Crítica de ‘Erase una vez en… Hollywood’: Un soberano despropósito

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Érase una vez en… Hollywood 
 

Quentin Tarantino es uno de esos cineastas incapaces de despertar indiferencia. Tanto sus más enfervorecidos admiradores como sus afilados detractores hablan de sus films con pasiones encontradas y, a pesar de que no consigo ubicarme ni entre los unos ni entre los otros, sus películas tampoco me dejan indiferente; admiro profundamente su incuestionable talento cinematográfico, su disposición a contar historias diferentes y originales con voluntad de divertir y, por encima de todo, su capacidad para dotar a sus películas de un sello autoral propio, lo cual, si ya de por sí es difícil en el mundo de la creación cinematográfica, lo es mucho más en plena industria de Hollywood donde Tarantino factura sus creaciones.  

Dicho esto, y teniendo en cuenta que cada película de Tarantino (es la novena en veintisiete años de carrera) adquiere status de acontecimiento, esperaba con expectación máxima la oportunidad de ver el que sin duda (con permiso de Scorsese) era uno de los estrenos más esperados del año. Presentaba además un envoltorio absolutamente irreprochable, un título grandilocuente: Erase una vez en… Hollywood, un reparto de campanillas con lo más granado del Star System: hacer una película hoy día protagonizada por Brad Pitt y Leonardo Di Caprio viene a ser, más o menos, como hacerla hace cincuenta años con Paul Newman y Robert Redford; una dirección de producción impecable y un aparato de marketing lo suficientemente atrayente como para pasar por alto que uno va a encerrarse en una sala de cine durante 165 ¡largos! minutos.

Parece ser la duración estándar a la que el director de Tennessee nos quiere acostumbrar, exactamente la misma duración que Django desencadenado (2012) y dos minutos menos que Los odiosos ocho (2015), sus dos últimos films hasta la fecha. Y alguien debería tener los arrestos de decirle a Tarantino (no debe ser fácil) que a veces, menos es más, porque ese, precisamente ese, es el mayor problema de Erase una vez en… Hollywood, que su metraje no se sustenta en una historia que requiera ese tiempo para ser contada si no que obedece a una irritante tendencia a la digresión que termina por convertir la película en una sucesión de anécdotas contadas entre paréntesis que, salvo alguna excepción, carecen de la gracia habitual y la locuacidad en los diálogos que, a falta de solidez en su estructura narrativa, han hecho grandes los guiones de Tarantino.

En Érase una vez en… Hollywood recrea una época decadente del Hollywood clásico (finales de los sesenta) a través de dos antihéroes: un actor de segunda en declive y su doble en las escenas de acción, ambos, encarnados extraordinariamente por Di Caprio y Pitt (si no fuera por ellos, la película sería, probablemente, insoportable) son los vehículos que, en principio, deberían servir para vehiculizar la historia que Tarantino nos quisiera contar. Pero después de ver la película, uno se queda con la sensación de que o bien no quería contarnos ninguna historia o bien se perdió por el camino contándonosla. Entiendo la fascinación del director por la época que retrata, adivino sus intenciones aludiendo (y caricaturizando más que retratando) a Sharon Tate, Polanski, Steve McQueen, Bruce Lee… pero el resultado es tan fallido como el Ave César de los Hermanos Coen retratando la época dorada de Hollywood, perdónenme la comparación pero las similitudes son obvias (directores de culto, reparto de campanillas, evocación nostálgica de un periodo de Hollywood y resultado fallido, en el caso de los Coen por insustancial, aquí por irse continuamente por los cerros de Úbeda).

Porque eso es lo que hace básicamente Tarantino: encadenar secuencias innecesariamente largas, más o menos ocurrentes, pero que, deslavazadas de la trama central, no terminan por llevar a ningún sitio. La incursión de Brad Pitt en una comuna hippie, la de Margot Robbie (que interpreta a Sharon Tate) en una sala de cine o la de Di Caprio filmando Spaguetti Westerns en Italia no son más que algunos ejemplos de esta tendencia. Al final, durante la última media hora, tira de recursos marca de la casa, esos con los que ha cimentado el sello autoral al que me referí en el primer párrafo y resuelve un final que se antoja insatisfactorio para tanto ingrediente de lujo prometido en los créditos. No puedo evitar la sensación de que se ha desaprovechado a Margot Robbie en un papel, teóricamente protagonista, que se reduce a un par de secuencias o a Al Pacino como productor de tres al cuarto. Quizá sea Margaret Qualley, convertida en una auténtica robaplanos, la auténtica revelación de un reparto en el que Kurt Russell, Bruce Dern, Michael Madsen o Damian Lewis han sido reducidos prácticamente a cameos.

Miren, la cartelera está como está, tratar de ir a ver algo que no sea un puro entretenimiento en estos meses de verano está complicado y, como acostumbro a decir de muchos directores, una mala película de Tarantino puede ser lo mejor que se esté exhibiendo en estos momentos en su ciudad, pero Érase una vez en… Hollywood está mucho más cerca de lo peor (Death Proof es inempeorable) que de lo mejor de la filmografía de uno de los cineastas más inventivos y personales de las últimas décadas. Si van a verla, rebajen expectativas. 


¿Qué te ha parecido la película?

 

4

Puntuación

4.0/10

4 comentarios en “Crítica de ‘Erase una vez en… Hollywood’: Un soberano despropósito

  • el 21 agosto, 2019 a las 23:04
    Permalink

    La peor pelicula que he visto en años…hay muchos directores jóvenes esperando una oportunidad. Ya son muchas veces que Tarantino nos engaña, y nos roba más de dos horas de vida a parte del dinero…

    Respuesta
    • el 22 agosto, 2019 a las 10:12
      Permalink

      Menos mal!!! Pensábamos eramos de los pocos, pues muchas críticas hemos recibido por ser negativos con esta película, pero es que dos colaboradores que han escrito sobre ella, y a ninguno de los dos les ha gustado.

      Respuesta
  • el 27 agosto, 2019 a las 00:54
    Permalink

    Una estafa en todo lo alto. Si Tarantino se quiere retirar que lo haga sin robarnos tiempo y dinero. Usando de cebo a estos actores tan importantes. Que estarán pensando ellos al sentirse utilizados para esta farsa.

    Respuesta
  • el 1 septiembre, 2019 a las 11:46
    Permalink

    Buenos días, acabo de verla ayer mismo y no podría estar más de acuerdo con todos los comentarios vertidos hasta el momento, ya que me sorprende la infinidad de comentarios positivos de esta película tildándola de sobresaliente, por ello he estado buscando opiniones que discrepasen y bien argumentandascomo ha sido el caso al encontrarnos. La película falla estrepitosamente en todo aquello que hacía a Tarantino único; diálogos bien construidos, una historia envolvente y con mucho cuerpo y finalmente la violencia surrealista y explícita a la que nos tenía acostumbrados este gran cieneasta. Considero que esta película no hace sino demostrar que Tarantino está en el ocaso de su carrera y que sinceramente desde Kill Bill, solo Django ha estado a la altura de su cine. Ha sido una gran decepción con todo lo que tenía por explotar aquí (Manson, la secta, etc) y por tanto consideró que es mejor que se retire tras su futura décima y última película, lastima que de nuevo haya sido otra oportunidad desperdiciada. Veremos cual será su última película y si los rumores son ciertos, puede que sea un Kill Bill 3 que al menos nos deje con un buen sabor de boca.

    Un saludo!

    Respuesta

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: