Goya 2017: ‘Tarde para la ira’ y ‘Un monstruo viene a verme’ se reparten una noche de gloria

Que me Como si de los Oscars se tratara, la 31 edición de los Premios Goya ha concluido esta pasada madrugada, teniendo a todos -espectadores y nominados- expectantes y a base de café para poder conocer el desenlace entre las dos claras candidatas a ser las triunfadoras de la noche: en un lado del ring teníamos a Un monstruo viene a verme, que partía como la película con más opciones en los galardones, nominada a 12 estatuillas; frente a ella tenía a Tarde para la ira, con 11 nominaciones, y recientemente la clara ganadora en los Premios Feroz.

Hubo muchos premios en esta gala, pero parece que fueron muchos más tras comprobar que nos tuvieron cerca de 3 horas pendientes de una gala escasa de ritmo, con números musicales poco atractivos y para nada entretenidos, y un humor que en ocasiones parecía que necesitaba más frescura, bien por lo repetitivo del mismo, bien por no ser horas ya de estar aguantando chascarrillos cuando lo que queríamos era ver galardonados.

Dani Rovira sabía que iba a ser vapuleado tras repetir de nuevo como presentador de la gala, pero no es culpa suya si se hizo pesada, pues detrás de toda ceremonia hay un grupo de guionistas y, lo que es más importante, de quienes organizan el cotarro y deciden la duración del mismo. Tuvo palabras para muchos de los asistentes, entre los que se encontraban estrellas nacionales e internacionales como grandes estrellas de la talla de Penélope Cruz, Pedro Almodóvar y Ken Loach.

Hubo tiempo para lágrimas (que es lo digan a J.A. Bayona), para discursos que bien merecerían estar en la versión extendida de la gala (ahí estaba Ana Belén y su Goya de Honor, pero era su momento y se permite en este caso que cuente lo que quiera) y momentos para saturar el escenario de equipo técnico de las películas galardonadas, o más bien los cortos, que son los premios que más gente acumulan detrás del atril y del Goya recién recibido, pero pocas veces van a poder estar en un momento así, pues por desgracia los cortometrajes no tienen tanta cabida y visibilidad en este mundillo como se merecen.

Si algo fue más que reseñable, fue contar con la Film Symphony Orchestra, que era una de las novedades de esta edición, y que destacó, sobre todo, a la hora de interpretar las bandas sonoras nominadas, aunque visualmente generaba cierto caos tener a tanta gente en el escenario, sobre todo cuando subían los premiados.

En su primer discurso en los Goya, Yvonne Blake y Mariano Barroso, presidenta de la Academia de Cine y el vicepresidente, respectivamente, agradecieron su apoyo a los más de 18 millones de personas que en 2016 fueron a ver películas españolas en nuestro país y afirmando que  sueñan con “salas llenas”.

Antes de comentar el desenlace de la lucha titánica entre películas y sus directores, no podemos dejar de citar la gran noche que vivió Emma Suárez, quien se alzó en una misma ceremonia con el Goya a Mejor actriz de reparto por La próxima piel y el Goya a Mejor actriz por Julieta, siendo algo épico que sólo había sucedido una vez en la historia, y dejando claro que para la Academia es la mejor actriz del panorama cinematográfico actual español.

Y regresando a lo más interesante, y no siendo tan pesados como la gala, toca decir que hubo reparto en los premios principales, para dejar a todos contentos, llevándose J.A. Bayona el galardón a Mejor director por Un monstruo viene a verme, junto con otros 8 cabezones más, mientras que la Mejor película fue Tarde para la ira, y su director, Raúl Arévalo, se llevó el Goya a Mejor director novel, logrando con su película 4 galardones. Estaba claro que iba a suceder algo parecido a lo que vivimos en los Oscars el año de Gravity y 12 años de esclavitud, cuando los premios técnicos iban todos a parar a la película más fantasiosa, y el galardón más relevante hacia la película más realista.

También hubo Goyas para El hombre de las mil caras, que obtuvo los premios de guión adaptado, firmado por el director Alberto Rodríguez y su habitual guionista, Rafael Cobos; y el de mejor actor revelación para Carlos Santos por dar vida a Luis Roldán. Por otro lado, de los cuatro premios a los que optaba El olivo, consiguió el de Mejor actriz revelación para Anna Castillo, mientras que 1898. Los últimos de Filipinas sólo transformó una de sus 9 nominaciones, la correspondiente a Mejor diseño de los vestuario.

Os dejamos con el palmerés completo:

Mejor película

Mejor director

Mejor actor protagonista

Mejor actriz protagonista

Mejor actor de reparto

Mejor actriz de reparto

  • Emma Suárez por La próxima piel

Mejor actor revelación

Mejor actriz revelación

Mejor guión original

Mejor director novel

Mejor guión adaptado

Mejor música original

Mejor dirección de producción

Mejor montaje

Mejor diseño de vestuario

  • Paola Torres por 1898. Los últimos de Filipinas

Mejor sonido

Mejor película de animación

  • Psiconautas, los niños olvidados

Mejor película iberoamericana

Mejor película documental

  • Frágil equilibrio

Mejor película europea

  • Elle de Paul Verhoeven

Mejor canción original

  • “Ai, ai, ai” de Silvia Pérez Cruz por Cerca de tu casa

Mejor dirección de fotografía

Mejor dirección artística

Mejor maquillaje y/o peluquería

Mejores efectos especiales

Mejor cortometraje de ficción

  • Timecode de Juanjo Giménez Peña

Mejor cortometraje documental

  • Cabezas Habladoras de Juan Vicente Córdoba

Mejor cortometraje de animación

  • Decorado de Alberto Vázquez

Foto: Academia de Cine

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