El cine por dentro: La Improvisación

A pesar de ser cientos los trabajadores que están involucrados en las películas, como los guionistas, responsables del atrezo, maquilladores, estilistas, etc, finalmente éstos suelen ser eclipsados por los breves momentos de lucidez de aquellos que se ponen delante de la cámara y se atreven a improvisar por medio de un texto ocurrente o una situación involuntaria.

A medida que pasan los años, se presentan películas nuevas y muchas de ellas tienen alguna perla por parte de los protagonistas de éstas.

En todas las ramas artísticas ha habido improvisaciones, quizá en la música es donde tenga mayor historia, aunque es en el teatro donde se origina la improvisación en el mundo de la representación, haciendo como una regla obligada el que un actor supiera improvisar.


Históricamente se podría dar su origen concreto alrededor de 1897, cuando Konstantin Stanilavski intentaba determinar como una persona podría llegar controlar ciertas emociones en momentos precisos.

De esta manera, las grandes improvisaciones de los actores han sido los sellos de muchas películas, siendo en algunos casos la marca por la cual se conoce la película e incluso momentos que serán repetidos hasta la saciedad por los fans de estas. Esto sucede por ejemplo con el “shshsh” de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos o el “You talking to me?” de Robert De Niro en Taxi Driver.

Se podrían nombrar centenares de escenas donde se han improvisado, y aunque no existe una improvisación perfecta, muchos tendrán su favorita. Mención especial deben tener algunas improvisaciones como la de Malcom McDowell en La naranja mecánica donde, después de repetir la escena una y otra vez, Kubrick pidió a McDowell que hiciera algo espontaneo, de lo que surgió “Singing in the rain” en una de las escenas más salvajes del cine.

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