Crítica de ‘Madre/Androide’: Lo humano y lo artificial

Las críticas de Daniel Farriol:
Madre/Androide

Madre/Androide es un drama de ciencia-ficción estadounidense escrito y dirigido por Mattson Tomlin. La historia nos sitúa en un futuro distópico en que los humanos conviven pacíficamente con robots que utilizan como criados hasta que un día se rebelan y se convierten en armas de destrucción masiva que quieren acabar con toda la humanidad. Georgia, junto con su novio Sam, emprende un peligroso viaje para alcanzar la Tierra de Nadie, con la esperanza de llegar a un lugar seguro antes de que ella de a luz. Está protagonizada por Chloë Grace Moretz (Pasajero oculto, La (des)educación de Cameron Post), Raúl Castillo (Seven Seconds, Fauces de la noche), Algee Smith (Detroit, The New Edition Story), Kate Avallone, Owen Burke, Oscar Wahlberg, Jose Guns Alves y Steve M. Robertson. La película se ha estrenado en España en Netflix el día 7 de Enero de 2022.

La rebelión de las máquinas

Madre/Androide es el debut como director de Mattson Tomlin, guionista estadounidense de procedencia rumana, que vuelca algunos de sus sentimientos más íntimos en la verdadera alma que encierra esta historia enmarcada en un futuro desolador y postapocalíptico. La trama se inicia con una secuencia en la que vemos cómo los humanos conviven con androides que están programados para servirles y bajo las habituales leyes de la robótica implantada por Isaac Asimov. Sin embargo, en mitad de una fiesta informal, se produce un hecho que nunca llega a explicarse del todo y que convierte a todos los androides en potenciales asesinos. El mundo queda sumido en el caos bajo el dominio de las máquinas mientras unos pocos supervivientes humanos intentar hallar un lugar seguro donde poder continuar con sus vidas. Dos de esas personas son Georgia y Sam, una joven pareja que en la noche de la rebelión se acababan de enterar que ella estaba embarazada y mantenían sus dudas en qué hacer al respecto.

El drama familiar predomina sobre el relato de ciencia-ficción que, a su vez, toma prestados algunos elementos de Terminator (James Cameron, 1984) e Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), sin conseguir trascender a otras películas ambientadas en distopías parecidas que enfrentan a la humanidad contra seres de inteligencia artificial que han creado. La verdad es que todo es bastante reconocible y poco original. Tener de protagonista a una mujer embarazada huyendo en silencio para no ser descubierta también nos remite directamente a Un lugar tranquilo (John Krasinski, 2018), por citar otra clara influencia.

Tras la secuencia inicial con el repentino enloquecimiento criminal de los robots, la película adopta un ritmo bastante calmo a la hora de describir la epopeya de la pareja mientras se alejan de las grandes ciudades y buscan refugio en el interior de los bosques. La idea que les hace desplazarse y ponerse en peligro es la habitual en el género apocalíptico, alguien les ha dicho que desde el puerto de Chicago zarpan barcos que se dirigen hacia Corea, un país seguro que al parecer no ha sido afectado por la locura robótica. Algo que tampoco se explica. El problema que tienen es que la ciudad de Chicago está rodeada por lo que se conoce como Tierra de Nadie, un lugar infestado de androides que acechan en todos los rincones para asesinar a los insensatos que osen con acercarse, teniendo ellos el hándicap, además, de que Georgia se encuentra en el noveno mes de su embarazo…

El sentimiento maternal sobrevenido

Leyendo ese argumento, uno diría que estamos ante una película repleta de acción, sin embargo, las escenas que generan algo de tensión se pueden contar con los dedos de una mano, prefiriendo Mattson Tomlin centrarse en las incertidumbres de futuro que tienen los dos protagonistas, así como la confrontación de sus distintos puntos de vista en las decisiones que les toca tomar. Lo cierto es que no son personajes suficientemente interesantes para atraparnos y el peso dramático solo se sostiene gracias al buenhacer de Chloë Grace Moretz que se vuelca en un rol que no siempre resulta simpático. En tono jocoso podría decirse que a Madre/Androide le cuesta arrancar más que a la motocicleta que encuentran en una casa abandonada y utilizan para intentar atravesar la zona peligrosa. Se dan pocos detalles de lo que sucede ni tampoco se aprovecha la situación para trazar reflexiones sociales de calado.

En la parte final encontramos varios giros de guion, algunos rebuscados o directamente tramposos, que conducen hacia una resolución de alto contenido melodramático y que según he leído en alguna entrevista conecta con la propia infancia del director cuando sus padres tuvieron que tomar una decisión vital en la convulsa Rumanía de los años 90. Madre/Androide es un trabajo correcto e íntimo que no aporta nada nuevo, pero que sí puede servir como matarratos para los incondicionales del fantástico o aquéllos que simplemente se refugian en el cine de género en busca de historias con alto contenido humano, por muy inverosímil que resulte la escenificación de algunas secuencias como, por ejemplo, la chica embarazada zafándose del asedio de los androides al más puro estilo de Sarah Connor o el momento de la escritura de la carta en la cubierta de un barco en pleno apocalipsis robótico. Madre/Androide propone un viaje emocional hacia el sacrificio personal en el descubrimiento de un sentimiento maternal sobrevenido que da sentido a toda una existencia.


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Madre/Androide

5.7

Puntuación

5.7/10

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