Crítica de ’Bigbug’: La espera no ha valido la pena

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Bigbug

Año 2045. Las IA hacen casi todas las tareas del hogar, incluso en la anticuada casa de Alice. Y cuando los robots se rebelan, sus androides deciden protegerla. El premiado Jean-Pierre Jeunet (Amélie, Delicatessen) dirige y coguioniza Bigbug, una oscura comedia de ciencia ficción protagonizada por Elsa Zylberstein, Isabelle Nanty, Stéphane De Groodt, Claude Perron, Youssef Hajdi, Claire Chust, François Levantal, Alban Lenoir, André Dussollier, Marysole Fertard y Hélie Thonnat. La película se estrena en Netflix el 11 de febrero de 2022.

El listón ya no está tan alto

Cuando vas a ver una película escrita por Jean-Pierre Jeunet y Guillaume Laurant, y dirigida por el primero de ellos, las expectativas son altas, y es que Jeunet nos ha deleitado con joyas como Amelie o Delicatessen. Por desgracia, aunque su sello (visual) personal se mantenga intacto, Bigbug es posiblemente una de sus peores películas, sobre todo cuanto confiábamos mucho en él después de tanto tiempo de espera desde El extraordinario viaje de T.S. Spivet.

Bigbug nos lleva hasta el año 2045, momento en el que, como cabía esperar, la inteligencia artificial es omnipresente; tanto, que la humanidad depende de ella para satisfacer todas sus necesidades y deseos… incluso los más íntimos y retorcidos.

En un tranquilo barrio residencial, cuatro robots domésticos deciden súbitamente secuestrar a sus dueños en su propia casa. Atrapados entre cuatro paredes, una familia no demasiado bien avenida, una vecina indiscreta y su eficiente androide sexual se ven obligados a soportarse en una situación cada vez más delirante. Mientras tanto, en el exterior, la generación más avanzada de robots —los Yonyx— intenta conquistar el mundo. Y pese a que la amenaza es cada vez más inminente, los humanos prefieren hacer oídos sordos, dejarse llevar por los celos y humillarse entre ellos ante la mirada perpleja de sus robots domésticos. Tal vez sean los robots los que tengan alma. ¡O tal vez no!

Jeunet encuentra su hueco en Netflix

El director francés Jean-Pierre Jeunet es conocido a nivel mundial por haber hecho una de las películas europeas más peculiares y exitosas de las últimas décadas, siendo seguro que casi cualquier espectador de cualquier edad ha oído hablar de Amélie. Pero antes incluso ya rompió moldes con la comedia negra surrealista y postapocalíptica Delicatessen, e incluso se puso al frente de Alien: Resurrección, demostrando que no se ponía límites a la hora de realizar su trabajo de dirección en cualquier parte del mundo y con cualquier presupuesto.

Desde entonces no ha parado de trabajar, y cada cuatro o cinco años ha ido estrenando películas de obligatorio visionado como Largo domingo de noviazgo, Micmacs o la más reciente El extraordinario viaje de T.S. Spivet. Por ese motivo tenía mucha curiosidad por ver Bigbug, pero ni Netflix tiene las expectativas muy altas y poca promoción ha hecho a la película, aunque al menos la ha estrenado.

Más allá de si la película es más o menos buena, lo que no cabe duda es que Jeunet ha hecho una película un tanto inclasificable, lo cual juega en su contra a la hora de llegar a los cines. Y por ese motivo a veces es una alegría que Netflix tenga que llenar su catálogo, pues entre el 80% de morralla que llega a la plataforma con tal de ofrecer opciones a todos los espectadores, también hay cabida para este tipo de producciones que difícilmente tendrían una buena trayectoria comercial.

Poca originalidad para alguien como Jeunet

Este cineasta siempre ha tenido una visión peculiar del mundo que ha trasladado de forma cuanto menos original a sus películas, y sabiendo que Bigbug nos llevaba a un futuro plagado de robots locos, esperábamos que nos hiciera disfrutar de nuevo con algo original y memorable.

Por desgracia, ni recurriendo al género de ciencia ficción Jeunet es capaz de sorprendernos, y no sólo por haber visto recientemente en Netflix una historia «similar» en Madre/Androide, con las grandes diferencias de género entre ambas, puesto que una recurre al drama y otra a la comedia, sino que no sabido exprimir una historia que podría haber dado mucho más juego si hubiera optado por hacer una crítica social en una época en la que dependemos plenamente de la tecnología, lo que ya casi sucede hoy mismo.

Ahora bien, la ausencia de originalidad en la historia y el escaso desarrollo de unos personajes que no son tan peculiares como nos acostumbra Jeunet, no implica que la película no sea entretenida, pues algunas de sus ideas son bastante divertidas, y se deja ver en su totalidad como un producto ameno para una tarde de fin de semana sin esperar demasiado de ella.

Junto al entretenimiento, también debemos destacar el apartado visual, con un diseño de robots que al menos recuerda a las películas anteriores de Jeunet, con su excepcional forma de mezclar lo extravagante con lo extraño. Jean-Pierre Jeunet se ha salido con la suya con la fotografía y los efectos, llevándonos a un futuro que parece una sala de exposiciones de art déco, con una paleta de colores abrumadora digna de un programa infantil.

Bigbug defrauda especialmente por lo larga que se ha hecho la espera para ver el nuevo trabajo de Jeunet y el pobre resultado que nos presenta en la pequeña pantalla, aunque vista sin expectativas podría apreciarse como una película entretenida y visualmente llamativa con un toque más melancólico que divertido.


¿Qué te ha parecido la película?

Bigbug

5

Puntuación

5.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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