jueves, enero 1, 2026

Las 25 mejores películas del siglo XXI para Laura Zurita

Balance cinematográfico del primer cuarto del S. XXI por Laura Zurita:

Hacer un top de las películas del siglo XXI es mirar hacia atrás y recordar la persona que éramos en las películas que vimos. El mío es un top emocional, porque las películas que quedaron en mi recuerdo son las que me conmovieron, por su mensaje, por su belleza, o por ese conjunto de factores que resumimos en un «porque sí». No he introducido conceptos como el equilibrio o la equidistancia, soy consciente de que hay autores que aparecen más de una vez y se notan mis preferencias cinematográficas, y así quiero que sea, al menos por esta vez.

En Memento (Christopher Nolan, 2000), el tiempo y el recuerdo se convierten en una trampa mental. Ese mismo año, Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000) filmaba el deseo con una delicadeza extraordinaria, mostrando el anhelo y la belleza como sinónimos.

La trilogía de El señor de los anillos (Peter Jackson, 2001) es una obra magna que devolvió al gran relato su capacidad de maravilla, construyendo un mundo en el que las personas (humanas o no) vivían y respiraban, mientras Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002) mostraba la violencia como una maquinaria de supervivencia colectiva y dolor. Oldboy (Park Chan-wook, 2003) se adentraba en la venganza como reacción al castigo más trágico e inhumano, y Dogville (Lars von Trier, 2003) desnudaba al cine de artificios, ahondando en los mecanismos de la hipocresía y el cadalso de la condena irracional. Von Trier es un creador tan irregular como gigantesco.

En Antes del atardecer (Richard Linklater, 2004), película que forma parte de una trilogía delicada y vibrante, el tiempo se mide en relaciones y conversación, y ¡Olvídate de mí! (Michel Gondry, 2004) recordaba que, aunque pudiéramos borrar el recuerdo del amor, persistiría su huella. El laberinto del fauno (del grandísimo Guillermo del Toro, 2006) nos mostró que la fantasía es una forma de realidad y que los monstruos son, en realidad, personas que están en nuestra vida.

En Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), el futuro es estéril, despiadado y compasivo, como un reflejo oscuro del presente. Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson, 2007), en la que la ambición se enlaza a la misma esencia de la vida para algunos, es cine clásico, terso y eterno. Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008) reinventó el mito del vampiro con una mirada casi minimalista y reconstruye el relato integrando una maravillosa y desolada historia de amor.

Ese mismo año, El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008), llevaba el cine de superhéroes a una dimensión moral inusitada con imágenes inolvidables, mientras En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008) mostraba una mirada penetrante y lúcida sobre la guerra, del peligro como una adicción, con una narrativa casi alucinatoria. En 2009, Un profeta (Jacques Audiard) llevaba el drama carcelario al terreno de la fe y el dolor de la vida, y Up (Pete Docter & Bob Peterson, 2009) con el lenguaje de la aventura más improbable, hablaba del proceso del duelo, las despedidas y la sanación.

Después, Interestellar (Christopher Nolan, 2014) unió ciencia y emoción, y Whiplash (Damien Chazelle, 2014) mostraba un juego tóxico sobre el perfeccionismo casi sádico. Del revés (Inside Out) (Pete Docter, 2015) hablaba de psicología como un juego gozoso y mostraba un mensaje serio y relevante, lo tóxico que es forzar un pensamiento positivo, ignorando la complejidad de nuestras emociones.

La llegada (Denis Villeneuve, 2016) volvió a recordarnos que comprender al otro exige aprender su lenguaje y que el dolor puede merecer la pena. Déjame salir (Jordan Peele, 2017) usó el terror para reflejar el racismo soterrado, de apariencia impoluta, entre gente que se cree bienpensante. Vidas pasadas (Celine Song, 2023) nos llevaba al centro del amor como posibilidad no realizada.

En los últimos años, Dune: Parte dos (Denis Villeneuve, 2024) devuelve a la ciencia ficción una visión épica y profundamente humana, construyendo un nuevo modelo en un género inmortal, y The Brutalist (Brady Corbet, 2025) construye un relato sobre ambición, arte y poder con un lenguaje visual que lleva esta película al terreno de las grandes obras maestras.

Así queda mi lista con las 25 mejores películas del Siglo XXI (por orden cronológico):

1- Memento (Christopher Nolan, 2000)
2- Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000)
3- El señor de los anillos: La comunidad del anillo (Peter Jackson, 2001)
4- Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002)
5- Oldboy (Park Chan-wook, 2003)
6- Dogville (Lars von Trier, 2003)
7- Antes del atardecer (Richard Linklater, 2004)
8- ¡Olvídate de mí! (Michel Gondry, 2004)
9- El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006)
10- Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006)
11- Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson, 2007)
12- Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008)
13- El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)
14- En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008)
15- Un profeta (Jacques Audiard, 2009)
16- Up (Pete Docter & Bob Peterson, 2009)
17- Interestellar (Christopher Nolan, 2014)
18- Whiplash (Damien Chazelle, 2014)
19- Del revés (Inside Out) (Pete Docter, 2015)
20- La llegada (Denis Villeneuve, 2016)
21- Déjame salir (Jordan Peele, 2017)
22- Vidas pasadas (Celine Song, 2023)
23- Dune: Parte dos (Denis Villeneuve, 2024)
24- The Brutalist (Brady Corbet, 2025)


 


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