Crítica de ‘Borrar el historial’: Lúcida y divertida apostasía del consumismo digital

Las críticas de José F. Pérez Pertejo : 
Borrar el historial
 
Los cineastas franceses Benoît Delépine y Gustave Kervern han escrito y dirigido siempre juntos sus películas desde su debut en 2004 con Aaltra, película que, además, protagonizaron. Su colaboración a lo largo de los años ha dado a luz una fértil filmografía compuesta por dos cortometrajes y nueve largometrajes, el más reciente de los cuales se ha estrenado en España este pasado fin de semana con el título de Borrar el historial (Effacer l’historique), una inteligente comedia satírica con la que obtuvieron el Oso de Plata en el Festival de Berlin de 2020 y cuyo libreto fue nominado al César al mejor guion original.
 
Borrar el historial supone una enmienda a la totalidad a la sociedad digital y consumista del siglo XXI (en el mundo occidental, claro) pero sin eslóganes, sin monsergas y sin querer adoctrinar al espectador. Su discurso, si es que lo hay, emana de la confrontación de las vidas cotidianas de sus tres protagonistas con sus propias contradicciones.
 
Y con este objetivo, Delépine y Kervern han creado tres personajes disparatadamente cuerdos o lúcidamente locos, como prefieran, a pesar de la aparente contradicción, viene a ser lo mismo. Una mujer separada que no asume su soledad (Corinne Masiero), un viudo con una hija adolescente que malvive de un negocio de cerrajería (Denis Podalydès) y una mujer que conduce a sueldo para una empresa de transportes con el ridículo nombre de Hollywood Vip Stars Cars (Blanche Gardin). Los tres tienen sus vidas patas arriba y están permanentemente al borde del colapso económico, emocional y existencial.
 
El contraste de estos tres personajes que se apoyan, se animan y se ayudan en la medida de lo posible es el motor principal de una trama argumental que, en realidad, no existe. La película está compuesta por secuencias engarzadas unas detrás de otras con un ritmo indesmayable que, en conjunto, dan sentido a una propuesta tan inteligente como audaz y tan divertida como políticamente incorrecta. El guion está continuamente salpicado de frases mordaces y chascarrillos inteligentes que ponen en solfa cuestiones tan contemporáneas como la política de privacidad de las páginas web, los absurdos sistemas de verificación de contraseñas, la arbitraria disparidad de accesorios (cargadores por ejemplo) para los dispositivos electrónicos, las engañosas ofertas para navegantes, los servicios gratuitos (¡ja, ja, ja!) de atención al cliente o el tráfico de “me gustas”, estrellas, amigos, seguidores y demás artefactos que determinan que, en este mundo digitalizado, unos se forren y otros se hundan en la miseria.
 
Pero Delépine y Kervern no se quedan ahí y sin abandonar el género de la comedia, ahondan en cuestiones más sesudas como la internalización de los mercados, la precariedad laboral, el consumismo incontrolado, la adicción a las series de televisión, la idiotización de la gente (de la buena gente, incluso) o el ciberacoso. Y lo hacen de una manera tan abierta y espontánea que resulta imposible no reconocerse en, al menos, algunas situaciones y, por tanto, asumir la cuota de estupidez que a cada uno nos corresponda.
 
Con un guion tan brillante y una concepción narrativa tan arriesgada, un film como Borrar el historial solo puede funcionar si detrás de los tres personajes sobre los que pivota la historia hay tres intérpretes de altura. Corinne Masiero, Denis Podalydès y Blanche Gardin se empapan de la mordacidad del guion y lo asumen con exquisita naturalidad, evitando los excesos chuscos en los que sería fácil caer. Sus creaciones son tan humanas, tan autoconscientes de su miseria y de su idiotez, que resulta imposible no empatizar con su causa. Probablemente porque en ella, en su lucha, vaya también la nuestra contra el asfixiante sometimiento a los teléfonos móviles, las redes sociales, las compras online, la mensajería instantánea o la sociedad de la permanente (des)información que nos ha tocado vivir. Al que esto escribe le encantaría revelarse pero o le falta valentía o le sobra estupidez, está en ello. 

¿Qué te ha parecido la película?

Borrar el historial

7.5

Puntuación

7.5/10

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