Crítica de ‘El Gran Gatsby’: Fitzgerald versión Pachá

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: El Gran Gatsby

Dorothy Parker contaba que la primera vez que vio al matrimonio Fitzgerald, éste estaba recorriendo la Quinta Avenida en el techo de un taxi. Siempre he creído que esa imagen resumía los bien llamados locos años veinte.  No es ningún secreto para cualquiera que me conozca que es una de mis décadas favoritas y que todo lo que tiene que ver con ella me fascina. Por eso tal vez no tenga palabras amables para la nueva producción de Baz Luhrmann, quien ya había hecho sus versiones libres de Romeo y Julieta, y de esa extraña Traviata llamada Moulin Rouge, y que ahora se atreve con El Gran Gatsby.
He de comenzar diciendo que la locura está ahí. La vida frenética de una década llena de excesos, libertinaje y música está ahí, pero retorcida como si hubiese sido filmada a través de un espejo de circo. El hip hop es el género principal de su banda sonora, y aunque intenta fusionarlo con jazz, no deja de ser un anacronismo imperdonable para mí. Sencillamente era innecesario que en plena era del charlestón sonara JAY Z y Kanye West. Ni siquiera puedo perdonar a mi adorada Florence Welch. Quiero a Mamie Smith, Cliff Edwards o a Helen Kane.
Luhrmann juega de nuevo con una fotografía impresionante, llena de puntos de fuga imposibles, y aunque el trabajo de Simon Duggan (Yo, Robot, Underworld: Evolution)  como director de fotografía es destacable, parece estar subordinado a la versión 3D, y a menudo resulta excesiva y mareante, distrayéndonos de la acción y regocijándose en las escenas de fiestas y exageración, que por supuesto son impresionantes, pero. . . ¿Era necesario tanto? En mi opinión, tanta derroche sólo las hace inverosímiles. 
Impecable es, sin embargo, el trabajo de Catherine Martin, diseñadora de vestuario de todas las producciones de Luhrmann, que aquí invade la pantalla de vestidos de flecos, tocados, trajes de chaqueta claros y complementos maravillosos. Pero de poco serviría el vestuario sin el trabajo de maquillaje y peluquería, dirigido por Catherine Bigg y Lara Jade Birch, que convierten a las protagonistas femeninas en auténticas flappers. Una delicia para la vista. 
¿Qué ocurre con el argumento? El propio Luhrmann, como siempre en tándem con Craig Pearce, adaptan un clásico que más allá de la historia superficial de “amor”, está lleno de complejidades y simbolismos que en la película se pierden por completo. Los “ojos de Dios” o la luz verde al otro lado de la bahía, son elementos que no se llegan a comprender. Y al final se queda en una historia bastante plana. 
Tampoco el reparto puede sacarla a flote. Es cierto que Leonardo DiCaprio no es mi Gatsby, tampoco lo era Robert Redford. Gatsby es una personalidad inventada a la que por tanto nunca me atrevería a poner cara. Pero es que además aquí DiCaprio está sobreactuado como los dos personajes principales que le acompañan, Daisy (Carey Mulligan) y Nick (Tobey Maguire). Destacan, sin embargo, Elizabeth Debicki en el papel de Jordan, y Joel Edgerton e Isla Fisher como Tom Buchanan y Myrtle, respectivamente.
Así que tenemos un clásico con un delicioso toque de vulgaridad que encantará a adolescentes y a aquellos que no hayan leído el libro. Se hablará de ella unos meses, venderá muchos DVDs y bandas sonoras, y sencillamente pasará a la historia como una adaptación más. Algunos dirán que valiente e innovadora, y otros que hija del cine espectáculo, creada sólo para deslumbrar, pero no calar en el espectador.
Yo sólo tengo un mensaje para Fitzgerald:
‘Poor son-of-a-bitch’
Besos de cine…

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Un comentario sobre “Crítica de ‘El Gran Gatsby’: Fitzgerald versión Pachá

  • el 18 mayo, 2013 a las 4:58 pm
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    Sospecho que no te has enterado de nada.

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