Crítica de ‘Última noche en el Soho’: El reflejo oculto de los sueños

Las críticas de Daniel Farriol:
Última noche en el Soho

Última noche en el Soho es un thriller psicológico británico con elementos sobrenaturales dirigido por Edgar Wright (Bienvenidos al fin del mundo, Baby Driver), el cuál también co-escribe el guion junto a Krysty Wilson-Cairns (Penny Dreadful, 1917). La historia sigue a Eloise, una joven aspirante a diseñadora que vive apasionada por la moda de los años 60. Tras mudarse a una pensión descubrirá allí un extraño vinculo en sus sueños con Sandy, una cantante que vivió durante aquella época y que le mostrará el lado menos glamuroso del Londres que ella tenía mitificado. Está protagonizada por Thomasin McKenzie (No dejes rastro, Tiempo), Anya Taylor-Joy (Furiosa, Gambito de Dama), Matt Smith (Casa ajena, La chicas de Manson), Terence Stamp, Diana Rigg, Rita Tushingham, Synnove Karlsen y Joakim Skarli. La película pudo verse en España en el Festival de Sitges 2021. Se estrenó en salas comerciales de la mano de Universal Pictures el día 19 de Noviembre de 2021.

Eloise y Sandy. Thomasin y Anya. Y el lado oscuro de Londres.

Última noche en el Soho era una de las películas más esperadas de esta temporada cinéfila y lo primero que puede decirse de ella es que no decepciona. El director Edgar Wright realiza aquí su película más personal y ambiciosa en fondo y forma de toda su carrera. Eludiendo el humor de otras propuestas anteriores se embarca en un absorbente juego espejos entre personajes, épocas y géneros cinematográficos que te hará estallar la cabeza. La primera hora es absolutamente espléndida, de lo mejor del año. El director destapa el tarro de las esencias a través de un virtuosismo estético y de puesta en escena pocas veces visto en el cine de género actual. Es una pena que durante la segunda parte del filme, el suspense dramático y la trama de thriller psicológico se desequilibren un poco debido al exceso de reiteraciones y subrayados innecesarios y, en especial, debido a algunos volantazos de guion que buscan el impacto gratuito sin acabar de encajar adecuadamente.

Aunque la película cuenta con el reclamo mediático de contar con la participación de una de las actrices de moda y con la presencia escénica más sugestiva del momento, Anya Taylor-Joy, en este caso hay que reconocer que en muchos momentos le come la tostada una asombrosa Thomasin McKenzie que ya dio muestra de su talento desde bien jovencita en aquella joya indie llamada No dejes rastro (Debra Granik, 2018). Eloise y Sandy, los personajes que interpretan ambas actrices, son la cara de una misma moneda, la del sueño americano (aquí londinense), la del paso de la inocencia a la edad adulta, la del descubrimiento del lado oscuro de ese éxito anhelado y de la maldad de las personas. Eloise quiere triunfar en el mundo de la moda y Sandy como cantante, una en la época actual y la otra en los inolvidables años 60, pero ambas comparten la misma ilusión y pasión por lo que hacen en un Londres que se convertirá para ellas en un monstruo de dientes afilados que transforma sueños en pesadillas.

Los 60 cobran vida a través de la luz y la música

Última noche en el Soho sigue los pasos de Eloise, sí, como la famosa canción de Barry Ryan que en España versionó Tino Casal y que, claro, sonará de forma estelar dentro de una banda sonora selecta en que Edgar Wright recupera auténticos temazos para recrear los 60 y mostrar a las nuevas generaciones la decadencia musical que tenemos en la actualidad. Eloise es una joven modista que se traslada de su pueblo natal a la gran ciudad para ingresar en una importante Academia de moda. Sus vivencias allí se fusionarán con las de una chica que en la década de los 60 hizo el mismo recorrido para convertirse en cantante y acabó inmersa en un submundo tan oscuro como destructivo. ¿Seguirá Eloise el mismo camino o conseguirá despertar del hechizo para forjarse un destino diferente?

Presente y pasado se colocan en un mismo plano temporal a través de sueños y alucinaciones de la joven modista que parece vivir en primera persona la vida que tuvo la cantante. Es ahí donde el director consigue algunas de las imágenes más bellas y fascinantes en su puesta en escena jugando con el espacio, la luz, los espejos u otros recursos que nos remiten directamente a Hitchcock, De Palma, Polanski o Argento, entre otros. Última noche en el Soho es visualmente arrebatadora, te atrapa y traslada a otra época a través de la música, los decorados, el vestuario y la prodigiosa fotografía del talentoso surcoreano Chung Chung-hoon (La doncella, Stoker) que inunda la pantalla con neones, colores y magia. La película es un giallo estilizado y moderno que propone al espectador una experiencia hipnótica que encierra un discurso feminista en su interior y cuya historia no pierde nunca el interés, ni siquiera durante el torpe y convencional desenlace.


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Última noche en el Soho

8.4

Puntuación

8.4/10

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