James Horner: Un estilo personal. Capítulo 1: Los 80: En galaxias y glaciares

Continuamos con nuestra serie de especiales dedicados a los grandes compositores de la música del cine, en esta ocasión dedicado a James Horner.

James Horner: Un estilo personal. 
Capítulo 1: Los 80: En galaxias y glaciares

El compositor americano es uno de los máximos exponentes del lirismo instrumental y de la técnica de composición descriptiva basada en motivos musicales muy utilizada durante los 80 y los 90 y de clara inspiración clásica. Sin embargo lo que hace a Horner merecedor de un lugar en el Olimpo de los compositores de bandas sonoras es su capacidad para interpretar géneros cinematográficos y ambientes sonoros tan novedosos como característicos dejando un estilo personal, inconfundible y totalmente reconocible a través de los años.

Sin contar con trabajos menores, principalmente en labores de apoyo artístico, la relación de James Horner con la música del cine comienza a finales de la década de los 70. Up from the Depths y La Mujer de Rojo, ambas en 1979, nos muestran la frescura de un compositor que buscaba su sitio entre los nombres consagrados del género.

Los aficionados a la ciencia-ficción recuerdan al James Horner de esta primera época como uno de los grandes de los 80 por trabajos como Los Siete Magníficos del Espacio o muy especialmente, las bandas sonoras de la segunda y tercera entregas de la saga cinematográfica Star Trek. Tanto en Star Trek II: La Ira de Khan como en Star Trek III: En Busca de Spock en 1982 y 1984 respectivamente, Horner se enfrentaba al difícil reto de estar a la altura de su predecesor Jerry Goldsmith, creador del tema principal de la saga, que definiría varias generaciones de aventuras galácticas. Lejos de optar por una opción continuísta, el compositor americano apostó por una reinterpretación de los motivos espaciales con un tono menos solemne pero muy descriptivo. Si bien este hecho le grangeó detractores entre los fans acérrimos de Goldsmith, aún hoy puede ser considerado como uno de los mejores de esta primera época.

De su relación con la ciencia ficción, también durante esta década, podemos destacar sus trabajos en las dos entregas de Cocoon en 1985 y 1988 y Aliens el Regreso en 1986, película ésta última donde de nuevo toma el relevo de Jerry Goldsmith como compositor. Ambos ejemplos nos sirven para ilustrar a un James Horner que eleva la música de un género en ocasiones considerado menor a la altura de las mejores y más evocadoras composiciones de la historia de la música del cine.

En otro tipo de tercio encontramos las orquestaciones Gorky Park, Voluntarios y El Viaje de Natty Gann con el compositor americano moviéndose en géneros más convencionales pero demostrando su buen hacer en cada ocasión,

Durante los años 80 la estrella de James Horner ha ido en ascenso y será acercándonos al final de la década cuando alcance su máximo explendor en composiciones que forman parte del imaginario colectivo de la época; Fievel y el Nuevo Mundo, En Busca del Valle Encantado, Willow y El Secreto de la Pirámide de Oro. En cada una de ellas el compositor americano nos sumerge magistralmente en la historia explorando la orquestación tremendamente descriptiva y aprovechando tópicos infantiles en historias que han aguantado el paso del tiempo indisolublemente ligados a su música hasta convertirse en clásicos de un género no tan infantil.

James Horner vive una época dorada de fama y reconocimiento por parte del gran público que, curiosamente, no tendría la misma repercusión en cuanto a premios y reconocimientos. En los siguientes años, aún llegaría a sorprendernos con su magia compositiva.

Pero eso, amigos, es otra historia.

¡Hasta pronto!

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