Las críticas de Laura Zurita:
Islas
El otrora majestuoso y esplendoroso Hotel Paradise, un enorme hospedaje que vivió un pasado glorioso y de opulencia, es ahora un lugar venido a menos, decadente y anticuado, del que apenas queda el recuerdo de lo que fue. Mientras sus escasos empleados y clientes conviven envueltos en una profunda apatía y desengaño, el pasado y el futuro de sus dos protagonistas se funden en la realidad alternativa que ofrece el ‘todo incluido’ del Hotel Paradise.
Islas está escrita y dirigida por Marina Seresesky y protagonizada por Ana Belén, Manuel Vega, Eva Llorach, Jorge Usón, Elena Zurita y Fran Jesús. La película se estrena en salas de cine el 27 de febrero de 2026 de la mano de AF Pictures.
Una actriz que muy pocos recuerdan
Islas relata el encuentro inesperado entre Amparo, una actriz que muy pocos recuerdan, y Toni, un joven con heridas abiertas, en un hotel muy venido a menos. La introducción de la película presenta a una Amparo que parece venir de un viaje en el tiempo, o haber caído del cielo directamente a ese lugar decadente, sin entender nada. Más tarde en la historia comprenderemos por qué.
Visualmente, la película ofrece destellos de buen hacer: los cuidadísimos encuadres, el paisaje canario y la atmósfera de decadencia crean un ambiente entre el sueño y la pesadilla. La fotografía de Kenneth Oribe hace un uso notable del espacio del hotel y de la luz. El escenario es tanto físico como simbólico: el hotel, que pasa de esplendoroso a ruinoso, se convierte en un reflejo del paso del tiempo y del desgaste emocional de la protagonista. El tiempo ha pasado, y ella no lo sabe.
Reposada y reflexiva
Islas aspira a ser reposada, reflexiva y convertirse en un clásico. Es evidente que contiene no pocas referencias visuales a El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950), un modelo cinematográfico evidente para la directora. Pero ese ritmo lento se imbrica en un continente que no llega a tener el contenido que lo haría relevante. Algunos elementos, como el grupo de africanos que aparece de cuando en cuando, no aportan gran cosa más que pretensiones.
La actuación de Ana Belén es digna de mención, pues marca su regreso a un papel protagónico. Sin embargo, ni el guion ni la mirada de la directora le dan alas para desplegar todo su potencial. El personaje de Toni (Manu Vega) no está suficientemente definido, y quizás por eso resulta difícil creer en la química entre ambos ni en las decisiones que toman juntos. Sus motivaciones quedan demasiado implícitas, y la conexión emocional entre ellos se percibe más como un postulado que como una realidad.
En conjunto, Islas es una película visualmente ambiciosa y un tanto fallida, porque se presta mucha más atención a su belleza formal que a su desarrollo narrativo. Si bien puede interesar al espectador que aprecia el cine tranquilo, de atmósfera y silencios, no alcanza la intensidad dramática que le daría verdadero sentido.
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