Crítica de ‘Barbacoa de amigos’: Amistad y comida, una cómica receta

Las críticas de Óscar M.: Barbacoa de amigos
¿Qué hay mejor para olvidar los problemas propios que reunirse con un grupo de amigos en torno a una mesa a divertirse y comer? Barbacoa de amigos es una nueva propuesta del peculiar cine francés donde la comida y las bromas son el plato fuerte durante una hora y media.
Antoine tiene 50 años y una vida plena: mujer, hijos, amantes múltiples, un trabajo estable, un cuerpo envidiable y una salud de hierro. O eso cree él. Un ataque al corazón hace que se replantee toda su existencia, y su nueva visión de la vida cambiará también la de los que están a su alrededor: sus mejores amigos.

Lambert Wilson (más conocido por el público general por ser Merovingio en la saga Matrix o su participación en la adaptación de Catwoman) encarna a un personaje protagonista que se gana al espectador desde el primer momento, haciéndole cómplice de sus aventuras extramatrimoniales o como vínculo de conexión entre los múltiples amigos que pueblan la película.
Los amigos de Antoine son menos reconocibles para el público internacional, aunque sean habituales dentro de la comedia francesa. A pesar de ésto, destaca la gran complicidad entre los actores y la estupenda y realista representación de los arquetípicos (y no por ello, tópicos) personajes que casi habitan en cada grupo de amigos.
Con una narración fluida (quizá demasiado afrancesada por incluir la onmipresente voz en off tan característica) y con un uso hábilmente cómico de la música, Lavaine dirige a un grupo de actores muy implicados, consiguiendo transmitir en pantalla lo que es realmente el sentimiento de amistad: alguien que conoce tus defectos, te los puede decir a la cara y, aún así, te sigue queriendo a su lado.
Así, el guión se dedica a exponer los diferentes problemas y los enfrentamientos de los personajes como si se tratara de un entremés, para llegar al primer plato (el ataque al corazón del protagonista), pasar por el segundo (el abrupto final de las vacaciones en la villa) y llegar al postre, resolviendo todas las tramas (tal vez este ambiente de júbilo y alegría final es lo único que se le puede echar en cara a la película). Pero, ¿qué esperas de una comedia?.

Y es que el componente cómico salpica toda la trama como si se tratara de una especia o un condimento, tanto con bromas verbales (casi siempre centradas en los personajes de Jean-Mich o de Yves, aunque la anécdota de cómo quitarse amantes de encima es hilarante) como con chistes que implican directamente al espectador (como la interrupción del desayuno).

Tras ver Barbacoa de amigos, el espectador sale con varias ideas muy claras: se lo ha pasado bien durante un buen rato, tiene ganas de irse de vacaciones con sus amigos y tiene hambre, mucha hambre.

También te puede interesar

Deja un comentario