga en la filmación de unos interiores muy poco matizados.

En cuanto a la banda sonora (pocas veces, como aquí, mejor utilizado este término que el de música) nos encontramos con una sucesión de sonidos metálicos, susurros y ecos que contribuyen en gran medida a la incomodidad del espectador, especialmente en la primera mitad del film.

Obra de prácticamente solo dos personajes (todos los demás son meramente accesorios), You Go to My Head deposita en su pareja protagonista el peso de un film que va ganando en potencia narrativa a medida que avanza su metraje desde el comienzo contemplativo y parsimonioso hasta la parte final en la que se van, poco a poco, atando los cabos argumentales. La modelo y actriz belga Delfine Bafort (más modelo que actriz, da la impresión) desprende con solvencia el aire misterioso que el personaje precisa al tiempo que maneja la ambigüedad entre su componente mental y sensual. Por su parte, Svetozar Cvetković también resulta lo suficientemente enigmático y perturbador desde una mirada que conjuga nostalgia, melancolía y turbación. 

En resumidas cuentas, estamos ante un film en el que su sencillez argumental esconde una compleja propuesta estética, llena de metáforas visuales, que funcionan gracias a la armonía del conjunto y a la elegancia que de Clercq imprime a cada plano.


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6

Puntuación

6.0/10

Un comentario en “Crítica de ‘You Go to My Head’: Morbosa e inquietante

  • el 19 febrero, 2020 a las 17:58
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    Con ganas de verla

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