Crítica de ‘Culpa’: Viaje introspectivo al fondo del trauma

Las críticas de Daniel Farriol:
Culpa

Culpa es un drama español dirigido por Ibon Cormenzana (La cima, Alegría Tristeza) que también es el coguionista junto a la actriz protagonista Manuela Vellés (La influencia, Buscando a Eimish). La historia se centra en una mujer que tras ser agredida sexualmente por un amigo e incapaz de afrontar un embarazo no deseado, deja atrás toda su vida y se refugia en una cabaña perdida en el monte. Además de contar con protagonista absoluta con Vellés, aparecen como secundarios Andrés Gertrudix (Las altas presiones, Morir), Luis Hostalot, Cintia Ballbé, Javier Tolosa, Tasio Cormenzana, Rita Cormenzana. La película se estrenó en cines seleccionados el día 6 de Mayo de 2022 y una semana después ya puede verse en la plataforma Filmin.

Abusos sexuales y maternidad no deseada

Culpa es un filme introspectivo rodado de forma independiente con evidente escasez de medios y un equipo técnico reducido. Se trata de un viaje emocional asfixiante al fondo del dolor de una mujer que debe reencontrarse consigo misma tras padecer una experiencia traumática que trastoca toda su vida. Escrita a cuatro manos por el director bilbaíno Ibon Cormenzana y la actriz madrileña Manuela Vellés, que son pareja en la vida real, la película se rodó a lo largo de varios meses aprovechando el segundo embarazo de la actriz, lo que propició trabajar durante largas jornadas en fines de semana de modo que pudiera advertirse el paso del tiempo con fines dramáticos tanto por el cambio de estaciones en el paisaje como por el avance en el estado de gestación que hacía crecer el vientre de la actriz al mismo tiempo que a su personaje para dotarlo de mayor realismo.

La trama cuenta la historia de una mujer de la que no conoceremos nunca su nombre. Es un detalle importante para entender la dimensión que adquiere un personaje que representa mucho más allá de una simple experiencia aislada y que pretende hacernos reflexionar sobre algunos temas de actualidad como son la maternidad no deseada o los abusos sexuales por parte de hombres que aprovechan momentos de vulnerabilidad de las mujeres. En este caso, la joven protagonista es asaltada en su propia casa por un amigo tras pasar juntos una noche de fiesta. Producto de esa violación la chica queda embarazada, así que rompe con todo, novio, trabajo, familia y amigos. Sin dar explicaciones a nadie decide aislarse en una cabaña incomunicada de la civilización en la que lidiará en soledad con su dolor, con el recuerdo y con el rechazo que le produce el bebé que crece en su interior.

Entre la inmersión y la distancia

El planteamiento de Culpa es francamente interesante, sin embargo, la película se convierte en un ejercicio de estilo onanista que se estanca demasiado pronto y que no sabe como gestionar la evolución de la historia. Cormenzana no acaba de decidirse entre una puesta en escena inmersiva o mantener la distancia hacia las emociones que siente su personaje, algo que acaba perjudicando la narrativa. Por ejemplo, las primeras secuencias tienen una aureola hanekiana, con la cámara observando de manera incómoda en tercera persona, pero luego el trabajo se transforma en algo más físico con la visceralidad de Darren Aronofsky, utilizando trucajes efectistas que intentan adentrarnos en una mente resquebrajada por el trauma. A veces, ambas miradas se cruzan y no acaban de unificarse en un discurso visual que contiene imágenes aisladas muy potentes gracias a la fantástica fotografía de Alejo Levis, pero que no encuentra una uniformidad suficiente que sirva para fascinarnos o, incluso, empatizar tanto como deberíamos con el sufrimiento de la mujer protagonista.

Eso sí, hay que reconocer la valentía de una pareja en rodar algo tan incómodo y subyugante, sin que se viera afectada su relación sentimental tras las cámaras. Y es que disfrutar de un embarazo al mismo tiempo que grabas imágenes bastante salvajes en las que te planteas abortar, no debió ser nada fácil para Manuela Vellés que realiza aquí un trabajo asombroso como acostumbra a suceder cuando le toca sumergirse en papeles que la llevan al límite. La actriz ha reconocido que mientras interpretaba a su personaje llegó a confundir sus emociones respecto al bebé que engendraba. Está claro que no cejó en su empeño y que se vació emocionalmente para explorar un personaje al borde del colapso que necesita alejarse de todo para reencontrarse nuevamente haciendo las paces con su sentimiento de culpa y de vergüenza.

Manuela Vellés, la madre del cordero

No diré que el desenlace del filme sea decepcionante o conservador porque es evidente desde el principio que todo avanza para llegar hasta esa conclusión. Entrando en el pantanoso terreno de los spoilers, diré que es un momento de reconocimiento propio de la madre en los ojos del lactante. Con otro final, la película hubiera sido otra muy distinta. En ese sentido, las metáforas que se introducen son poco sutiles y, por ejemplo, hay una escena que anticipa el final, aquella en que la protagonista visita una granja donde una oveja rechaza al corderito que acaba de parir mientras el pastor sugiere que con el tiempo lo aceptará. Es un momento que hubiera funcionado mejor situado al principio de la historia y no cuando ya llevamos más de una hora de proyección, ahí tenemos demasiado claro lo que está sucediendo y la escena se ve como un subrayado absurdo. En otro momento, la chica va sola a un cine en que justamente se proyecta Madre (Rodrigo Sorogoyen, 2019), ya es casualidad escoger ese título en la cartelera cuando la maternidad es justo algo de lo que estás huyendo. Sutil, sutil, no lo es mucho.

Se produce una falta de desarrollo evidente en los pocos personajes secundarios que aparecen en pantalla. La más notoria es la del propietario de la cabaña donde se aloja la chica y que plantea una subtrama de fondo sobre la complejidad de las relaciones paterno-filiales que no termina por concretarse. El hombre tiene una hija con la que no parece tener mucho contacto (la vecina confunde a la chica embarazada con ella) y lo mismo le pasa a la chica con su padre según se desprende de una llamada de teléfono en la que es incapaz de explicarle como se siente. Por desgracia, queda en el aire, como escena de relleno, ya que el guion prefiere focalizarse exclusivamente en las sensaciones contradictorias de la mujer frente a un embarazo que le obliga a enfrentarse cada día al trauma que quiere dejar atrás. Hay otros detalles más insignificantes que tampoco se entienden como que en un entorno rural aparezcan personajes llamados Joan o Lluís, con claro acento catalán, y que hablen en castellano entre ellos. Puede parecer una tontería, pero le resta credibilidad.

Aún así, pese a los errores y reiteraciones de una trama escasa, Culpa es una película con momentos perturbadores que obliga al espectador a cuestionarse cosas que llevan fuera de su zona de confort. El filme tiene además una buena factura técnica y saca provecho de los paisajes naturales de La Molina y Ribes de Freser donde fue rodada esta sofocante historia, lo que permite al director conectar la naturaleza humana con la del entorno en una operación similar a la realizada en La cima (2022). Pero si de verdad destaca por algo es por la entregada y generosa actuación que realiza Manuela Vellés en un tour de force interpretativo alucinante que bordea el puro masoquismo.


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Culpa

6.5

Puntuación

6.5/10

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