sábado, enero 17, 2026

Crítica de ‘Si pudiera, te daría una patada’: Una comedia negra tan divertida como lacerante

Las críticas de Daniel Farriol:
Si pudiera, te daría una patada

Si pudiera, te daría una patada (If I Had Legs I’d Kick You) es una tragicomedia estadounidense que está escrita y dirigida por Mary Bronstein (Yeast). Con su vida literalmente derrumbándose a su alrededor, Linda intenta lidiar con la misteriosa enfermedad de su hija, su marido ausente, una persona desaparecida y una relación cada vez más hostil con su terapeuta.

Está protagonizada por Rose Byrne, Delaney Quinn, ASAP Rocky, Conan O’Brien, Danielle MacDonald e Ivy Wolk. La película tuvo su presentación en España en el marco del Festival de Sitges y se ha estrenado comercialmente en salas el 16 de enero de 2026 de la mano de Vértigo Films.

Descenso a los infiernos de la maternidad

Si pudiera, te daría una patada es una comedia negra tan brillante como salvaje que ahonda en ese «subgénero» de nueva cuña que propone un acercamiento a la maternidad desde los rincones más oscuros y dolorosos. El cine llevaba décadas dulcificando la experiencia de ser madre, pero la incursión de voces femeninas en las tareas de dirección y guión está dando lugar a una revisión de viejos temas desde una perspectiva femenina y feminista. Tenemos ejemplos recientes como Die My Love (Lynne Ramsay, 2025) o, mi favorita de este presunto subgénero, la española Salve María (Mar Coll, 2024), pero no son las únicas, muchas otras mujeres cineastas han mostrado recientemente su visión sobre una maternidad conflictiva, revelando temas tabús como la depresión posparto o los problemas psicológicos de mujeres sobrepasadas por un rol familiar que no desean tener.

En esta ocasión, es la neoyorkina Mary Bronstein quien ofrece su particular visión sobre una mujer al límite, caótica e histérica, sobrepasada por la enfermedad de su hija, las responsabilidades sociales y familiares que se le presuponen, y por un marido ausente que le obliga a redoblar sus esfuerzos sin ningún ápice de empatía. Eso lleva a la mujer a no prestar suficiente atención a su propia salud mental y la situación se vuelve tan tensa que inicia un descenso a los infiernos donde puede perderlo todo y, sobre todo, a sí misma.

Para añadirle una dosis de ironía y mala leche al asunto, la mujer es la terapeuta que lidia con los problemas de otras mujeres en su misma situación y, a su vez, ella tiene que concertar sesiones con un terapeuta para superar sus propios problemas. Un juego de cajas chinas que simboliza la imposibilidad de tener el control absoluto de nuestras vidas.

Cuando la enfermedad define tu identidad

Si pudiera, te daría una patada, tras su paso por Sitges (una elección rara para un festival de cine de género), nos llega bajo el sello de A24, con una estética visual ya reconocible por todos, y una puesta en escena elegante y llena de elementos que proponen una experiencia más inmersiva de lo habitual en el cine comercial actual. La cámara se pega al rostro de una asombrosa Rose Byrne (flamante receptora de un merecido Globo de Oro), quien envuelve a su personaje con una interpretación arrolladora llena de matices dramáticos, pero con la personalidad e ironía de una comediante (de otra forma hubiera sido muy complicado empatizar o justificar algunas de las acciones y decisiones que toma a lo largo de la película).

Bronstein toma decisiones de cámara arriesgadas e inteligentes, por ejemplo, el rostro de la hija se oculta al espectador hasta el final, una manera de centrar el foco en el sufrimiento de la cuidadora en lugar de la enferma, por eso solo vemos los tubos de respiración y las máquinas que mantienen a la niña con vida. La enfermedad es el peso que oprime la libertad de la madre, lo que amenaza su cordura, y cuando la directora muestra por primera vez al espectador la cara angelical de la niña es cuando entendemos que, por fin, la madre ha recuperado el camino hacia la reconstrucción de su identidad como mujer y madre.

Una experiencia incómoda, asfixiante y agotadora

Si pudiera, te daría una patada es, al mismo tiempo, divertida y lacerante, una comedia negra valiente que no hace prisioneros y que no tiene miedo a ser políticamente incorrecta en algunos momentos. Mientras asistimos al proceso de descomposición psicológica al que se ve sometida la protagonista, la historia incorpora inteligentes metáforas que reflejan su propio caos interior, por ejemplo, el agujero en el techo de la casa familiar que le obliga a mudarse con su hija a un motel, es decir, salir de su zona de confort.

Bronstein nos habla sin tapujos del lado oscuro de la maternidad proponiendo una revisión de algunos conceptos sociales erróneos acerca de la salud mental o la falta de mecanismos de ayuda para personas sobrepasadas por situaciones incontrolables. La experiencia es incómoda, a veces asfixiante y agotadora, pero también será una de las más gratificantes que tendrán los espectadores este año en una sala de cine. Y Rose Byrne está sublime, sólo por ella, ya merece la pena verla.


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Si pudiera, te daría una patada

7.2

Puntuación

7.2/10

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