Crítica de ‘Sound of Metal’: La vida en silencio

Las críticas de Daniel Farriol:
Sound of Metal
 
Sound of Metal es un drama estadounidense dirigido por Darius Marder (Loot), que también co-escribe el guion junto a Abraham Marder. Cuenta la historia de un joven batería de trash metal que comienza a perder la audición rápidamente. Está protagonizada por Riz Ahmed (The Night Of, Mogul Mowgli), Olivia Cooke (Bates Motel, Yo, él y Raquel), Mathieu Amalric (La habitación azul, La Venus de las pieles), Tom Kemp, Bill Thorpe y William Xifaras. La película no se ha estrenado en salas comerciales y se distribuye por Amazon Prime Video a través de su plataforma desde el 4 de Diciembre de 2020.
 

La sordera repentina

La primera secuencia de Sound of Metal nos muestra a un duo de trash metal tocando en un concierto en directo. La música atronadora se apodera de las imágenes y junto a la foto del cartel promocional parece indicarnos que la película seguirá las desventuras de una cantante y su batería para afrontar una serie de dificultades mientras viven en la carretera. Pero no. El batería interpretado por un espléndido Riz Ahmed comenzará a experimentar una sordera repentina que le impide seguir actuando. La música pasa entonces a un segundo lugar. El ficticio biopic musical deriva hacia un filme de superación donde lo importante será la aceptación y adaptación a esa minusvalía para iniciar un nuevo camino en la vida. Porque la película trata de los reveses que te da la vida. De los sueños truncados. De aprender a jugar con las cartas que nos ha tocado en el reparto.
 
A partir de ahí, el protagonista deberá escoger entre luchar a toda costa por recuperar la vida que tenía o intentar hallar un camino nuevo que también le sea satisfactorio. Para recuperar la audición solo existe una costosa operación de implante coclear que no cubre el seguro. Eso le supondría deshacerse de todas sus pertenencias, incluida la caravana donde vive con su novia, la cantante interpretada por una siempre reivindicable Olivia Cooke. Como muchos sabrán, esa operación de oído no es algo milagroso y nunca se recupera la audición tal y como la conocemos. Es un proceso mucho más complejo que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo y, por así decirlo, lo engañan para hacer creer al cerebro que en realidad está oyendo. 
 

El proceso del duelo

Sound of Metal se detiene con calma durante todo el proceso del duelo que siente el protagonista por la pérdida. Su pasión por la música queda reducida a la mínima percepción de unas simples ondas de movimientos. La relación con los demás también resulta gravemente dificultada, ya que debe comunicarse a través de papeles escritos o monitores de reconocimiento de voz, para poder entender lo que le dicen. Su futuro queda en entredicho y se siente perdido en la inmensidad de algo que no comprende porque le está sucediendo a él. Encontrará un lugar para personas sordas donde encontrar cobijo. Allí aprenderá a relacionarse con otros que tienen su mismo problema a través del lenguaje de signos. Todos son personas que como él tienen adicciones al alcohol o las drogas que también deben superar (aunque este apartado se obvia bastante).
 
Su rabia contenida y su frustración irán desapareciendo poco a poco, empezará a sentirse útil dentro de esa pequeña comunidad. Sin embargo, mientras el resto de personas que viven en ese campamento están convencidos en vivir con su sordera sin considerarse así mismos como discapacitados, él aún sigue tomándoselo como si fuera una etapa pasajera en su vida que debe superar para recuperar su vida anterior. Aún necesitará confrontar el mundo exterior para convencerse de que su vida ha cambiado.
 

El uso del sonido y los silencios

Sound of Metal utiliza de forma muy inteligente el sonido y los silencios. El director Darius Marder busca adentrarnos en la mente de su protagonista y hacernos sentir lo que él siente en cada momento. Para que la experiencia se mucho más inmersiva hace uso de un truco escénico muy hábil. En muchas de sus secuencias cambiará el punto de vista a través del sonido. Por ejemplo, en un plano general escucharemos todo lo que está sucediendo en escena, pero cuando la cámara se centra en el batería escucharemos el silencio con la que él la está viviendo. Esa combinación de dentro y fuera de la cabeza del protagonista, nos permite entender mejor todo el cúmulo de sensaciones que afectan a su día a día.
 
Tras realizarse el implante se volverá a producir este mismo juego en la puesta en escena para que escuchemos los sonidos deformados y metalizados que cambian la perspectiva del mundo tal y como lo conocemos los demás. Todo esto está muy bien realizado, sin abusar de la técnica para que no se haga demasiado pesado. Sound of Metal es una película que afronta la discapacidad sin caer en tremendismos innecesarios ni buscar un sentimentalismo telefilmero. Es un drama consistente y emocionante sobre la aceptación de uno mismo que contiene una interpretación prodigiosa de Darius Marder. Recomendable.

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Sound of Metal

7

Puntuación

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