Crítica de ‘El desafío (The walk)’: Espectacularidad por encima del guión

Las críticas de Óscar M.: El desafío (The walk)
Creo que ya he hablado en alguna otra crítica de la complejidad y la problemática que entraña adaptar una historia real al cine. Tanto el argumento como la dirección corren el riesgo de ser demasiado realistas o demasiado cinematográficos, y El desafío (The walk) no es ajena a estas condiciones.
No es que la película que nos ocupa sea mala, simplemente es que se ha potenciado más el aspecto de los efectos especiales, mientras que los cimientos sobre los que se sustenta la historia (la novela escrita por el funambulista Philippe Petit, basada en su hazaña de atravesar el espacio vacío existente entre las Torres Gemelas de Nueva York) son bastante aburridos.

Del argumento se extrae una idea principal muy evidente, la cual intenta sembrar en el público la capacidad de superación y de alcanzar los sueños del ser humano por encima de cualquier dificultad, pero el resultado general es una fallida construcción argumentalmente hablando.
La estructura de la película se divide claramente en dos partes: la planificación de aventura (con la búsqueda de cómplices para alcanzar el propósito del protagonista) y la realización de la obra. Mientras que la primera parte es la más soporífera, dado que el espectador ya sabe, de antemano, que van a conseguir su objetivo, la segunda es donde realmente El desafío (The walk) saca su mayor provecho del aspecto técnico.
Porque si algo no se le puede recriminar en ningún momento es el magnífico trabajo de postproducción que ha tenido. Llega a un punto donde los efectos digitales van más allá de la realidad y convierten a la película en una experiencia única no apta para personas con vértigo. Ver El desafío (The walk) en 3D e IMAX, como tuve el lujo y el placer de hacer, es una experiencia difícilmente olvidable y absolutamente recomendable para aquellos renegados del 3D (entre los que me incluyo).
A pesar de que el espectador haya leído sobre la aventura de Petit y conociendo el desenlace de antemano, el director Robert Zemekis consigue mantener la tensión a un nivel muy alto durante la última hora, desde la complejidad del establecimiento del cable hasta los múltiples paseos del artista por el espacio vacío.
En el lado opuesto está el exceso de voz en off, que llega a convertir a la película en excesivamente narrativa y expositiva, hasta el punto de parecer audiodescrita. Por no mencionar el momento “gaviota infernal” o la innecesaria interconexión de las historias de los ayudantes. Por supuesto, no falta el obligatorio homenaje a las víctimas de los ataques terroristas que acabaron con las Torres Gemelas, aunque en este caso es bastante sobrio, para lo que podría haber sido.
Mucha culpa del tedio de la primera parte está reforzado por la constante y repetitiva música compuesta por Alan Silvestri, llegando a resultar pesado el abuso del tema principal tras cada escalón salvado durante la aventura, un recurso del cual el compositor ha abusado en otras partituras más destacadas, como la de Regreso al futuro.
El desafío (The walk) es un buen espectáculo, entretenido y adecuado para las fiestas navideñas, que sabe sacar todo el provecho de unos excelentes efectos visuales, aunque los cimientos no dejen de tambalearse por la débil solidez argumental.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘El desafío (The walk)’: Espectacularidad por encima del guión

  • el 30 diciembre, 2015 a las 10:43 pm
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    Recomiendo esta película, sobre todo en 3D, ¡las vistas de Nueva York son maravillosas!

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  • el 11 enero, 2016 a las 4:23 pm
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    Le sobra metraje que no aporta nada a la película, mejor ver en 3D se incluyen varias escenas realizadas expresamente para disfrutar del 3D, el guión pobre pero ante una historia real tampoco podemos pedir un guión con muchas florituras. CONCURSO LOS ODIOSOS OCHO

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