Las 25 mejores películas del Siglo XXI para Daniel Farriol
Tras cumplirse el primer cuarto de siglo, nos hemos propuesto en No es cine todo lo que reluce mirar atrás para hacer balance cinematográfico sobre las películas más destacadas de lo que llevamos de siglo. Como se trata de una misión imposible recapitular 25 años de cine a través de sólo 25 películas cada redactor ha confeccionado una lista individual absolutamente subjetiva para destacar las películas que han sido importantes en su periplo vital como cinéfilo (en mi caso he decidido no incluir varias películas de un mismo director). Echarás en falta muchas, te sobrarán otras, pero esta es mi lista (al menos hoy, a lo mejor la semana que viene si hiciera otra sería diferente).
El año 2000 no pertenece al Siglo XXI
El Siglo XXI se inicia el 1 de enero de 2001, sin embargo, en la mayoría de listados parecidos al nuestro que circulan en los medios de comunicación se incluyen películas que tienen como año de producción el 2000. Tras mucho debatir, hemos considerado la opción de incluir estas películas siempre y cuando su fecha de estreno en España hubiese tenido lugar durante el Siglo XXI, y es por eso que he incluido en mi lista Memento (Christopher Nolan, 2000), Deseando amar (Wong Kar-wai, 2000) y Suzhou River (Lou Ye, 2000) que, sin esta consideración, no hubieran podido entrar.
Christopher Nolan es uno de los directores de este siglo que más admiradores tiene, yo he querido destacar una de sus primeras películas, un curioso thriller contado al revés que me dejó boquiabierto la primera vez que lo vi. Podía haber incluido Origen (2010), El caballero oscuro (2008) o Interstellar (2014), pero me he decantado por una de sus obras más despojadas de la grandilocuencia inherente a su cine actual.
El melodrama arrebatado y arrebatador de Wong Kar-wai no podía faltar, es una experiencia incomparable donde el color y la música te transportan a un universo del que nunca querrías regresar. Si se hubiera caído de la lista por el tema de la fecha antes explicado, hubiera añadido el film 2046 (2004) para compensar su ausencia.
La obra maestra de Lou Ye se estrenó en cines en España en 2023 y es una enigmática obra narrativamente mutante y adelantada a su tiempo, entre la fabulación fantasmagórica y la metaficción, por eso la reivindico desde estas líneas.

Cineastas consagrados que no podían faltar
Mullholland Drive (David Lynch, 2001), 21 Gramos (Alejandro González Iñarritu, 2003), Dogville (Lars Von Trier, 2003), Match Point (Woody Allen, 2005), El intercambio (Clint Eastwood, 2008) y Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino, 2019), son una breve representación de cineastas que me han acompañado a través de su filmografía a lo largo de este y también del siglo pasado (no todo, que no soy tan mayor). En especial han sido importantes para mi Lynch, Allen y Eastwood, de los que muchas de sus obras se encuentran entre mis favoritas de todos los tiempos. Iñarritu y Von Trier suelen darme una de cal y otra de arena, pero estas dos pelis me parecen incontestables y me dejaron un mal cuerpo de los que se recuerdan un cuarto de siglo después.
De este último podía haber escogido otras obras más reconocidas unánimemente como Mystic River (2003), Million Dollar Baby (2004) o Gran Torino (2008), pero siento una especial querencia por este melodrama moral a menudo arrinconado en su filmografía. Del prolífico Allen me gusta casi todo, en mayor o en menor medida, pero esta es la más redonda que ha hecho este siglo. Y de Tarantino podía haber cambiado mi elección por otra que me flipa de su filmografía como es Django Desencadenado (2012), pero finalmente me decidí por su oda a la cultura popular estadounidense con ajuste de cuentas incluido.
Lynch merecería un capítulo aparte, pero para eso ya he escrito este año el libro «David Lynch. Fascinación por lo extraño», así que me remito al mismo. La película es una Obra Maestra inconmensurable y la mejor de este siglo (eso no lo digo yo, lo dicen la mayoría de listas elaboradas por críticos y expertos cinematográficos).

