74 SSIFF. Retrospectiva – José Giovanni. Crítica ‘Avec la peau des autres / To Skin a Spy (Red siniestra)’ (1966)

Las críticas de Daniel Farriol:
Ciclo-Retrospectiva José Giovanni
Avec la peau des autres / To Skin a Spy (Red siniestra) (1966)

Avec la peau des autres / To Skin a Spy (Red siniestra) (1966) es un thriller de espías coproducido por Francia, Italia y Alemania que está dirigido por Jacques Deray, y escrito por José Giovanni, adaptando lo novela ‘Au pied du mur’ de Gilles Perrault. Paul Fabre, un oficial de los servicios secretos franceses es enviado a Viena para esclarecer si el responsable de la inteligencia francesa en Austria es en realidad un doble agente. Fabre es requerido para la misión confiando en su experiencia e instinto, y porque es uno de los mejores amigos del sospechoso.

Está protagonizada por Lino Ventura, Marilù Tolo, Jean Bouise, Jean Servais, Wolfgang Preiss, Louis Arbessier, Adrian Hoven, Ellen Bahl y Charles Régnier. La película ha podido verse en el Festival de San Sebastián 2026 dentro de la Retrospectiva Clásica que han dedicado al director, guionista y novelista francés José Giovanni.

Una trama rutinaria ambientada en Viena

Red siniestra es una película de espías bastante arquetípica y rutinaria que carece del ritmo necesario en las secuencias de acción o la originalidad necesaria en el planteamiento de su argumento para lograr atrapar nuestra atención por completo. José Giovanni adapta aquí una novela ajena, ‘Au pied du mur’ de Gilles Perrault, y se nota que el material de partida tiene poco que ver con su universo habitual, más allá de retratar la lealtad de dos amigos en el ámbito criminal.

Además, el guionista introdujo varios cambios sustanciales que perjudican el contexto de la historia como fue ambientarla en la señorial ciudad de Viena en lugar del Berlín Oriental ocupado por los soviéticos durante la época del Telón de Acero, que es donde ocurre el libro. También restó profundidad psicológica a los personajes en pos de la acción y el suspense, pero el tono desangelado que posee la realización de Jacques Deray parece querer boicotear esa decisión. El resultado es una película insípida, de ritmo lánguido y trama algo confusa, que se refugia en exceso en el estilo narrativo del polar francés de aquella época cuando lo que requería la trama de espionaje era echarle mucha más pimienta en los conflictos políticos para que resultara interesante. El anticlimático desenlace es un buen ejemplo de eso.

Muchos espías y pocas nueces

La historia nos presenta a Paul Fabre (Lino Ventura), un agente secreto que pertenece a los servicios de inteligencia franceses que es convocado por sus superiores para que investigue la conducta de otro agente, Margery (Jean Bouise), bajo la sospecha de que está filtrando en Viena secretos de alto nivel a los soviéticos. La trama se complica con la aparición de diversos personajes que parecen trabajar para distintas facciones internacionales, lo que convierte la investigación en un rompecabezas donde todos parecen saber más de lo que dicen y ninguna resulta confiable. Traiciones, secuestros y asesinatos se suceden en pantalla, pero de una manera poco impactante, el guion abusa de los diálogos sin profundizar en las motivaciones reales de los personajes, lo que hace que nos importe poco lo que sucede en pantalla.

Por ejemplo, el propio protagonista tiene una personalidad opaca que tampoco facilita la implicación del público. El físico imponente y las facciones duras del actor Lino Ventura eliminan cualquier atisbo de vulnerabilidad en el personaje y perjudican el desarrollo dramático de la historia, ya que nunca sentimos verdaderamente que esté en peligro. La presencia de la bella modelo italiana Marilù Tolo tampoco se explota, su personaje es meramente testimonial, así que el único personaje reseñable es el de Margery, al que el actor Jean Bouise dota de unas características especiales que resaltan su ambigüedad y lo convierten en el verdadero centro de la historia, junto al macguffin del microfilm en la empuñadura de un bastón.

Elegante y fría

A partir de ahí el director Jacques Deray se enfoca en relatar los hechos con frialdad y escaso poso emocional. Su mayor virtud es planificar las escenas de manera elegante, sirviéndose con astucia de los exteriores vieneses y jugando en los momentos de más intriga (tiroteos, persecuciones, etc) con los claroscuros habituales en el cine negro en escenarios como escaleras, túneles o callejones. Pero su mirada también tiene algo de «turística», la ciudad asume una presencia escénica que está por encima de la acción, muchos planos parecen concebidos para destacar la belleza de la ciudad e incluso se incorporan elementos de fondo como el eisstockschießen (el curling bávaro), sin que sean relevantes para la historia.

Se nota la influencia de El tercer hombre (Carol Reed, 1949) e incluso de El hombre que sabía demasiado (Alfred Hitchcock, 1956), en una de las primeras secuencias que está ambientada en un concierto de música clásica, pero el guion carece de la fuerza suficiente para que Red siniestra haya trascendido con el paso del tiempo en la memoria cinéfila como si lo hicieron aquellas.


¿Qué te ha parecido la película ‘Avec la peau des autres / To Skin a Spy (Red siniestra)’?

Red siniestra

6

Puntuación

6.0/10

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