Crítica de ‘Feria: La luz más oscura’: Fantaterror, sectas y costumbrismo

Las críticas de Daniel Farriol:
Feria: La luz más oscura

Feria: La luz más oscura es una serie española de fantasía y terror creada por Agustín Martínez (La caza. Monteperdido, La caza. Tramuntana) y Carlos Montero (Élite, El desorden que dejas). En la dirección encontramos a Jorge Dorado (Mindscape, Gigantes) y Carles Torrens (Emergo, Animal de compañía) y los guiones corren a cargo de Agustín Martínez, Carlos Montero y Mikel Santiago. La historia nos sitúa en los años 90, en un pequeño pueblo en el que dos hermanas tendrán que enfrentarse al horrible crimen que parecen haber perpetrado sus padres quienes, antes de desaparecer, han dejado atrás 23 víctimas. Está protagonizada por Ana Tomeno, Carla Campra (La niña de la comunión, La sagrada familia), Marta Nieto (Tres, Cosmética del enemigo), Ángela Cremonte (Mentiras, Hispania, la leyenda), Isak Férriz (Libertad, Bajocero), Ernest Villegas, Patricia López Arnaiz (Ane, La hija), Jorge Motos (Lucas) y Salva Reina (Con quién viajas, Malaka). La serie se ha estrenado en Netflix el día 28 de Enero de 2022.

Un enclave rural para recrear una mitología de carácter fantástico

Feria: La luz más oscura es una serie española verdaderamente atípica dentro de nuestra ficción actual, en la que se propone un extraño híbrido entre drama rural costumbrista y el terror fantástico con algunos elementos arriesgados que la hacen interesante, aunque el resultado no sea del todo satisfactorio. La historia se desarrolla en dos espacios temporales que irán desentrañando, poco a poco, el misterio de lo que sucede. El presente está ambientado en los años 90, mientras que el pasado se sitúa en los años 70, al final de la dictadura franquista (hay incluso una referencia a los «topos» del bando republicano que vivieron recluidos décadas después por miedo a las represalias).

El pueblo gaditano Feria es ficticio y, en realidad, el rodaje se llevó a cabo en Zahara de la Sierra y en las Minas de Riotinto de Huelva. La ambientación de los 90 funciona mejor, incorporando en la banda sonora algunos temas de indie pop-rock patrio para darle más empaque, podremos escuchar canciones de El inquilino comunista, Automatics o Insanity Wave, entre muchos otros. Está claro que en las intenciones de los guionistas se busca anidar el género fantástico a nuestra memoria histórica y colectiva como ya hicieran otros anteriormente con El espinazo del Diablo (Guillermo del Toro, 2001) o Insensibles (Juan Carlos Medina, 2012). Hay que advertir que en esta reseña encontrarás algunos spoilers sobre la trama sin que se llegue a desvelar todo lo que sucede.

¿De qué va ‘Feria: La luz más oscura’?

La historia se centra en dos hermanas adolescentes, Eva y Sofía, que deben lidiar con la aparente muerte de sus padres que, antes de desaparecer, han dejado 23 cadáveres de personas a las que indujeron a entrar a una mina que fue cerrada años atrás por los gases tóxicos que en ella se desprenden. De fuera del pueblo acudirá hasta allí una unidad especial de la policía con Guillén y Sandra como inspectores al frente de una investigación que, desde el principio, arroja datos contradictorios apuntando a algo sobrenatural que se escapa de la razón y que podría estar relacionado con una especie de secta denominada el «culto de la luz».

A partir de ahí, Feria: La luz más oscura va desgranando la personalidad de los distintos lugareños, así como los muchos secretos que algunos guardan con recelo, creándose un universo propio apegado a la mitología fantástica, pero dentro de un contexto rural que refleja superficialmente los cambios sociales producidos en España durante esos más de 20 años en los que se ambienta la serie. Se podría decir que Feria: La luz más oscura se adentra en el misterio sobrenatural al estilo de series internacionales de éxito como Dark o Stranger Things, para darle un vuelco ibérico que homenajea al Fantaterror y a su legado posterior.

Resucitando el espíritu de la Fantastic Factory

Por desgracia, Feria: La luz más oscura busca contentar a un espectro de público tan amplio que no siempre encuentra el tono adecuado. Existe una mezcolanza de géneros descompensada que transita entre el drama familiar, el terror, la fantasía o la pura trama de investigación policíaca. Aunque hay un reparto coral, el tener como protagonistas principales a dos jóvenes con los problemas de identidad, sentimentales o de adaptación tan típicos en esa edad parece indicar que se quiere dirigir la serie hacia un público adolescente que pueda identificarse con ellas (la verdad es que el personaje de Sofía resulta bastante odioso). Sin embargo, ese ratio de público posiblemente no entenderá muchas de las claves visuales o argumentales de la serie que están enfocadas hacia un fantástico adulto bastante alejado del terror teen al que no están acostumbrando en esta época.

