Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘La querida‘ (1976)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
La querida

Existen casos (Frank Sinatra y Barbra Streisand son los dos primeros que se me vienen a la cabeza, pero hay decenas) de artistas completos en los que no es fácil decidir si son mejores cantantes o actores. En mi opinión tanto Sinatra como Streisand son mejores cantantes, pero han hecho interpretaciones magníficas en sus carreras cinematográficas como demuestran que ambos hayan recibido innumerables reconocimientos incluido un Óscar cada uno. En cualquier caso, las películas protagonizadas por estrellas de la canción, con mayor o menor fortuna, son una constante a lo largo de la historia del cine de la que no creo que haya escapado ningún país. España tuvo una época en que proliferaban las películas de Manolo Escobar, Carmen Sevilla, Marisol o Raphael. Incluso Julio Iglesias protagonizó dos películas a lo largo de su carrera. Rocío Jurado había protagonizado cuatro películas y dos producciones de televisión antes de ponerse a las órdenes de Fernando Fernán Gómez en este melodrama musical que, sin rubor alguno, puede considerarse la peor película de la filmografía de su director.

La querida fue filmada en 1976, recién estrenada la transición democrática en España tras la muerte de Franco y en los albores de lo que vino a llamarse «el destape», no solo en el mundo cinematográfico sino en la sociedad en general con algunas revistas mostrando semana sí, semana también, reportajes de actrices, cantantes, presentadoras de televisión y famosas en general con poca ropa o sin ella (los desnudos masculinos, si existieron, fueron la excepción a la norma). La película no escapa de esta tendencia incipiente con una más que evidente exhibición de la anatomía de la protagonista con vestidos cortos de tela y largos de aperturas, si bien las secuencias en las que aparece sin ropa fueron filmadas por una doble ante la negativa de la Jurado a aparecer desnuda. Esto no es más que una de las muestras que pueden hacernos entender ante qué tipo de cine nos encontramos: un producto destinado al lucimiento de la artista y para consumo de su legión de seguidores.

Y si bien es incuestionable que la Jurado se luce en el aspecto vocal con un puñado de buenas canciones de Manuel Alejandro, sus dotes interpretativas, bastante escuetas, quedan a menudo en entredicho. El caso es que no desluce demasiado en un reparto en el que, amén del propio Fernán Gómez en un papel olvidable, solo cabe salvar a Teresa Gimpera. Los pretendientes masculinos Javier Merino y Antonio Mayans están francamente mal.

El argumento pretende seguir el clásico esquema de «ha nacido una estrella», Manuela Silva (Rocío Jurado), una joven cantante, viaja del pueblo a Madrid con la intención de triunfar en el mundo de la música, pronto conoce a un compositor atormentado (Fernando Fernán Gómez) que la ayuda componiéndole algunas canciones y facilitándole contactos en la industria discográfica. A partir de ahí, pretendientes, canciones, aventuras sexuales y más tormento para el compositor que se abandona al alcohol. Todo esto en un guion, firmado por José Manuel Fernández y Romualdo Molina que es un auténtico desastre y no termina de definir correctamente situaciones ni personajes, protagonistas incluidos. Es tarea inútil tratar de advertir cualquier carga de profundidad en una galería de seres arquetípicos, huecos y sin otras motivaciones que no sean ganar dinero o llevarse a la cama a la artista. Está lleno además de frases deplorables acerca de lugares comunes, generalizaciones absurdas o el mal entendido aperturismo que empapaba a gran parte del cine de la época: «no soy una estrecha».

Las secuencias musicales están filmadas con el único propósito del lucimiento de Rocío Jurado y además están lastradas por un montaje abusivo que, visto hoy, chirria a los ojos del espectador. Resulta difícil comprender qué hacía Fernando Fernán Gómez tras la dirección de esta película, pero no vale la pena hacer demasiado esfuerzo por entenderlo cuando ni él mismo lo entendía, tal y como puede deducirse de una memorable entrevista en la extinta (y no menos memorable) revista Nickelodeon de la primavera de 1997.


La querida puede verse actualmente en la plataforma FlixOlé. En cuanto al formato físico, además de una primitiva edición en VHS, ha tenido varias ediciones en DVD, algunas de dudosa procedencia. La más conocida en la de Filmax que la ha lanzado al mercado en varias ocasiones con carátulas diferentes. En 2008 se editó un Pack de Fernando Fernán Gómez con cinco DVDs en el que, además de La querida, figuraban Bambú, Nadie lo sabrá, Las cuatro novias de Augusto Pérez y Vera, un cuento cruel. Actualmente todas las ediciones están descatalogadas y son difíciles de encontrar en el mercado de segunda mano.


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2 comentarios en «Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘La querida‘ (1976)»

  • el 20 diciembre, 2021 a las 19:57
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    Luego no haré ningún esfuerzo por visionaria….

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