Las críticas teatrales de Laura Zurita:
Emigradas
Emigradas cuenta el viaje íntimo y universal del cuerpo migrante. Un cuerpo-archivo que reflexiona, recuerda, hereda, se deshereda, muta, llega a nuevos territorios, entregándose al testimonio en una interminable tensión entre pertenecer y permanecer. Frente a la opresión y los prejuicios adquiridos, el cuerpo migrante se afirma a sí mismo con el lenguaje de la libertad: una coreografía entre cuerpo, gesto, y palabra; un sistema de comunicación vulnerable que permite al espectador ir más allá de toda explicación.
Porque los procesos migratorios no se explican: se habitan. Todo lo que es habitado tiene derecho a ser reinventado. El dramaturgo Yoshua Cienfuegos nos ofrece “la reinvención como única vía para habitar el presente.” Por un lado está ‘La Loca’; por otro, ‘La Lunares’. Cada una hará su viaje y cada viaje será una pieza.
El público asistirá a un programa doble. ‘La Loca’ son tres intérpretes: juntas enfrentan los miedos, los estereotipos y los mandatos heredados que condicionan su identidad. Juntas se desplazan, se resisten a una posible deshumanización debilitante y peligrosa; construyen su propio presente. Tan fuerte será la herencia sobre sus hombros como la necesidad de romperla. ‘La Lunares’ tiene el cuerpo lleno de recuerdos. La Lunares nos deja entrar en su intimidad para mostrarnos un ser auténtico, en proceso, sin artificios; que transita desde la opresión, hasta ese lugar propio, donde es posible escucharse y comprometerse con el entorno.
Emigradas cuenta con la dirección, coreografía y textos de Yoshua Cienfuegos, y la música original de Giuliano Parisi. Lo intérpretes de la obra son Ariadna Llussà, Deivid Barrera y Úrsula Mercado. Se representa en la Sala Cuarta Pared el 29 y 30 de mayo de 2026.
‘La loca’, sencillamente impresionante
Emigradas es un programa doble, con dos piezas muy distintas entre sí, pero inspiradas por una misma idea: la de dos mujeres que han decidido tomar su propio camino.
En ‘La loca’, tres intérpretes (Ariadna Llussà, Deivid Barrera y Úrsula Mercado) ofrecen una danza impresionante, una celebración de la vida y de la locura. Hay una búsqueda del cuerpo como espacio de liberación que resulta fascinante. También destaca el extraordinario trabajo de vestuario, que construye figuras ocultas y misteriosas que, poco a poco, se van despojando de capas hasta quedarse en lo esencial: cuerpos que exploran e indagan. Al principio aparecen figuras casi andróginas, presencias extrañas que llenan el escenario de arabescos y misterio, que nos revelarán a unos intérpretes entregados a la exploración de sus posibilidades de movimiento y expresión corporal. La música es igualmente impactante: el flamenco nativo de ‘La Loca’ permanece siempre presente, pero acompañado de ritmos y sonoridades que se mueven entre el desasosiego y lo ritual. Todo contribuye a crear una atmósfera hipnótica. ‘La loca’ es, sencillamente, impresionante.
‘La Lunares’, bailar un monólogo
Por contra, ‘La Lunares’ es una pieza más íntima, más interiorizada. El bailarín Deivid Barrera se enfrenta solo a la tarea de bailar un monólogo sobre una vida larga y plena de vivencias, recordada con más gozo que nostalgia. En la pieza se propone una fórmula exigente, un verdadero reto que el intérprete acomete audazmente: Alternativamente, encarna el cuerpo de una anciana que celebra lo que ha vivido y el de un bailaor que ejecuta una danza flamenca al ritmo de sus propias palabras. La idea es original y extrañamente fascinante, aunque quizá la pieza se prolonga en exceso, lo que desequilibra algo el conjunto.
En conjunto, Emigradas ofrece un programa doble interesante y arriesgado, que cierra perfectamente la temporada de danza en «La cuarta Pared» dejando una sensación de búsqueda, libertad y experimentación escénica.
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