Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Mi hija Hildegart‘ (1977)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Mi hija Hildegart

A pesar de que Mi hija Hildegart se encuentra entre las muchas películas “de encargo” que Fernando Fernán Gómez dirigió a lo largo de su carrera, no estamos ante una obra menor y, me atrevería a decir, que se trata de una de sus más sólidas películas como director si dejamos a un lado sus obras maestras El extraño viaje, El mundo sigue o El viaje a ninguna parte.

Y decía que se trata de un encargo pues tal fue lo que le hizo el productor Alfredo Matas cuando le encomendó la labor de llevar al cine la novela “Aurora de sangre”, del periodista Eduardo de Guzmán, sobre una historia real acontecida en el Madrid republicano de 1933 cuando la activista Aurora Rodríguez Carballeira asesinó a su hija Hildegart Rodríguez ante el temor de que se apartase del recto camino que había ideado para ella. Fernán Gómez coescribió el guion junto al gran Rafael Azcona y contó con Amparo Soler Leal (esposa de Alfredo Matas) para el papel protagonista.

La historia está contada a través de un doble (o triple) mecanismo de flashback; por un lado, el propio Eduardo de Guzmán (interpretado por un jovencísimo Manuel Galiana) sentado en la barra de un prostíbulo cuenta a una camarera la turbulenta historia de la joven Hildegart, concebida y educada por su madre, casi como si de un animal de laboratorio se tratase, para que, llegada a cierta edad, abanderase la lucha por la liberación de la mujer. A partir de ese largo flashback inicial, el relato se tornará fragmentario a través de otra serie de flashbacks menores en los que será la propia Aurora (Amparo Soler Leal), ya encarcelada, la que recuerde los acontecimientos de su vida y los de su hija.

Por si este sistema narrativo no fuera ya lo suficientemente complicado, la película se completa con unas breves secuencias en un blanco y negro muy granulado en las que Aurora es mostrada de niña en un (fallido) intento de explicar las razones que, desde su infancia, determinaron sus ideas y su personalidad adulta.

Hildegart (Carmen Roldán), a pesar de que cumple desde niña los designios de su madre: afiliada al partido socialista a los doce años, titulada en derecho a los dieciséis y estudiante de medicina a partir de ahí; sentirá también los deseos de libertad, de vivir experiencias propias incluidas las afectivas y, en consecuencia, alejarse del proyecto vital con el que su madre la había traído al mundo.

El drama, filmado con rigurosa pulcritud por Fernando Fernán Gómez, tiene momentos de gran intensidad dramática como la célebre secuencia (que acabaría ilustrando el cartel de la película) en la que una Aurora atribulada por los celos firma con un lápiz de maquillaje sobre el cuerpo de su hija antes de que esta acuda a una cita para asegurarse de que no va a ser “mancillada” por varón alguno. También están presentes algunos de los tics de la época como algún desnudo innecesario (mostrar a una actriz saliendo de la bañera tiene una muy difícil justificación argumental) propio del incipiente destape que lastraría a buena parte del cine español de finales de los setenta e inicios de los ochenta del pasado siglo.

A pesar de todo el complejo mecanismo narrativo y un discurso feminista muy avanzado para su época, la película fue tachada de excesivamente académica por la crítica y pasó, sin pena ni gloria, por el Festival de San Sebastián. El paso del tiempo la ha hecho caer en el olvido y el propio Fernando Fernán Gómez la citaba en escritos y entrevistas como uno de sus mayores fracasos. Quiero creer que tal afirmación respondía a que el resultado quedó lejos de sus propias expectativas porque Mi hija Hildegart es un film muy superior a las vergonzantes Como casarse en 7 días o La querida por poner solo un par de ejemplos de sus peores films.

Creo, por el contrario, que, a pesar de algunas debilidades, estamos ante una película en absoluto desdeñable y con méritos incuestionables como la excelente interpretación de Amparo Soler Leal, la cuidada recreación del Madrid republicano, la delicada dirección de fotografía de Cecilio Paniagua o la bonita música de Luis Eduardo Aute.


Mi hija Hildegart puede verse en las plataforma FlixOlé y  Movistar+. Existen al menos dos ediciones de la película en DVD, una de Filmax y otra de Divisa Films en colaboración con Filmax. Aunque están descatalogadas, no son difíciles de encontrar en tiendas de segunda mano.


¿Qué te ha parecido la película?

4/5 - (1 voto)

Un comentario en «Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Mi hija Hildegart‘ (1977)»

  • el 19 enero, 2022 a las 08:20
    Enlace permanente

    Una terrible historia de la crónica negra española, me gustaría verla por Amparo Soler Leal, una gran actriz que me encanta

    Respuesta

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
error: El contenido está protegido.
A %d blogueros les gusta esto: