Danny Elfman: En un país de fantasía. Capítulo 2

Danny Elfman: En un país de fantasía.
Capítulo 2

Después de Eduardo Manostijeras, Danny Elfman se reencontraría con uno de los fetiches de carrera. Si bien su score para la segunda parte de Batman no sorprende como el primero, si que logra mantener el listón compositivo alto, merced a la capacidad de evocación del compositor americano y a lo inspirador de la atmósfera creada por el director Tim Burton para la franquicia.

En 1993 nos encontramos con la magnífica película de animacion Pesadilla Antes de Navidad, cuyo score está completamente a la altura y nos transmite toda la fuerza de una historia cautivadora.
En El ejército de las Tinieblas, ese mismo año, nos sumerge aun más en lo tenebroso e incluso lo satánico teniendo como principal argumento nuevamente su capacidad de transmitir sensaciones y emociones.

En 1996 nos encontramos de nuevo a Danny Elfman y a Tim Burton uniendo sus fuerzas en la invasión marciana de Mars Attacks, y a Elfman adaptando un clásico de la televisión para Misión Imposible. Ambos scores resultan más que meritorios y, de nuevo, reflejan las mejores cualidades compositivas de Danny Elfman.

Un año después, Danny Elfman roza la cumbre cinematográfica al lograr uno una sino dos nominaciones a los Oscar por trabajos tan dispares como los scores de El Indomable Will Hunting y Men in Black. Si uno destaca por el lirismo contenido en unos personajes con tantos matices como nos nuestra mediante una orquestación magistral, en el otro adapta los cánones del cine de acción más taquillero a su estilo personal dando como resultado un cóctel explosivo.

En 1999 de nuevo encontramos trabajos dispares en temática pero igualmente interesantes. Danny Elfman demuestra de nuevo que el argumento que esgrimen sus detractores de que el compositor sólo brilla en ciertos tipos de composiciones. Si Sleepy Hollow, la enésima colaboración con Burton, logra de nuevo cautivarnos aun sabiendo lo que podíamos esperar, el score Prueba de Vida sorprende gratamente por la habilidad de Elfman para incluír elementos líricos en sólidas secuencias de acción.

La década se cierra con el score de Family Man donde econtramos al Elfman más intimista de la época.

Aún nos queda mucho que contar de este genial compositor. El nuevo milenio aún nos depara grandes momentos de la música del cine que vivir juntos.

¡Hasta pronto!

También te puede interesar

Deja un comentario