Crítica de ‘Fin de semana en Croacia’: Desaparecida en una tierra extraña

Las críticas de Daniel Farriol:
Fin de semana en Croacia

Fin de semana en Croacia es un thriller de intriga estadounidense dirigido por Kim Farrant (Strangerland, Desaparecida) con guion de Sarah Alderson (S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson, The Sound) adaptando su propia novela. La historia sigue a Beth, una joven madre que es invitada por su mejor amiga a una escapada de fin de semana en Croacia que les sirva a ambas como desconexión de sus vidas diarias. Sin embargo, todo se convierte en una pesadilla cuando a la mañana siguiente de salir de fiesta su amiga ha desaparecido y ella no recuerda nada de lo que pasó. Está protagonizada por Leighton Meester (Single Parents, Monte Carlo), Christina Wolfe (Batwoman, The Royals), Ziad Bakri (The Translator, Screwdriver), Luke Norris, Christina Ulfsparre, Amar Bukvic y Adrian Pezdirc. La película se ha estrenado en Netflix el día 3 de Marzo de 2022.

Desaparición tras la fiesta

Fin de semana en Croacia es una funcional película de intriga que toma prestados algunos tropos  hitchcockianos dentro de un producto que sería bastante más propio de una sobremesa dominguera. La directora australiana Kim Farrant anda un poquito obsesionada con el tema de las desapariciones de personas y tras plantear en sus anteriores películas Strangerland (2015) o Desaparecida (2019) sendas historias sobre progenitores en busca de hijos perdidos en extrañas circunstancias, en esta producción para Netflix la trama sigue a una chica que debe buscar a su amiga que parece haberse esfumado tras pasar junto a ella una noche de fiesta de la que no recuerda nada de lo que sucedió.

La protagonista es Beth (Leighton Meester), una joven madre que hace una escapada de desconexión familiar para disfrutar de un finde de chicas con su amiga Kate (Christina Wolfe) que acaba de romper con su actual pareja. Como dos buenas pijas malcriadas irán malgastando en lujos innecesarios el dinero del ex novio de la segunda del que aún conserva una tarjeta de crédito. Tras disfrutar de una cena compuesta de ostras y el champán más caro de la carta se predisponen a pasar una noche loca ligando con dos jóvenes apuestos en una discoteca. La cosa se sale de madre y Beth despierta la mañana siguiente en su habitación de hotel, semi desnuda, con una terrible resaca y sin recordar nada de lo sucedido más allá de un par de imágenes que le llegan a modo de flashes. Su amiga no está, hay un poco de sangre en el suelo junto a una copa rota y encuentra indicios de que los chicos que conocieron pasaron la noche allí con ellas. A partir de ahí se inicia una investigación llena de recovecos y giros argumentales que convertirá a todos los personajes que aparecen en pantalla en potenciales sospechosos implicados en la desaparición de la díscola Kate.

La sombra de los clásicos es demasiado alargada

Como mandan los cánones, Fin de semana en Croacia acontece en un entorno exótico, concretamente en una ciudad costera de Croacia. Al igual que sucedía para el Doctor Richard Walker de Frenético (Roman Polanski, 1988), la odisea de Beth se iniciará en un hotel para continuar después recorriendo las calles de una ciudad de aspecto romántico, pero que emerge desconocida y extraña para alguien extranjero como ella. Se cambia la trama de espías por una mucho más convencional sobre bajas pasiones, sirviéndose de la aparición de Zain (Ziad Bakri), un amable taxista de origen sirio que, por un lado, será su traductor y acompañante incondicional durante las peligrosas pesquisas y, por otro, se convertirá también en un posible interés romántico que destapará las diferencias que la chica tiene con su marido. Las imágenes bucólicas de la costa croata son un marco ideal para desarrollar el suspense atmosférico como sucedía en aquella Venecia de Amenaza en la sombra (Nicolas Roeg, 1973), por desgracia, la pericia como directora de Kim Farrant está a años luz de todos esos míticos referentes.

Al igual que también lo está del gran maestro del suspense, Alfred Hitchcock, del que se toma prestado el juego del falso culpable y cuyo cine se homenajea, sin ningún tipo de pudor, en un clímax dramático algo risible y precipitado que imita el desenlace de Vértigo (De entre los muertos) (1958). Fin de semana en Croacia es un thriller entretenido y de consumo rápido que funciona por acumulación. Todos los personajes parecen estar implicados de una forma u otra en la desaparición de Kate y durante la segunda mitad de la película serán constantes los giros de guion imposibles que buscarán asombrar al personal más allá de intentar proponer un desarrollo lógico de los acontecimientos.

Con una protagonista que se pasa de ingenua y confiada hasta llegar a parecer estúpida, las aparentes sorpresas con las que nos obsequia la novelista y guionista Sarah Alderson son en realidad triquiñuelas bastante obvias a las que no resulta complicado adelantarse, en especial, en lo que hace referencia a la identidad final del «malo» de la película. Fin de semana en Croacia puede servir como un pasatiempo ligero fácilmente olvidable que contiene un trabajo correcto de Leighton Meester, pero no busques mucho más allá del tono formulista que predomina en el cine para plataformas.


¿Qué te ha parecido la película?

Fin de semana en Croacia

5.5

Puntuación

5.5/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: