Crítica de ‘Honor’: El patriarcado asesino

Las críticas de Daniel Farriol:
Honor
 
Honor es una miniserie británica dirigida por Richard Laxton (Mrs. Wilson, An Englishman in New York), escrita por Gwyneth Hughes (Vanity Fair, Remember Me). Está basada en una historia real. Nos muestra la investigación policial del asesinato de una joven kurda en 2006 a cargo de su familia tras haber decidido abandonar a su marido maltratador. Está protagonizada por Keeley Hawes (Rompiendo las normas, Una espía entre nosotros), Ahd Kamel, Waj Ali, Moe Bar-El, Rhianne Barreto, Angela Bull, Fisun Burgess, Alexa Davies y Graeme Hawley. La serie llega a España a través de Filmin desde el día 5 de Enero de 2021.
 

Unos hechos reales que conmocionaron a la opinión pública

El 24 de Enero de 2006 fue hallado el cuerpo sin vida de Banaz Mahmod, una joven kurda iraquí de 20 años hija de emigrantes y que vivía en el Reino Unido. Su único delito fue divorciarse de un marido maltratador con el que su familia le había obligado a casarse. Tras ser descubierta besándose en público con el hombre al que realmente amaba, la familia consideró que había manchado su honor y que debía ser castigada con la muerte.
 
Por desgracia, es algo que sucede a menudo en culturas donde la mujer sigue siendo despreciada y privada de su libertad. Se estima que se cometen en el mundo unos 5.000 asesinatos al año por “crímenes de honor”. Este trágico hecho verídico que conmocionó a la opinión pública occidental es el eje argumental sobre el que se sustenta la miniserie británica Honor. Se nos muestra con detalle toda la investigación policial llevada a cabo entonces para demostrar la culpabilidad de los asesinos y sus cómplices.
 

Una miniserie demasiado corta

Honor está compuesta solo de dos capítulos de unos 45 minutos. Es un formato extraño ya que la duración global no difiere de la que tendría una película común. Desde la aparición del digital, a menudo comento que muchas de las ficciones actuales tienen un exceso de metraje. Sin embargo, en esta ocasión creo que no le hubiera venido mal poder desarrollar la historia con un par de capítulos extra.
 
Honor sigue las pesquisas de la inspectora de policía Caroline Goode, interpretada por una magnífica Keeley Hawes. Se trata de una mujer concienzuda con su trabajo que junto a su equipo no escatimó esfuerzos en hallar las pruebas necesarias para inculpar a la familia de la víctima. La corta duración de la serie hace que los hechos se amontonen de una manera un tanto precipitada y apenas exista espacio para detenerse a desarrollar los personajes en otros ámbitos como el familiar o simplemente verlos fuera de su hábitat laboral. 
 

Una denuncia que no rehuye la autocrítica

Honor es una serie policíaca que no necesita del suspense para generar la tensión dramática. Sabemos de antemano que pasará con la chica (durante el primer capítulo aún se encuentra desaparecida) y también quiénes están implicados. Aún así, mantiene la atención del espectador durante la investigación, creciendo exponencialmente la emoción durante el segundo capítulo. La clave radica en una narrativa dinámica que elude el sensacionalismo y los aspectos más truculentos, pero que denuncia con contundencia lo absurdo de algunas tradiciones musulmanas.
 

También hay espacio para la autocrítica al sacar a relucir las carencias del sistema policial británico. La víctima intentó hasta cinco veces pedir ayuda a los servicios policiales antes de ser ultrajada y salvajemente asesinada. Honor mete el dedo en la llaga y pone en relieve la dificultad que tienen las mujeres para demostrar la credibilidad de sus testimonios en las denuncias de acoso y malos tratos. Es un mal endémico que el engranaje legislativo aún no ha sabido cómo remediar. 

La fortaleza de los personajes femeninos

De esa forma la serie se convierte en un alegato feminista contra la lacra de la violencia doméstica. Su discurso se puede descontextualizar y asumir como propio en cualquier otro país. La idea cobra más fuerza si nos fijamos en que la guionista es una mujer, Gwyneth Hughes, cuya mayoría de guiones están protagonizados por mujeres de fuerte carácter. En Honor el rol principal es para la investigadora del caso. Una mujer que asume el caso como un afrenta personal para desenmascarar el patriarcado latente en algunas comunidades. Todos los personajes mejor definidos son femeninos. Además de la inspectora está la hermana de la víctima o la joven policía que investiga las llamadas de teléfono.
 
Mucho más desdibujados aparecen los personajes masculinos, especialmente los autores del crimen. Creo que hubiera sido efectivo ahondar en la mentalidad machista escudada en códigos de convivencia obsoletos. Honor es una serie que mantiene la estética habitual del género policíaco televisivo británico. Fotografía cruda y realista con pocas florituras visuales. No las necesita. El contenido social está por encima del criminal y la investigación removerá al espectador en su butaca. Honor es una serie hecha para agitar conciencias.
 

¿Qué te ha parecido la serie?

Honor

7.2

Puntuación

7.2/10

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