domingo, mayo 19, 2024

Crítica de ’La idea de tenerte’: Para incondicionales de Anne Hathaway

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
La idea de tenerte

Todos los géneros y subgéneros cinematográficos sufren la repetición de tópicos, fórmulas narrativas e incluso estilos visuales, pero quizá sea en la comedia romántica, por su sobreabundancia de producciones año tras año, donde más cueste encontrar atisbos de originalidad o singularidades en la puesta en escena que distingan a una película de la mediocridad general.

La idea de tenerte, digámoslo cuánto antes, no es esa comedia romántica que se distinguirá de las demás y que recordaremos allá por diciembre como la más destacada del año. De hecho, les agradecería que no me pregunten por ella dentro de unas semanas porque, probablemente, la habré olvidado. Esto, que puede sonar duro (y lo es), no quiere decir que no existan razones por las que pueda merecer la pena dedicarle un tiempo a verla, especialmente si uno es fan de Anne Hathaway, una actriz poseedora de un encanto incuestionable y de un carisma que la hace heredera de las grandes de la comedia romántica hollywoodiense.

Producida por los estudios Amazon y basada en la novela de Robinne Lee, La idea de tenerte está dirigida por Michael Showalter, artífice de La gran enfermedad del amor (2017), otra comedia romántica bastante más notable que la que ahora nos ocupa o Los ojos de Tammy Faye (2021), una mediocridad a la que, sin embargo, hay que agradecer que sirviera para que la gran Jessica Chastain consiguiera el Óscar que tantas veces se le había negado anteriormente.

Solene (Anne Hathaway) es una galerista de arte californiana que acaba de entrar en la cuarentena, con una hija adolescente, Izzy (Ella Rubin) y recién abandonada por su marido (Reid Scott) que se ha ido con otra más joven. (Empiecen, desde aquí, a sumar los tópicos).

En uno de esos festivales de música al aire libre donde se simultanean actuaciones en diferentes escenarios, Solene, que ha tenido que cambiar sus planes para acompañar a su hija, conoce fortuitamente a Hayes Campbell (Nicholas Galitzine), una joven estrella del pop y solista del grupo (ficticio) August Moon al que, por lo visto, conoce todo el mundo menos ella.

A partir de este encuentro fortuito, el guion (escrito por el propio Showalter y Jennifer Westfeldt) trata de construir un idilio bastante inverosímil apoyando el conflicto del relato sobre la notable diferencia de edad entre ambos, el vértigo de iniciar una nueva relación sentimental a partir de los 40 cuando la herida provocada por la anterior aun está tierna, y la dificultad añadida de convivir con la fama en estos tiempos nuestros en que las redes sociales e internet lo controlan absolutamente todo.

El problema es que estos tres asuntos, incuestionablemente interesantes, son tratados epidérmicamente por un Showalter mucho más centrado en las formas que en el fondo. La narración se pierde en anécdotas prescindibles que alargan innecesariamente el metraje y cede con demasiada frecuencia a la tentación del videoclip resultón para hacer avanzar el relato. No hay apenas momentos para la conversación reposada que permita profundizar en todos estos y otros asuntos. El personaje de Izzy está totalmente desaprovechado (aunque tampoco ayuda que un personaje de 16 años sea interpretado por una actriz de 22) y, cuando aparece, es demasiado evidente que es más un instrumento para apoyar la acción que un participante de la misma.

En La idea de tenerte falta hondura en el guion, equilibrio en la realización y química en una pareja protagonista que resulta poco creíble. Interpretativamente hay demasiada diferencia (y no de edad) entre Anne Hathaway a la que adora la cámara y hace que funcione cualquier secuencia y un Nicholas Galitzine cuyas dotes interpretativas están muy por debajo de su atractivo físico. Es precisamente Hathaway la única que trasciende lo que ocurre y transmite las emociones y los matices de un personaje mucho más complejo de lo que puede parecer a primera vista: Solene viaja del encantamiento del amor inesperado a la vulnerabilidad, el miedo e incluso la vergüenza.

A pesar de todas estas debilidades, la falta de pretensiones hace que la película resulte entretenida y pueda verse con agrado si uno está dispuesto a dedicarle un par de horas a una película que podría contarse perfectamente en treinta minutos menos. Pero ese es otro mal de nuestro tiempo: ya no se hacen películas de hora y media.

La idea de tenerte

5

Puntuación

5.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos

9,670FansMe gusta
2,070SeguidoresSeguir
500SeguidoresSeguir
23,108SeguidoresSeguir
5,210SuscriptoresSuscribirte
- Publicidad-

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Crítica de ’Los buenos profesores’: El humanismo de una profesión seria

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Los buenos profesores Con unos meses de retraso tras su presentación, fuera de competición, en la sección oficial del...