El cine por dentro: 120 años de cine (III)

La crisis es una palabra destructiva. Cualquier persona que las escuche y la relacione con su ámbito, siente enseguida el temor de las terribles consecuencias que pueda a llegar a tener. A pesar de la gloria que lleva el cine históricamente, hubo una época que consiguió destruir la mayoría de los sueños de aquellos que empezaban o continuaban su carrera cinematográfica.
Cómo no, esta época llegó en el momento de mayor confusión y terror que tuvo la humanidad en toda su historia con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. En un principio, las películas europeas, y sobretodo aquellas del bando aliado, vieron paradas sus producciones por el continuo ataque que se producía en los respectivos países, algunos como Francia o Reino Unido, a contraposición del triunfo de aquellas que alentaban al Eje a seguir batallando para ganar terreno y así infundir mayor patriotismo con aquellas historias que hacían ver a los soldados alemanes como héroes al destruir la vida de aquellos a quienes invadían. 

Como se ha mencionado, los propios aliados y los que apoyaban a éstos, sufrían una deterioro cinematográfico, pero siempre existe una excepción, y dónde sino se iba a encontrar que no fuera tras las fronteras estadounidenses. Hollywood hacía mayor propaganda e imitaba lo que hacía la prensa escrita en la Primera Guerra Mundial, que era mostrar a sus soldados como héroes en las salas de cine, algo que hacía sentir a todos los habitantes del país más patrióticos de lo que ya eran. 
El problema llegó tras el fin de la Segunda Gran Guerra y esto se comprobó tras la famosa demanda antimonopolio de 1948, la cual obligó a los estudios a vender sus filiales, algo que coincidió con la entrada de la televisión en los hogares. Estos dos factores hicieron que peligrase la continua subida del cine. 
Este hecho, más la demanda que ganó  Olivia de Havilland hacia Warner Bros por no ofrecerle papeles “con valor artístico”, hizo que las productoras se desprendieran del poder que ejercían éstas de los directores y actores que se encontraban en sus filas por contrato, algo de lo que ya comentamos anteriormente
El temor a perder a los entusiastas del cine, hizo que los responsables de llevar las películas a cabo apostasen por algo nuevo e incluso revolucionario. Dos factores importantes destacaron y esos fueron el impulso del Technicolor y las llamadas superproducciones. El poder ver a los actores preferidos en circunstancias no imaginadas hasta la época, produjo un incremento significativo en las salas de cine y dejó de lado a las películas en blanco y negro, siendo éstas las que, a partir de entonces, fueron consideradas de bajo presupuesto por no poder adaptarse a las nuevas tecnologías. 
De esta manera, acabó la gran crisis en el cine de Estados Unidos y progresivamente, tras finalizar la guerra, los países devastados volvieron a levantarse para seguir con las producciones. Aunque el fin de la crisis hizo que comenzará una nueva etapa dorada con la llegada del color y los nuevos proyectos que costarían cientos de miles de dólares. 

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