Crítica de ‘Lucas’: Las heridas que nos unen

Las críticas de Daniel Farriol:
Lucas
 
Lucas es un thriller dramático español dirigido por Álex Montoya (Asamblea) que co-escribe el guion junto a Sergio Barrejón (Hijo de Caín, Servir y proteger). Es la historia de un adolescente cuya vida empieza a desmoronarse tras perder a su padre. Un día conoce a Álvaro, un hombre extraño que le ofrece dinero a cambio de fotografiarle. Según le dice es para crearse un perfil falso en redes para hablar con chicas jóvenes. Ante la necesidad económica, el joven Lucas acepta. Está protagonizada por Jorge Motos (Swing, la vida de un secreto, Más de 1000 mentiras), Jorge Cabrera (Diecisiete, Una canción), Jordi Aguilar (Cuerdas, Nada que celebrar), Irene Anula, Álvaro Ferrandis, Sergi Martínez, Ainhoa Ortuño, Máximo Pastor y Ana Revert. La película compitió en Zonazine del Festival de Málaga 2021 dónde obtuvo varios premios. Se ha estrenado en cines comerciales el día 25 de Junio de 2021 de la mano de Begin Again Films.
 

Del corto al largo. Del Festival de Málaga a los cines.

Lucas es una interesantísima película que te lleva por terrenos de gran ambigüedad moral para construir un relato que viaja entre la tensión del thriller y el drama de crecimiento personal más intimista. El director valenciano Álex Montoya dirigió en 2012 un corto con el mismo título de 29 minutos que obtuvo diversos premios e incluso estuvo nominado a los Premios Goya. Aunque las historias del corto y del largo tienen un mismo punto de partida, enseguida comprobaremos que durante el desarrollo de la trama sus caminos se bifurcan hasta convertirse en dos trabajos complementarios pero francamente distintos. Es de agradecer que no se caiga en el error que cometen muchos al aprovechar una idea que funcionó en un corto para alargarla innecesariamente mediante subtramas de relleno. Lo que hace este largo es todo lo contrario. Se amplifica el material original y aporta un enfoque completamente nuevo que, aunque dialoga en la distancia con lo que fue aquél corto, muestra una madurez inaudita al carear de frente con determinados temas que sí comparten.  

En Lucas largometraje se explora con valentía reflexiones incómodas que obligan al espectador a ser cómplice y arremangarse en el reto de empatizar con personajes que sobre el papel deberían ser despreciables. Tengo que decir en lo personal que el corto que da origen a este largo no me interesó demasiado. Se trataba de un trabajo más que correcto, pero que caía en un discurso bastante obvio y complaciente sobre los peligros de internet. Al tiempo se componía un estudio muy básico sobre la personalidad de un pederasta que no ofrecía demasiada profundidad dramática. Así que hay que alabar el notable salto mortal y sin red que dan ahora Álex Montoya y el otro guionista Sergio Barrejón. Lucas sorprendió a los espectadores que pudieron verla en la Sección Zonazine del Festival de Málaga, dónde obtuvo tres Biznagas de Oro a Mejor Película, Premio del Público y Mejor Actor (Jorge Motos). Sin duda, fue una de las películas más comentadas durante la semana en los corrillos festivaleros, destacando entre las favoritas de todos muy por encima de la mayoría de películas que competían en la Sección Oficial. 

Lucas y Álvaro. Jorge y Jorge.

La historia original de Lucas muestra a un chaval embaucado por un extraño fotógrafo que le propone hacerle fotos para utilizarlas en las redes sociales en las que quiere contactar con chicas jóvenes. El chico está pasando una mala época. Su padre ha fallecido y su madre ha iniciado una nueva relación con un hombre de carácter poco amistoso. Aún arrastra secuelas físicas del accidente que provocó la muerte de su padre, pero las más dolorosas son las heridas emocionales de su sentimiento de culpa. La relación de amistad que surge entre el introvertido chaval y el pederasta se narra con gran sensibilidad y realismo, también con un constante halo de misterio que envuelve de una atmósfera tenebrosa algunas de las escenas. Son dos almas torturadas que arrastran sus propios traumas y necesidades afectivas. Encuentran en el otro a alguien con quién compartirlas para intentar sanarlas.

Álex Montoya elude el sentimentalismo y la idealización de esa compleja relación paterno-filial. Su estilo es duro, áspero, seco. Recuerda a unos primerizos Andrea Arnold, Steve McQueen o David Slade. Hay mucho cine indie norteamericano y británico en su manera de filmar. Aunque a veces se nota la escasez presupuestaria, no se convierte en un hándicap si no en una ventaja para crear una ambientación mucho más naturalista y creíble. Para ello era imprescindible contar también con dos protagonistas que estuvieran a la altura de sus personajes.

El director apuesta fuerte por el joven Jorge Motos, uno de los actores revelación de la temporada. El actor valenciano consigue transmitir toda la confusión y rabia adolescente, dándole los matices de complejidad necesarios a su personaje. La réplica se la da un sorprendente Jorge Cabrera que además tiene el reto de sustituir al gran Luis Callejo que interpretó su mismo personaje en el corto. El actor catalán lleva años en esto del cine, pero reconozco mi ignorancia al decir que no le conocía o que no le había prestado atención hasta ahora. Su trabajo en Lucas resulta impecable pese a la dificultad que entablaba mantener el equilibrio para ser al mismo tiempo alguien temible, mezquino, lastimoso y entrañable. En el resto del reparto sí que encontraremos trabajos más desiguales y algunos de los secundarios tienen intervenciones con cierto toque amateur que perjudican al conjunto. 

Un coming of age incómodo

A pesar de tocar un tema tan delicado como la pederastia, no se puede decir que Lucas sea exactamente una película sobre eso. En realidad, aborda de forma clásica los parámetros habituales del subgénero coming of age para describir el proceso de aprendizaje del personaje protagonista. Las hostias que te da la vida y cómo superarlas escogiendo senderos que parecen prohibidos o poco aconsejables. También plantea la extraña relación de dependencia emocional paternofilial entre el adolescente y el fotógrafo. Ahí se dinamitan las convenciones sociales y los patrones por los que se rigen nuestras vidas. Del temor al afecto. Del rechazo a la necesidad. Y luego están los peligros de internet y las redes sociales en la nueva forma de comunicarse entre los jóvenes. Es un toque de atención que no cae en el adoctrinamiento. El tratamiento cinematográfico para plasmar todo esto está muy cercano al thriller de terror en algunos momentos. Es inteligente utilizar los códigos del género para hacer avanzar la historia en su vertiente más oscura.

Uno de los aspectos más interesante que tiene Lucas (a diferencia del corto) es que ningún personaje es bueno o malo. Todos tienen sus aristas y sus zonas grises. Durante la historia tomarán decisiones que entenderemos y otras que reprocharemos. Los guionistas nos retan constantemente a que estemos activos y nos confrontemos a nuestros postulados éticos o morales. Ahí la película no busca tanto juzgar como comprender. Es un ejercicio sano y no siempre agradecido el ponerse en la piel del otro. Supongo que no todos estarán dispuestos a hacerlo. Montoya maneja bastante bien el tempo dramático y crea secuencias intensas verdaderamente absorbentes. Lucas no es una película fácil, pero hay que decir que no incide en el morbo gratuito ni en lo explícito. Así que te recomiendo que le des una oportunidad. Tal vez, te sorprenda por la sencillez con que aborda temas tan complejos. 


¿Qué te ha parecido la película?

Lucas

7.2

Puntuación

7.2/10

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