Crítica de ‘Being the Ricardos‘: Kidman y Bardem sobresalen en un rutinario film de Sorkin

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Being the Ricardos (Ser los Ricardo)

Cada vez llevo peor la circunstancia de tener que ver «los grandes títulos del año» en la pantalla de mi televisor. Es cierto que raro es el día que no me acerco a «la tele» con un DVD o Bluray en la mano o busco algún título entre muchas de las plataformas que existen, lo hago encantado para revisitar clásicos o descubrir películas pasadas que en su momento se me escaparon de la cartelera, pero me pone de mal humor que las plataformas se estén convirtiendo en las Majors de Hollywood y cuando llegan los meses de los grandes estrenos, con la excepción de algún pase para prensa o muy pocas salas en algunas ciudades, haya películas que se estrenen directamente para consumo doméstico. Ya ocurrió en años precedentes con Roma, El Irlandés, Los dos Papas o Historias de un matrimonio. La pandemia no ha hecho más que empeorar la situación y hasta Disney ha estrenado algunas películas (Soul y Luca) directamente en su plataforma sin pasar por los cines. Esto, además de peligroso para las salas de exhibición y para la felicidad de los que amamos el cine en el lugar para el cual fue concebido, supone una pésima educación cinéfila para las generaciones de jóvenes que ni siquiera las ven en una buena pantalla de televisión sino en su portátil, su tablet o su teléfono móvil.

Suelto este desahogo porque aprovechando unos pocos días libres de vacaciones navideñas, ayer me puse al día con dos de las películas que previsiblemente tendrán algunas nominaciones en la temporada de premios que se avecina, Being the Ricardos de Amazon y No mires arriba de Netflix. Con ambas tuve la misma sensación: ¡cuánto más disfrutaría yo esta película sentado en una butaca de cine delante de una pantalla grande!.

Being the Ricardos es la tercera película como director del reputado guionista Aaron Sorkin tras Molly´s Game y El juicio de los 7 de Chicago (otra que se estrenó directamente en plataforma). La película supone un nuevo acercamiento del cine a los oscuros años de la caza de brujas en Hollywood, en esta ocasión a través de la célebre actriz Lucille Ball (Nicole Kidman) que fue acusada por el macartismo por haber votado en una ocasión al partido comunista (al parecer para complacer a su abuelo, pero eso es lo de menos) y su marido Desi Arnaz (Javier Bardem), un cubano emigrado a EEUU huyendo de las turbulencias políticas de su país. Sorkin sitúa la acción principal durante una crítica semana, el tiempo que se tardaba en producir, ensayar y filmar un capítulo de la serie I love Lucy, una exitosa sitcom que ambos cónyuges protagonizaban junto a William Frawley (J.K. Simmons) y Vivian Vance (Nina Arianda). A través de flashbacks y flashforwards, el film se constituye también como un biopic de ambos artistas y un homenaje a la televisión, el medio (no lo olvidemos) gracias al cual Aaron Sorkin alcanzó gloria y fama con la excelente serie El ala oeste de la Casa Blanca.

El problema es que a pesar de estas premisas argumentales y formales tan atractivas a priori, Sorkin cae en una puesta en escena estereotipada y una filmación un tanto rutinaria que lastra la narración. La apuesta por convertirse en una película sobre la caza de brujas se diluye tan pronto como se advierte que la situación no pasó de un momentáneo quebradero de cabeza de una semana de duración. Como biopic no termina de aprovechar el carisma de ambos personajes a pesar de las excelentes interpretaciones de la pareja protagonista, especialmente de un Javier Bardem que está absolutamente arrollador. Es en su faceta de reportaje televisivo en la que la película alcanza sus mejores momentos, todas las secuencias entre el productor Jess Oppenheimer (Tony Hale), los guionistas Madelyn Pugh (Alia Shawkat) y Bob Carroll (Jake Lacy) junto a los actores de la serie son francamente buenas, desde la lecturas de guion, las diferencias creativas a la hora de la puesta en escena hasta las discusiones sobre como justificar en episodios sucesivos el embarazo de Lucille Ball en la vida real. Los personajes están francamente bien escritos y los flashforwards con el productor y los guionistas aportan luz y explicaciones a los espectadores que no conocieran demasiado la serie.

Ya he anticipado que Javier Bardem es lo mejor de la película con una interpretación radicalmente diferente a la de El buen patrón que tanto reconocimiento le está brindando en nuestro país, la amplitud de registros de Bardem no parece conocer límites. En cuanto a Kidman, que también está muy bien, el problema es que su rostro está tan modificado bajo tanta prótesis y tanto maquillaje para parecerse a Lucille Ball que en varios momentos roza la caricatura. No entiendo este empeño tan desmedido de las producciones hollywoodienses en que los protagonistas de biopics se parezcan a sus modelos de la vida real como dos gotas de agua, esto está empezando a parecer una versión deluxe de Lluvia de estrellas, pero me temo que no va a parar mientras los académicos sigan repartiendo Óscars a diestro y siniestro por (sobresalientes) imitaciones (Freddie Mercury, Judy Garland… ya saben a lo que me refiero).

Being the Ricardos (el título español Ser los Ricardo me parece un espanto) es, en conclusión, un bonito homenaje a una época dorada de la televisión americana a través de la pareja Lucille Ball y Desi Arnaz lastrado por su larga (e innecesaria) duración y por pretender alcanzar otras cimas argumentales de las que se queda a medio camino.


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Being the Ricardos

6.5

Puntuación

6.5/10

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