Los creadores de la serie, Agustín Martínez y Carlos Montero, junto a los directores Jorge Dorado y Carles Torrens, hacen una apuesta valiente que retoma el espíritu del cine realizado por la productora Fantastic Factory que fue creada (y no siempre comprendida) en los años 90 por Julio Fernández y Brian Yuzna. De hecho, éste último es incluso nombrado en uno de los diálogos a cuento de su película Society (1989), aquel body horror de culto sobre una sociedad secreta que se alimentaba carnalmente de personas menos favorecidas en lo económico.

Y es verdad que Feria: La luz más oscura tiene muchas conexiones con ese cine noventero español de inspiración videoclubera y de la Serie B estadounidense que parió obras como Dagón, la secta del mar (Stuart Gordon, 2001), Arachnid (Jack Sholder, 2001) o Romasanta. La caza de la bestia (Paco Plaza, 2003). Pero no son esas las únicas referencias que encontraremos a lo largo de la serie, por ejemplo, en uno de los episodios hay un evidente homenaje al mítico capítulo 8 de la tercera temporada de Twin Peaks y en otro veremos con detalle un fragmento de «Feria de Sangre», la película amateur ficticia que han grabado los jóvenes del pueblo imitando al slasher y gore ochentero. Es innegable, por tanto, el amor por el fantástico y el terror que profesan los creadores de esta serie. En ese sentido, solo hay que repasar la filmografía del barcelonés Carles Torrens, uno de los directores de la serie, que siendo menos conocido mediáticamente que Jaume Balagueró o Paco Plaza, ha demostrado con creces su capacidad para adentrarse en el género en filmes como Animal de compañía (2016) o Emergo (2011).

Feria de sangre para rato

Feria: La luz más oscura es una serie sin complejos ni tampoco mesura que, por ello, comete muchos errores de planteamiento, se excede con los desnudos femeninos gratuitos o peca de una reiteración de escenas que ralentizan la trama. Pero que también nos regala suficientes elementos de interés para darle una oportunidad mientras camina peligrosamente por el precipicio del ridículo sin llegar a caerse. Existe una puesta en escena potente que evidencia un presupuesto holgado en la producción, incluyendo efectos CGI apañados en algunas escenas como las apariciones recurrentes de un monstruito bastante majete aficionado a los orificios del cuerpo.

El reparto realiza un trabajo desigual, algunos parecen desubicados debido a las características del proyecto y otros simplemente están desaprovechados para el talento que atesoran, pero por lo general cumplen de manera correcta con el cometido. Por nuestra pantalla desfilarán Marta Nieto, Ángela Cremonte, Isak Férriz, Patricia López Arnaiz, Salva Reina o Manolo Caro, junto a jovenzuelos de nueva hornada como Ana Tomeno, Carla Campra o Jorge Motos. Todo un lujo. Por desgracia, no estamos ante una temporada autoconclusiva y al final del trayecto descubriremos que la propuesta anhela recabar el éxito suficiente de público para seguir ahondando en ese mundo fantástico que se oculta tras las paredes de la mina. Es una sensación un poco frustrante todas las vueltas que tenemos que dar para entender luego que solo hemos visto el principio de algo que aún no sabemos dónde nos va a llevar.

 

Listado de episodios de ‘Feria: La luz más oscura’

La serie española Feria: La luz más oscura está compuesta por 8 episodios de entre 41 y 60 minutos cada uno.

1. El lago rojo

Una tragedia siniestra sacude el pequeño pueblo de Feria y deja a las hermanas Eva y Sofía perplejas… y preguntándose qué saben realmente sobre sus padres.

2. Babilonia

Mientras busca a su madre, Sofía descubre un nuevo mundo. La gente del pueblo empieza a volverse contra las hermanas.

3. Ofrenda

Los detalles sobre el asesinato del padre Ezcaray confunden a Guillén. Sofía se sumerge en su nueva vida. La entrevista de Eva da un giro sobrenatural.

4. El templo

En 1975, Elena es incapaz de conciliar el ritual que su padre quiere que haga con su deseo de llevar una vida normal. Los años 90 acarrean nuevos retos.

5. Dios del fuego

Mientras investiga el gnosticismo para entender el Culto de la Luz, Estrella descubre algo importante. Chisco le dice a Eva que está preocupado por Sofía.

6. Feria de sangre

Las hermanas reciben un mensaje secreto que acaba en un encuentro clandestino. Sofía elige entre el culto y Eva.

7. El apocalipsis según Pablo

Guillén se frustra cada vez más mientras entrevista a miembros del culto en busca de respuestas. Pablo se sincera con sus hijas.

8. El Rey Solitario

El Culto de la Luz y sus demonios hacen todo lo que está en sus manos para que Sofía abra el quinto sello. Guillén tiene una revelación.


¿Qué te ha parecido la serie?

Feria: La luz más oscura

6.5

Puntuación

6.5/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: