Crítica de ‘Apocalipsis Z: Nuevo mundo’: Inesperada secuela al ritmo de una ametralladora

Las críticas de Óscar M.:
Apocalipsis Z: Nuevo mundo

En Apocalipsis Z: Nuevo mundo, las Islas Canarias se han convertido en el último refugio europeo. La población ha sido militarizada y un ciudadano normal es reclutado como parte en una misión suicida de suministros a la península. El grupo militar afronta en su misión tanto infectados y como lealtades divididas. La nueva película del universo Apocalipsis Z (basado en las novelas de Manel Loureiro) vuelve a estar dirigida por Carles Torrents y con un guión de Ángel Agudo. Está protagonizada por Carlos Alcaide, Mario Mayo, Lucía Moreno, Javier Godino, Mónica López y repite personaje el actor José María Yazpik.

Una secuela con dependencia limitada

Hace dos años Apocalipsis Z: El principio del fin se convertía en la película más vista de Halloween ya que, convenientemente, fue estrenada el día antes. El éxito de su propuesta radicaba tanto en la puesta en escena realista y con escenarios nacionales reconocibles, como que el guión adaptaba una de las mejores novelas de género sobre virus descontrolados infectando a una población aún traumatizada por el Covid-19.

La originalidad de hacer protagonista a un tipo corriente, que toma decisiones naturales, poco cinematográficas y vitalistas, se ha mantenido en esta nueva secuela, aunque la mayor sorpresa para el espectador será el cambio de personaje principal. Apocalipsis Z: Nuevo mundo continúa la historia de Manel (y su gato Lúculo) pero desde otro punto de vista, otra ubicación y con otros objetivos.

Los seguidores de los libros de Manel Loureiro pueden estar tranquilos porque Nuevo mundo ha mantenido la esencia que tanto nos enamoró en la primera película, pero ha conseguido ampliar, mejorar y actualizar los puntos fuertes en esta nueva entrega. Aunque se puede considerar una secuela (puesto que los acontecimientos suceden después de la primera película) es más una historia paralela e independiente que nos vuelve a llevar a la España contagiada y militarizada.

Un ritmo desenfrenado

Apocalipsis Z: Nuevo mundo tiene mucha más acción que la película precedente, Torrens es un director dinámico, como ya demostró en las mejores y más complicadas secuencias de Apocalipsis Z: El principio del fin, pero en esta ocasión lleva su habilidad y destreza un punto más allá con la participación del grupo militar implicado en la historia.

La película tiene un ritmo adecuado, es rápida, ágil y no hay apenas un momento para el descanso del espectador. El afortunado montaje de Luis de la Madrid (conocido por su trabajo en El espinazo del diablo y Los sin nombre) mantiene la acción siempre en pantalla, aunque no haya actividad física entre los personajes. Se echan en falta más sobresaltos clásicos del género de terror, pero el enfoque general de la película no sufre por ello, acercándose más a Guerreros que a La noche de los muertos vivientes.

A todo esto contribuye una cuidada puesta en escena y una ambientación bien trabajada. Un estilo visual coherente y continuador con el de la primera película, acercándose más a los tonos amarillos que a los grises. Apoyada por unos efectos especiales que hacen creíble una España abandonada y destruida, y una música con ciertos acordes que recuerdan a la composición de la primera adaptación de Resident evil.

Mejoría artística que eleva la adaptación

Una de las mejoras más destacadas de Apocalipsis Z: Nuevo mundo es gran salto cualitativo que ha dado Carles Torrens en la dirección de actores en estos dos años. Se aprecia mucho y es muy valorable el trabajo de Torrens a la hora de conseguir de los actores más realismo, unos diálogos más naturales y una entonación menos «adolescente», que era el punto más débil de la primera parte.

El nuevo reparto también cumple las expectativas, su extenso e implicado trabajo queda demostrado en pantalla tanto en las relaciones no verbales entre los personajes, como en la instrucción militar recibida (el equipo tuvo la suerte de contar con un militar en activo como asesor). Todos los integrantes del escuadrón que forman los personajes destacan por transmitir una cohesión y una profesionalidad en pantalla que hace creíble y natural la evolución de la historia.

Aunque Carlos Alcaide interprete al protagonista y lleve prácticamente el peso argumental de la película, su personaje queda armónicamente englobado dentro del grupo. Su interpretación hace que las decisiones de su personaje y su evolución sea coherente y creíble, lo que aporta una fluidez a la historia que hace que el espectador viaje sin el mayor esfuerzo y disfrutando junto a la película.

Quien merece una condecoración especial es la actriz Mónica López, a la cual ya pudimos disfrutar en las series Hierro y Rapa. López es capaz de transmitir una seguridad y una credibilidad del personaje antes ni siquiera de pronunciar ningún diálogo y, al mismo tiempo, conseguir que el espectador empatice con su objetivo. Pocas veces en el cine un personaje cae tan bien en su presentación sin articular palabra, esto demuestra el gran trabajo que hace López.

Apocalipsis Z: Nuevo mundo vuelve a ser una historia nacional y natural de personajes en un entorno hostil y extremo. Un viaje sin retorno y casi sin final por la España viciada y contagiada, donde Carles Torrens nos hace valorar al ser humano gracias a una adaptación ficticia con una producción de alto nivel y un cariño por el cine que atraviesa la pantalla.


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