Crítica de ‘D.P.: El cazadesertores’: La jerarquía militar criminal

Las críticas de Daniel Farriol:
D.P.: El cazadesertores

D.P.: El cazadesertores es una serie coreana dirigida por Han Jun-hee (Coin Locker Girl, Hit and Run Squad) en la que que combina drama, intriga y denuncia social. El guion está co-escrito por el director junto a Kim Bo Tong, autor del webtoon en que se basa “D.P. Dog Day”. La historia sigue a un joven soldado que debe cumplir con la obligación del servicio militar y allí es reclutado para la unidad de cazadesertores. Las serie revela con crudeza la dolorosa realidad a la que se enfrenta cada recluta obligado a cumplir con su deber. Está protagonizada por Hae-In Jung (While You Were Sleeping, Half of a half), Gyo-Hwan Koo (Kingdom: La historia de Ashin, Península), Kim Sung-kyun (Sinkhole, El gangster, el policía y el diablo), Sukku Son, Feodor Chin y Lee Joon-Young. La serie se ha estrenado en España en Netflix el día 27 de Agosto de 2021.

Las vergüenzas de la mili coreana

En Corea del Sur el servicio militar tiene una duración de 2 años y es obligatorio. Negarse a hacerlo o pretender objetar está penado con multa y bajo pena de cárcel. D.P.: El cazadesertores es una serie antimilitar, basada en un webtoon, que pone de manifiesto la dureza de esa mili coreana y saca a relucir todos los abusos que deben soportar los soldados a cargo de sus superiores. El primer episodio nos trae las imágenes del reclutamiento de Joon-ho Ahn (Hae-In Jung), un joven con un pasado traumático y una relación conflictiva con su familia. Sus primeros días dentro del ejército dejan bien a las claras que su estancia allí no se tratará de una aventura agradable y que deberá afrontar una estricta jerarquía militar. Sin embargo, esa aparente versión coreana de La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987) y que tiene el mismo sentido crítico, va derivando poco a poco hacia un thriller que combina acción, drama, comedia y denuncia social, pero sin centrar exclusivamente la acción hacia lo que sucede en el interior de la base militar de adiestramiento.

Las dotes de observación y perspicacia que tiene protagonista le llevan pronto a abandonar su condición de soldado raso recién llegado para formar parte de la D.P. (Deserter Pursuit), un departamento de la Policía Militar que se encarga de investigar y perseguir en el exterior de la base a los soldados que han decidido desertar del ejército. Eso permitirá a nuestro joven protagonista “escapar” la mayor parte del día del acoso de los veteranos y sus novatadas para dedicarse a un trabajo con características detectivescas que a pesar de ello también le conducirá a una confrontación ética importante en su día a día. Y es que la mayoría de los desertores que deberá perseguir tienen en común el haber sufrido un terrible acoso militar que les ha llevado hasta un punto de ruptura psicológico (a veces incluso la enajenación mental) que les ha provocado tomar la peligrosa decisión de huir. No es por cobardía si no por ansiedad, miedo o desesperación al haber tenido que convivir meses con maltratadores y abusadores durante su infernal estancia en un estamento militar en el que sus dirigentes miran hacia otra parte. 

 

Antibelicismo con sabor a buddy movie

D.P.: El cazadesertores funciona también como buddy movie presentando una pareja de policías militares que cumple todos los requisitos del género. El joven recluta, interpretado por un estupendo Hae-In Jung, deberá lidiar con las consecuencias psicológicas de una misión fallida junto a un compañero díscolo y poco profesional. Tras ello es reasignado para trabajar junto a Yeol Han Ho (carismático Gyo-Hwan Koo), un despreocupado agente que pese a su actitud atípica le enseñará a convertirse en un buen cazador. Como mandan los cánones ambos tienen personalidades contrapuestas que, sin embargo, se complementan bien tanto en lo personal como en lo profesional. Haciendo uso de esas diferencias se descargan algunos elementos cómicos que sirven como distensión para el tono más oscuro y dramático que predomina en la serie.

Cada capítulo tiene como origen una misión distinta, un desertor con su propia historia, sin perder por ello la continuidad con el resto de subtramas y del desarrollo de los personajes. En ese sentido, los 6 episodios se quedan cortos para explorar con mayor profundidad el pasado y las características psicológicas de los protagonistas. D.P.: El cazadesertores pone su foco en denunciar sin tapujos a un aparato militar ciego y decrépito que en lugar de formar personas se dedica a destruirlas. Las novatadas de los veteranos contra los novatos tienen una analogía con el trato que dan los oficiales a los menor rango. Todo aquel que haya hecho la mili podrá identificar algunas de las conductas que se muestran y hacer una comparativa con experiencias propias que haya podido tener. Las típicas batallitas que tenemos todos de la mili darían para mucho, pero no es este el lugar para detallarlas.

 

El poder y la impunidad del uniforme

D.P.: El cazadesertores lleva todo eso al extremo. El poder del uniforme y los galones se utiliza en realidad como arma arrojadiza de todas las frustraciones y debilidades internas que posee el ser humano. Esa apología de la masculinidad en su más execrable acepción se propaga también fuera de la base y queda reflejada en el trato despectivo hacia las mujeres y hacia los más débiles que manifiestan algunos de los personajes. En realidad, no hace falta haber hecho la mili o haber vivido en un entorno parecido para entender el funcionamiento de la jerarquía piramidal que tiene. La cadena de mando es algo extrapolable en muchos casos al ámbito laboral o incluso al estudiantil donde proliferan cada vez más los casos de bullying y ciberacoso, especialmente en Asia. Así pues, estamos ante una serie de contenido universal y de plena actualidad que va más allá de la censura que hace de los abusos cometidos en el entorno militar coreano.

D.P.: El cazadesertores se convierte en una serie adictiva y con gran fuerza dramática que nos invita a la reflexión moral y a posicionarnos respecto a determinados temas espinosos, pero sin olvidar nunca que se trata de un producto de entretenimiento. Las escenas de acción están bien resueltas y mantiene el interés durante sus 6 episodios, más allá de alguna salida de tono disculpable. De hecho, al contrario de lo que suele suceder en la nueva hornada de series para plataformas, con esta nos quedamos con ganas de más y hay material suficiente para propiciar nuevas temporadas, veremos si sucede. La dirección de producción es impecable y todos los aspectos técnicos están cuidados al detalle sin necesidad de florituras grandilocuentes, la historia ya engancha por sí sola. Recomiendo la serie D.P.: El cazadesertores a todos los seguidores habituales de los K-Dramas, pero también creo que puede llamar la atención de espectadores menos familiarizados con la cinematografía coreana si descartan prejuicios y le dan una oportunidad.

 

Listado de episodios de ‘D.P.: El cazadesertores’

La primera temporada de la serie coreana D.P.: El cazadesertores está compuesta por 6 episodios de entre 45 y 56 minutos.

 

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D.P.: El cazadesertores

8

Puntuación

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