Cine de género o limítrofe al género
El bosque (M. Night Shyamalan, 2004), Under The Skin (Jonathan Glazer, 2013), Her (Spike Jonze, 2013), Enemy (Denis Villeneuve, 2013), Langosta (Yorgos Lanthimos, 2015), La cura del bienestar (Gore Verbinski, 2016), A Ghost Story (David Lowery, 2017), Encontré al Diablo (Kim Ji-Woon, 2011) y, ¿por qué no?, Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010).
Shyamalan, es un genio infravalorado, un juglar moderno que recita cuentos fantásticos con finales inesperados en un envoltorio de alegoría social. Sin miedo al ridículo, arriesga, por eso está en esta lista. Lanthimos también arriesga desde un estilo identificable, aunque ahora esté dando peligrosas señales de ser engullido por el mainstream. Las de Villenueve y Verbinski están porque me dejaron con el culo torcido y quiero reivindicarlas por encima de películas mejor consideradas por el gran público. Del canadiense podía haber incluido Incendies (2010), Prisioneros (2013) o La llegada (2016), que me flipan, pero la aparición de la araña en la adaptación de Saramago se ha convertido en un recuerdo imborrable que ha decantado mi elección.
De la película de Glazer solo puedo decir que es un artefacto fascinante e irrepetible, una experiencia sensorial que no deja indiferente para bien o para mal, justo el tipo de cine que quiero. Las películas de Jonze y Lowery son los retratos de la soledad contemporánea más dolorosos que he visto y explicados desde puntos de vista sorprendentes. Las dos que quedan no pueden ser más distintas: una de animación enfocada al público infantil, pero con un juguetón imaginario de terror que desemboca en un final para llorar a moco tendido, y la otra es un thriller salvaje y trepidante que he querido poner por delante de otras películas coreanas que siempre son citadas en este tipo de listas.
Más cine asiático
No lo puedo evitar, el cine asiático me fascina y, además de las películas citadas de Wong Kar-wai, Lou Ye y Kim Ji-Woon, han entrado otras dos Still Walking (Hirokazu Koreeda, 2008) y Largo viaje hacia la noche (Bi Gan, 2018). La filmografía de Koreeda está repleta de crónicas humanistas y familias reconstruidas más allá de los genes, cada año su cine nos visita a través de festivales y calienta nuestro corazón, pero la película que he escogido es una obra seminal de obligado visionado donde el maestro japonés demostró su capacidad para sintetizar las emociones desde lo cotidiano.
Por su parte, Bi Gan es un creador de atmósferas oníricas y sueños alucinógenos, exigente y no apto para todos los públicos, pero que si te dejas arrastrar en ese viaje nocturno en pantalla grande y en 3D puedes vivir una experiencia inolvidable como disfruté yo mismo.
Se han quedado a las puertas de entrar en la lista otras películas y cineastas asiáticos que me han acompañado este siglo como Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000), Zatoichi (Takeshi Kitano, 2003), Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan, 2009), Amor bajo el espino blanco (Zhang Yimou, 2010), Una familia de Tokio (Yoji Yamada, 2013), Ahora sí, antes no (Hong Sang-soo, 2015) o La doncella (Park Chan-wok, 2016), por citar algunas. Pensándolo bien, me daba para hacer una lista sólo con películas asiáticas.

Otras películas que me marcaron en este siglo
Aún me falta reseñar cinco películas que he incluido en la lista y que he incluido principalmente porque me desafiaron emocionalmente y me dejaron roto. Two Lovers (James Gray, 2008), Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008), El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009), Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010) y The Deep Blue Sea (Terence Davies, 2011), no confundir con la del tiburón. La mayoría no suelen aparecer en estos listados y las quiero reivindicar como obras que te sacuden y remueven por dentro como pocas películas lo logran en los últimos tiempos (este 2025 ni una lo ha hecho).
De los directores de todas ellas me gustaría destacar un nombre, el de James Gray, autor también de La noche es nuestra (2007), El sueño de Ellis (2013), Z, la ciudad perdida (2016) o Ad Astra (2019), un autor como la copa de un pino al que dediqué una retrospectiva de análisis crítico en otro medio y que se encuentra entre lo más interesante que ha dado este siglo si se quiere profundizar un poco en su cine.
Deliberadamente he dejado fuera películas producidas en los últimos años porque considero que siempre es necesaria una cierta distancia para valorar el impacto que han tenido las películas en nosotros, pero si hubiera tenido que escoger algunas recientes me vienen a la mente La flor (Mariano Llinás, 2018), Lazzaro feliz (Alice Rohrwacher, 2018), Swalow (Carlo Mirabella-David, 2019), Men (Alex Garland, 2022), Perfect Days (Wim Wenders, 2023), La sustancia (Coralie Fargeat, 2024) o la trilogía sureña de Ti West, así a botepronto. 25 años dan para miles de listas diferentes.
Las 25 elegidas
Tras todas estas consideraciones, mi listado de mis 25 imprescindibles del Siglo XXI (2001-2025), ordenadas por año de producción y sin repetir películas del mismo director, queda así:
1- Deseando amar (Wong Kar-wai, 2000)
2- Memento (Christopher Nolan, 2000)
3- Suzhou River (Lou Ye, 2000)
4- Mulholland Drive (David Lynch, 2001)
5- 21 Gramos (Alejandro González Iñarritu, 2003)
6- Dogville (Lars Von Trier, 2003)
7- El bosque (The Village) (M. Night Shyamalan, 2004)
8- Match Point (Woody Allen, 2005)
9- El intercambio (Clint Eastwood, 2008)
10- Still Walking (Hirokazu Koreeda, 2008)
11- Two Lovers (James Gray, 2008)
12- Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008)
13- El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009)
14- Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010)
15- Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010)
16- The Deep Blue Sea (Terence Davies, 2011)
17- Encontré al Diablo (Kim Ji-Woon, 2011)
18- Under The Skin (Jonathan Glazer, 2013)
19- Her (Spike Jonze, 2013)
20- Enemy (Denis Villeneuve, 2013)
21- Langosta (Yorgos Lanthimos, 2015)
22- La cura del bienestar (Gore Verbinski, 2016)
23- A Ghost Story (David Lowery, 2017)
24- Largo viaje hacia la noche (Bi Gan, 2018)
25- Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino, 2019)
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