Crítica de ‘Purasangre (Thoroughbreds)’: El nihilismo adolescente

Las críticas de Daniel Farriol:
Purasangre
(Thoroughbreds)

Purasangre (Thoroughbreds) es una comedia negra estadounidense escrita y dirigida por Cory Finley (La estafa (Bad Education)). Es la historia de dos chicas adolescentes de Connecticut que reavivan su amistad después de años separadas. En el proceso, aprenden que no todo es lo que parece y que un asesinato podría solucionar sus problemas. Está protagonizada por Anya Taylor-Joy (Última noche en el Soho, Gambito de Dama), Olivia Cooke (Sound of Metal, Bates Motel), Anton Yelchin (Porto, Greem Room), Kaili Vernoff, Stephanie Atkinson, Daniel Martignetti, Paul Sparks y Francie Swift. La película se estrenó en cines de España el día 17 de Agosto de 2018. Ahora puede verse en Netflix desde el día 1 de Enero de 2022.

Cine negro de antaño filmado con la sensibilidad del tiempo presente

Purasangre (Thoroughbreds) fue en 2017 uno de los debuts más seductores en la última década dentro del cine independiente norteamericano con sello Sundance. El joven cineasta Cory Finley creó un perverso relato sobre la insatisfacción adolescente y el aburrimiento social de las clases altas que toma como referencia principal el noir clásico que se hacía en el Hollywood de los años 40 y 50 como Extraños en un tren (Alfred Hitchcock, 1951), Perdición (Billy Wilder, 1944) o cualquier thriller de Fritz Lang, combinando los universos literarios de James M. Cain y Harold Pinter en una depuración del género que lo conecta al presente a través de la superficialidad cotidiana que hay en las relaciones de las nuevas generaciones multipantallas.

El guion fue pensado primero para convertirse en una obra de teatro, pero finalmente la idea acabó escogiendo el camino del cine para desarrollarse por completo. Es cierto que la película mantiene cierta teatralización en la puesta en escena, ya que sucede casi íntegramente en el interior de una lujosa casa, sin embargo, el director ofrece multitud de soluciones visuales interesantes que la hacen desprenderse de la sensación de estar ante un teatro filmado. Los diálogos o la ausencia de ellos siguen siendo el motor de la acción como si estuviéramos encima de un escenario, pero hay un evidente ejercicio de estilo en la utilización de las elipsis y del fuera de campo que la hacen una obra cinematográfica visualmente sorprendente y, por momentos, fascinante.

La división de clases

Purasangre (Thoroughbreds) cuenta la historia de dos adolescentes conflictivas que empiezan a pasar tiempo juntas para estudiar y acaban urdiendo un macabro plan para asesinar al padrastro de una de ellas. Amanda (Olivia Cooke) ha sido desde siempre un bicho raro, tiene problemas autoreconocidos de empatía en su relación con los demás y, recientemente, mató a su caballo de una manera salvaje que ha trascendido entre sus compañeros de escuela para acrecentar aún más su mala fama. La madre de Amanda decide pagarle a Lily (Anya Taylor-Joy) para que pase tiempo con ella y reanude la amistad que de pequeñas tenían. Es una forma de reinserción social para ricos. La joven Lily, mucho más rica y mejor considerada en el escalafón que mide la popularidad, tiene la apariencia de una chica perfecta, aunque también guarda oscuros secretos en su interior. Las dos se parecen mucho más de lo que parece a simple vista. El tiempo que pasan juntas entre disertaciones filosóficas sobre la vida y la muerte desde el punto de vista nihilista que ofrece la adolescencia insatisfecha, se convierte en un aprendizaje vital hacia la maduración en el que escogen el camino más retorcido posible.

Cory Finley narra con pulcritud todo ese proceso de putrefacción moral en un entorno idílico. El nivel de vida que tienen las chicas contrasta aún más con la aparición del personaje de Tim (Anton Yelchin), un perdedor que se dedica a trapichear con pastillas y al que deciden encargarle la ejecución real del crimen que han planeado. Se evidencia una mirada crítica hacia la diferencia de clases y, en especial, a cómo las apariencias nos llevan a engaño. La película tiene un tono de comedia negra sofisticada que avanza con un ritmo narrativo que deja suficiente espacio para los silencios y las metáforas equinas. A diferencia de otros filmes criminales, aquí se obvian todos los pasajes truculentos, lo que puede desconcertar a algunos espectadores, pero la manera que tiene de escenificar el asesinato es simplemente brillante. Purasangre (Thoroughbreds) se erige como una obra inteligente que retrata con mucha ironía existencialista el aburrimiento que sufre la juventud a la hora de confrontar los desafíos de un futuro incierto.


¿Qué te ha parecido la película?

Purasangre

7.4

Puntuación

7.4/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: