Las críticas de Laura Zurita:
Sus hijos
Andrew Dyer es un escritor de fama mundial que lleva casi veinte años sin escribir, sin salir de casa y sin dirigir la palabra a sus hijos mayores, Richard y Jamie, ni a su exmujer. El motivo tiene nombre propio: Andy, el pequeño, fruto de una relación extramatrimonial que rompió a la familia por dentro. Tras la muerte de un viejo amigo, y con su alcoholismo agravándose, Andrew siente que su tiempo se acaba y convoca con urgencia a sus dos hijos mayores. Lejos de la reconciliación que esperaban, Andrew les revela algo tan extraordinario que parece imposible de creer. ¿O quizá sí lo es?
Dirección: Pablo Trapero. Guion: Sarah Polley, Pablo Trapero, basado en la novela El extravagante señor Dyer, de David Gilbert. Reparto: Bill Nighy (Andrew Dyer), Noah Jupe (Andy Jr.), George MacKay (Jamie), Johnny Flynn (Richard), Imelda Staunton, Dominic West, Arthur Conti, Anna Geislerová. Estreno: 18 de septiembre de 2026 de la mano de VerCine.

Drama familiar y planteamiento ético
Sus hijos es una película extraña. Se presenta como drama familiar, un poco ciencia ficción y una plantaemiento ético, todo al mismo tiempo, algo poco habitual en un realizados como Pablo Trapero, que dirige con este su primer largometraje íntegramente en inglés. Sin entrar en detalles que estropeen la sorpresa: la revelación central, sin previo aviso ni escenas que preparen el terreno, empuja a la historia hacia un territorio que hoy no es factible, algo con lo que Andrew Dyer ha vivido encerrado estos veinte años.
Andrew Dyer se nos presenta como un ermitaño profundamente alcoholizado que vive de cervezas y penumbra (lo alimentan con eso, literalmente). Es un escritor de éxito que convoca a sus hijos para introducir al más pequeño en la vida de los otros dos. Pero este último hijo, mucho más joven que los demás es el mismo que en su día acabó con el matrimonio y con la vida familiar de Andrew.
Tras esa revelación, Sus hijos amenaza con volverse repetitiva. El secreto es chocante y extraño, casi impensable, pero una vez revelado, poco queda ya por hacer con ella; a mí, personalmente, me dejó algo fría, porque de repente todo lo que había construido con paciencia hasta ese momento pasa a girar en torno a una sola pregunta. También es difícil imaginar que un hombre así no pudiera movilizar sus recursos para hablar con su familia sobrelo suucedido antes. Los hijos parecen haber sido destrozados por la vida de su padre, todos ellos, como si fueran arrastrados por un agujero negro que absorbe toda la vida a su alrededor; esa presencia se siente, pero no se profundiza en ella tanto como debería.
Y es que la premisa central de Sus hijos es tan atrevida como difícil de sostener durante casi dos horas, y la película no siempre encuentra la manera se traduzca en una narrativa que avance. La acción no progresa, se queda ahí parada, esperando a que la revelación central haga todo el trabajo por ella. Hay además una especulación acerca de la madre del hijo más joven que también se queda en el aire, con un esbozo de resolución pero poco más.

Bill Nighy veterano y brillante
Bill Nighy (que da vida a Andrew Dyer) es un actor veterano y brillante, que parece estar especializándose en papeles de personas en decadencia. Y aquí la decadencia es absoluta: un hombre alcoholizado en grado sumo que no sale de su estudio ni en cuerpo ni en alma. Resulta curioso, de hecho, que el propio Nighy haya dicho que no piensa ver Sus hijos antes de su estreno, como si prefiriese seguir escribiendo su propia versión de los hechos antes que enfrentarse a la película ya terminada; un gesto que, sin quererlo, retrata bastante bien al personaje que interpreta.
Como hijos de Andrew Dyer encontramos a Johnny Flynn, en el papel de Richard, el mayor, que se ha labrado dolorosamente una buena vida como guionista y padre de familia, lejos de su padre; y George MacKay como Jamie, con una mirada permanentemente asombrada, documentalista que ha pasado veinte años filmando catástrofes y sufrimiento humano por todo el mundo. Su uso casi enfermizo de la cámara resulta agobiante y, en la práctica, desleal, y nos hace sentirnos como mirones, porque las imágenes que graba son toda tristeza y decadencia. Noah Jupe, como el hijo más joven, Andy, tiene menos con lo que trabajar: apenas puede estar allí, ser el catalizador de todo lo demás, y es, en consecuencia, el personaje del que menos percibimos a lo largo de la película.
En resumen, Sus hijos es una película valiente en su planteamiento y sólida en sus interpretaciones, con un Bill Nighy en estado de gracia y un notable trabajo de sus tres hijos en pantalla. La película no logra que el peso de su gran revelación se reparta por el resto del metraje: una vez descubierta la pieza central, la sorpresa ya no sostiene el relato que necesitaba, sobre todo, profundizar más en el rastro que ese padre ha dejado en cada uno de sus hijos.
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