Crítica de ‘Incidencias’: Una comedia de alta velocidad

Las críticas de David Pérez “Davicine”Incidencias
Incidencias es la tercera película del tándem José Corbacho y Juan Cruz, y cuenta con un espectacular reparto coral formado por Carlos Areces, Ernesto Alterio, Lola Dueñas, Aida Folch, Toni Acosta, Miki Esparbé, Nuria Gago, Rubén Ochandiano, Roberto Álamo, además de la colaboración especial de Imanol Arias y Rossy de Palma. De muchos de éstos actores hemos visto ya gran cantidad de películas, por lo que queda claro que en lo que respecta al apartado interpretativo tiene una gran calidad, pero si además todos ellos se adentran de lleno en una comedia de alto nivel, o más bien de alta velocidad, está claro que estamos ante lo que podría ser la nueva comedia de gran éxito en taquilla.
En Incidencias, el último tren del año de la ruta Barcelona- Madrid  viaja con 14 personas y se detiene sin causa aparente en mitad de un solitario paraje. La inquietud y la desconfianza calarán entre los pasajeros, provocando que el tren se convierta en una auténtica jaula de grillos que sacará a relucir lo peor de cada uno de ellos.
No se puede discutir que Corbacho Cruz han acertado de lleno al llevar a los cines una historia en la que no sólo tenemos los problemas internos de cada uno de los personajes, sino una muestra de los problemas sociales actuales, desde las diferencias culturales, los miedos a lo desconocido -o más bien el desconocimiento de la gente por el que se genera aún más miedo-, las hostilidades que surgen cuando comienzan a pasar las horas en convivencia con otras personas y, sobre todo, la falta de empatía y el distanciamiento en la sociedad que cada vez parece apoderarse más de cada uno de nosotros.
Desde el primer plano nos damos cuenta que estamos ante una comedia que quiere que disfrutemos de un relato en el que todos los detalles han sido estudiados para que podamos ir buscándolos y riéndonos. Tan sólo hace falta ver que la empresa del tren en el que todos viajan se llama MILF, y si no sabéis lo que significa… ahí está Internet, o el eslogan con doble sentido “Viajes con final feliz” que nos acompaña durante todo el trayecto -o más bien el “no trayecto”- tanto en carteles como con la megafonía del tren. Y si los detalles son relevantes, el pasado de cada personaje y su forma de ser también lo son para que nos pongamos en situación, y a modo flashforwards conocemos un poco más de ellos, pudiendo entender -quizás un poco más- los actos que realizan en esta inesperada situación.
Pero qué sería de una buena historia sin un buen reparto, y como he dicho, el reparto coral es de “primera clase”, y todos ellos nos llevan a un viaje de risas donde cada uno deja patente sus paranoias, sus problemas y sus dificultades para sacar adelante ciertas situaciones de tensión. No podemos dejar de destacar el excelente trabajo de Carlos Areces, quien a pesar de parecer que siempre realiza su mismo papel, es quien aporta el humor en estado puro, el personaje con más problemas, y las situaciones más inverosímiles, pero con gran credibilidad y fundamento. Pero es difícil no dejar de citar al resto del reparto, y es un placer volver a ver a Lola Dueñas adentrándose en un personaje fuerte, con gran carácter, y capaz de plantar cara a la mayor de las amenazas, dejando patente que puede realizar cualquier rol en el cine, como lo hace Toni Acosta, que a pesar de pasarse su personaje borracho casi toda la película, y conseguir que riamos con su comportamiento, hay mucho más en ella, pues nos hace plantearnos los motivos por los que opta por comenzar su viaje con la idea de llegar “fina” a su destino. Y no podemos dejar de citar a Ernesto Alterio e Imano Arias, que siempre dotan a las películas de gran consistencia, y en esta ocasión, a pesar de no tener Imanol demasiado tiempo en pantalla, es el suficiente como para dejar claro por qué es uno de los mejores actores españoles actuales. Y el resto de los protagonistas, sin excepción, aportan su granito de arena para que cada personaje encaje en este rompecabezas.
Incidencias parte de una situación sencilla, la detención de un tren y lo que en él sucede a continuación, pero es mucho más que eso. Es una comedia ácida, un dislate que nos hace pasar 90 minutos de distensión, de ponernos en la piel de muchos de los personajes y sus reacciones, pero, sobre todo, es una comedia hecha por y para el espectador que quiere evadirse de sus problemas y pasar un buen rato viendo los de otros, dejando ciertos recados para que reflexionemos posteriormente sobre si realmente somos como nos muestran.

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