Las críticas de Laura Zurita:
Coyote vs. Acme
Después de décadas siendo volado en pedazos por bombas, demolido con dinamita, destrozado por imanes y arrollado por trenes en su eterna persecución del Correcaminos, el Coyote decide, por fin, plantar cara. Con la ayuda de un abogado de anuncios de autobús venido a menos, el Coyote se querella contra la Corporación Acme por décadas de productos defectuosos que solo le han traído accidentes, humillación y daños tanto físicos como psicológicos.
Dirección: Dave Green. Guion: Samy Burch, sobre una historia de James Gunn, Jeremy Slater y la propia Burch, basada libremente en el artículo Coyote v. Acme que Ian Frazier publicó en The New Yorker en 1990. Reparto: Will Forte, John Cena, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán, Martha Kelly, P.J. Byrne, Kenneth Choi, con Eric Bauza poniendo voz a todos los personajes clásicos de Looney Tunes. Estreno: 18 de septiembre de 2026 de la mano de Beta Fiction Spain.
Experiencia divertida y única
Coyote vs. Acme es una experiencia divertida y única. La idea de mezclar dibujos con acción real no es nueva, pero tampoco se explota tanto como debería: lo hemos visto antes en títulos como ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, del que soy una fan declarada, y aquí esa mezcla vuelve a funcionar, sobre todo porque el Coyote comparte plano con actores reales de forma fluida, sin la impresión de ser un dibujo pegado sobre la imagen.
La idea central de Coyote vs. Acme es estupenda y da mucho de sí, con un ciudadano (de papel) indefenso contra una gran corporación. Pero es que además el Coyote tiene su propia agenda, que se va revelando poco a poco. Por supuesto que el Coyote nos cae bien, pero tiene sus cosas, y el guion tiene la inteligencia de no convertirlo en una víctima completamente inocente en todo este asunto.
La persona a la que recurre en su tribulación es Kevin Avery, un abogado perdedor, un experto en casos pequeños, que quiere trabajar lo menos posible y que perdió las ilusiones hace tiempo. Ese contraste entre un abogado medio vago y un Coyote que nunca se da por vencido resulta curioso, y es una de las lecciones que deja la película. A lo largo de Coyote vs. Acme hay varias referencias a Sísifo, el personaje trágico que empuja un peso enorme hacia arriba solo para verlo caer de nuevo. El paralelismo con un Coyote condenado a perseguir eternamente al Correcaminos es tan evidente como bien traído: convierte lo que durante décadas fue una persecución casi de manicomio en algo bastante más emotivo, sobre la dignidad de seguir intentándolo aunque nunca se llegue a la meta.
Dibujos animados vivos
Coyote vs. Acme es divertidísima, con personajes bien definidos, cada uno con una característica central clara, queribles, aunque con sus fallos. Parece mentira lo vivos que llegan a estar los dibujos animados en pantalla, solo líneas y colores, pero tan intensos y reales. Eso sí, es divertida a su manera, no a la de los Looney Tunes de siempre: los diálogos son afilados, bastante corrosivos, con esa sátira bien afilada contra las grandes corporaciones que tratan al consumidor como una estadística con piernas. Quizás le hubiera venido bien ser una caricatura algo menos grosera, sin necesidad de volverse mucho más sutil tampoco: un punto intermedio le habría sentado bien.
Will Forte, como Kevin Avery, el abogado de Coyote, es un hombre fallido y normal, y actúa con discreción y normalidad entre tanto dibujo animado. Su antagonista, John Cena (Buddy Crane), en cambio, elige otro estilo más estereotipado y de cartoon, y también funciona, sobre todo en la interacción entre los dos hombres: dos carreras, dos maneras de ser y de actuar. Una oposición en la que se basa el juicio, y que funciona, al menos al principio. La película pierde un poco de fuelle en la parte judicial, pero para entonces ya nos hemos enamorado de la película y de los personajes. Y nos encanta esperar lo que va a pasar, y que sea diferente de todo lo que creías.
Recomiendo Coyote vs. Acme encarecidamente, porque no todos los días encontramos un humor que sea, a la vez, inteligente y divertido. En resumen, Coyote vs. Acme es una de esas rarezas que justifican, por sí solas, toda la pelea por sacarla del cajón: una comedia con oficio, con un concepto de partida brillante y una ejecución que honra tanto el espíritu gamberro de los Looney Tunes como la posibilidad de contar algo más hondo con este lenguaje. Le sobra un poco de metraje en el tramo final, pero le sobra también corazón, y eso pesa más. Si te gustó ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, repite éxito; y si no la conoces, esta puede ser una buena puerta de entrada a ese tipo de magia.
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