Las críticas de Óscar M.:
He-Man y los Masters del universo
En He-Man y los Masters del universo, la Espada del Poder guía al Príncipe Adam de regreso a Eternia, donde descubre que su hogar ha quedado destruído bajo el malévolo dominio de Skeletor. Para salvar a su familia y a su mundo, Adam deberá unir fuerzas con sus aliados más cercanos y aceptar su verdadero destino como He-Man, el hombre más poderoso del universo.
La adaptación está dirigida por Travis Knight y protagonizada por Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, James Purefoy, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson y Charlotte Riley, con la participación de Kristen Wiig, y con Jared Leto e Idris Elba, la historia está escrita por Aaron Nee & Adam Nee y Alex Litvak & Michael Finch. Masters del universo llegará exclusivamente a los cines de toda España el próximo 5 de junio de la mano de Sony Pictures Spain.

La adaptación a CGI que todos esperaban
La nueva versión de He-Man y los Masters del universo llega en el momento idóneo tanto para Mattel como para sus productoras Amazon y MGM, el factor nostalgia en los espectadores de cine está rozando niveles de burbuja inmobiliaria, además coincide que el próximo año se cumple el 40 aniversario de la primera película y las expectativas de una adaptación poco realista y muy fantástica de la serie de televisión He-Man y los Masters del universo está en su punto álgido.
El director Travis Knight ha conseguido realizar la mejor y más fiel adaptación posible de la serie animada de televisión de Filmation que se emitió (o se alquiló, como el caso de España) en los años 80, lo cual le otorga, incluso, cierta valoración positiva a la versión de 1987, convirtiéndose en una versión independiente y con personalidad propia que esta nueva de 2026.
Esta adaptación llena de detalles hará felices a los adultos-niños que se criaron con la serie, pero no genera una nueva admiración en los nuevos espectadores. La nueva película ha sabido captar con especial detalle la diversidad de colores de la serie y transportarlo al entorno digital actual, algo que siempre aparece como una de las principales quejas de la película de 1987 (su paleta de colores oscuros y la escasa relación argumental con la serie animada o los cómics).

Un estiradísimo metraje inundado de momentos cómicos
Los tres guionistas (que han desarrollado una historia escrita entre cuatro personas) han dividido claramente la película en dos partes: un prólogo enorme (en ciertas partes, demasiado descriptivo) dedicado a Adam, para luego centrarse en su faceta de He-man, pero donde falta alguna evolución de los personajes o algo novedoso o sorprendente en la historia. En ocasiones, se limita a acumular escenas que cubren las necesidades de Mattel: personajes, lugares o vehículos que deben aparecer obligatoriamente para cumplir con la promoción correspondiente de cara a la venta de juguetes.
El guión está plagado de chistes en los diálogos, bromas visuales y golpes cómicos que llegan a satisfacer y hasta saturar al espectador, rozando en algún momento cierto esquema repetitivo. Destacan, sobre todo, las bromas internas con el nombres de los personajes (y la manera real en la que Mattel nombra a las figuras de la colección «Masters del universo») y las constantes referencias a la serie de televisión y sus «momentos Filmation» repitiendo situaciones.
La película tiene un enorme problema con sus 2 horas y 20 minutos de duración, ya que lastran demasiado la película durante la extensa presentación de la historia en la primera hora ambientada en La Tierra y, posteriormente (cuando la acción se traslada a Eternia), el guión no se consigue recuperarse, a pesar de que la acción es constante, pero hay cierto regodeo en algunas peleas o conversaciones que hacen que la película, en general, sea demasiado larga para la historia que cuenta.

Interpretaciones correctas y un abuso desmesurado de la música
Las interpretaciones están dentro de lo esperado, no hay ningún actor o personaje que destaque por encima del conjunto. Algo que es satisfactorio, puesto que los actores y actrices cumplen con su objetivo, pero no aportan nada nuevo a los personajes, algunos ni siquiera hablan, incluso parece que se han limitado a cumplir con la cuota de Mattel de incluir figuras de la línea original, de la serie de televisión, de la película del 87 y hasta de la última serie de Netflix.
Nicholas Galiztine está más que correcto como Adam y adecuado como He-man, aunque no existe ninguna diferencia entre las dos variantes ni una evolución del personaje. La mejora física del actor (chiste interno utilizado con asiduidad dentro de la propia película) cumple las necesidades mínimas que requería He-man, mientras que el departamento de vestuario ha optado por ropa de un tamaño extra grande para las apariciones como Príncipe Adam, para disimular el trabajo en el gimnasio del actor.
Por su parte, Jared Leto pone gestos y voz al personaje de Skeletor, aunque debido a la limitación de los efectos especiales para representar su cara de calavera, no hay posibilidad de ver su rostro. El actor hace un sobreesfuerzo para intentar aportar matices a su trabajo, pero es bastante difícil apreciarlo. Su expresión corporal adquiere más relevancia que su cara, y consigue que se valore su capacidad para doblarse a sí mismo, pero la realidad es que en pantalla estamos viendo un dibujo hecho por ordenador sobre una máscara de efectos especiales.
El abuso reiterado y reincidente del tema musical principal compuesto por Daniel Pemberton llega a saturar tanto a la película que dan ganas de pulsar el botón de silencio (algo que ya sucedía en otras de sus composiciones para Aves de presa o Spider-man: Cruzando el multiverso), incluso la constante musical incidental no permite ni una sola escena de diálogo en silencio, y sólo se ve interrumpida (en muy pocas ocasiones) por una selección de trozos de temas musicales de los 80, entre los que destaca «Princes of the universe» de Queen, como la más acorde con la trama (también por su vinculación a la película Los inmortales y el juego de las espadas).
He-Man y los Masters del universo no llega a aprovechar la oportunidad para profundizar en los personajes o en la propia esencia de la historia y se queda en una mera representación con unos efectos digitales carísimos, pero es la adaptación que tanto ansiaban poder ver en pantalla los seguidores de la línea de juguetes o de la serie animada de televisión: un espectáculo de color y momentos cómicos.
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