NOCTURNA 2014. ‘La matanza de Texas’: El origen del terror moderno

Las críticas de Óscar M. en Nocturna 2014: La matanza de Texas
Como motivo del 40 aniversario del estreno, y tras pasar por el Festival de Cannes, el Festival de cine fantástico de Madrid, Nocturna, ha reestrenado una copia restaurada y con un glorioso sonido 7.1 de La matanza de Texas, donde unos jóvenes se adentran en la América profunda y se topan con una familia de desequilibrados asesinos. Como se intuye, nada saldrá bien.
La película es tal vez el origen del cine de terror tal y como lo conocemos hoy en día, después de su estreno llegaron asesinos en serie mucho más famosos como Freddy o Jason, pero Cara de cuero tiene el dudoso privilegio de ser la primera encarnación y adaptación al cine de terror de los atroces actos cometidos por Ed Gein (aunque previamente Psicosis ya lo había tomado como referencia para Norman Bates).

Precisamente con Psicosis comparte el honor de seguir asustando a la audiencia décadas después de su estreno, en este caso gracias a una turbadora banda sonora (compuesta a base de ruidos y sonidos molestos) que mantiene al espectador alerta y a un guión que representa el choque generacional en la América de los años setenta, enfrentado al concepto de la familia (funcional o no) y a la revolución hippie de la época, un subtexto que ha resistido el paso del tiempo.
La matanza de Texas es, contrariamente a lo que se piensa y se recuerda, poco explícita a nivel gráfico o sangriento, Hooper artísticamente consiguió que el espectador “rellenara los huecos” de las escenas, componiendo planos sin mostrar sangre o vísceras en pantalla, algo de lo que deberían aprender muchas propuestas actuales obsesionadas con el gore y la pornografía sangrienta como Saw.
A pesar de haberse rodado hace cuarenta años, la calidad gráfica y los estupendos planos de la película demuestran que Hooper fue un visionario a la hora de rodar las escenas, y que la brillante elección de la iluminación (hasta en las escenas nocturnas) sería imitada posteriormente en todo el cine de terror, aunque con diferente resultado.
Marilyn Burns (elegida únicamente porque gritaba bien, como dice su directror) transmite excepcionalmente bien sus emociones en las escenas y el resto del reparto consigue representar de forma realista el guión, gracias a la labor de Hooper a la hora de mantener un ambiente de tensión entre el reparto durante el rodaje, creando enemistades entre los propios actores y hacia él mismo.

La matanza de Texas es una cinta de terror clásica, que molesta e incomoda al espectador, y que le hace preguntarse cómo reaccionaría en una situación similar (que podría suceder aún hoy en día). Es una historia de miedo que sigue fresca cuarenta años después y eso no se ve todos los días.

También te puede interesar

Deja un comentario