Las críticas de Laura Zurita:
Un talento único
Harry Horowitz es un veterano afinador de pianos que trabaja junto a Niki, su leal y talentoso aprendiz, que padece hiperacusia, una rara condición que le provoca percibir los sonidos a un volumen exageradamente alto, lo que le obliga a usar tapones para los oídos constantemente. Cuando el joven descubre una aptitud inesperada para abrir cajas fuertes, se verá involucrado en el peligroso mundo del crimen y su tranquila vida cambiará por completo.
Un talento único (Tuner) está dirigida por Daniel Roher (en su debut como director de ficción tras el documental Navalny), y escrita por Robert Ramsey y el propio Roher. En el reparto encontramos a Leo Woodall, Dustin Hoffman, Havana Rose Liu, Lior Raz, Jean Reno y Tovah Feldshuh, entre otros. La música es de Marius De Vries y Will Bates. La película se estrena en España el 12 de junio de 2026, distribuida por Diamond Films.
Mejor que su sinopsis
La sinopsis de Un talento único no le hace justicia. Sobre el papel, la película parece un thriller sobre un afinador de pianos con hiperacusia que se ve envuelto en una intriga criminal, pero en realidad es algo más delicado y mucho más interesante: Un drama íntimo que toma prestados elementos del thriller para contar el viaje interior de un hombre cuyo don y su tormento son exactamente la misma cosa.
Niki escucha el mundo a un volumen que los demás no pueden imaginar. Eso lo convierte en un afinador extraordinario ya que su oído percibe matices que nadie más captaría. Asimismo, lo hace alguien para quien la vida cotidiana es una fuente constante de dolor. Ha encontrado su lugar, modesto, frágil, pero suyo. Hasta que la enfermedad de su mentor cambia las reglas del juego y lo obliga a salir de ese equilibrio tan trabajosamente construido.
La intriga criminal se alza sobre su vida y siempre amenaza con la catástrofe. En la pantalla, nos aparece bien hecha y bien contada. Se convierte en una espada de Damocles que brilla en los márgenes, presente siempre en la conciencia de Nili, pero deja respirar al plano vital, sin aplastar a los personajes. El thriller arropa lo que realmente importa sin devorar lo que importa: el fecundo y doloroso viaje personal de Niki, que termina en un bello final, inesperado, quizás, pero también consecuente con la historia.
La importancia de dirigir bien
Un talento único está muy bien rodada. Daniel Roher busca siempre el mejor plano para contar la acción, en lugar de empalmar imágenes y escenas como un trámite. Eso debería ser siempre así, pero en un panorama saturado de «contenido» insulso parece que hay directores que se han olvidado de que el cine es también una forma visual de pensar y expresarse. Aquí no. Cada elección de encuadre tiene una intención, lo que ayuda a mantener la atención.
Por su parte el montaje, ágil, expresivo, muy por encima de lo funcional es uno de los grandes valores de la película. como ejemplo tenemos los momentos de montaje cruzado que no son elementos estilísticos vacíos sino que tienen significado. Reflejan la vida interna de un personaje cuyo mundo está dividido entre lo que realmente le importa y lo que hace para sobrevivir. La forma cuenta lo mismo que el guion y lo refuerza y eso no es tan frecuente como debería.
La banda sonora merece mención aparte. Acompaña y subraya las escenas, y refleja la vida interior de los personajes y tiene su propio latido dentro de la película. Junto al diseño de sonido en sí mismo, que en una historia sobre la hiperacusia se sitúa en el mismo centro de la historia, construyen una experiencia sensorial que amplifica todo lo demás.
El reparto se ajusta perfectamente al tono sobrio de la película. Leo Woodall (Niki) tiene una presencia magnética. Su mirada revela un mundo interior dividido entre la empatía y el dolor que lo acompaña en todo momento, y lo hace con una economía de gestos que es la marca de los actores verdaderamente buenos. Su estado de ánimo se trasluce en su apariencia y sus movimientos sin que parezca que está actuando. El actor llena la pantalla y eleva la película cada vez que aparece.
Su mentor (un veterano Dustin Hoffman) y la mujer de este están admirablemente representados, y dan a la película un trasfondo de humanidad que sostiene todo lo demás. Son personajes que se sienten reales, con su propio peso, y su presencia enriquece una historia que en otras manos podría haberse quedado en el protagonista y olvidado el mundo que lo rodea.
En resumen, Un talento único es una película relevante e intensa, lo que junto a un ritmo bien calibrado hace que se nos haga corta y nos deja con ganas de más. Nos importan sus personajes, lo que ocurre con ellos por lo que nos involucramos en la acción. Es un buen drama lleno de calidez y humanidad, en el que los elementos de thriller, bien llevados, sirven de armazón para algo más verdadero, y culmina con un final tan inesperado como hermoso, que es exactamente el tipo de final que solo puede tener una película que sabe lo que está contando.
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