SITGES 2017. Crítica de ‘Tehran Taboo’: Animación adulta para una historia comprometida

Las críticas de Agustín Olivares en Sitges 2017: Tehran Taboo

Una de las sorpresas de Sitges 2017. Tehran Taboo es una película de animación política, cruda, honesta, hecha desde el conocimiento de la situación en Irán. Es un grito por la liberación de la población iraní, especialmente por la liberación de la mujer. Es un tortazo en la cara a la doble moral imperante.

En la película seguimos tres historias que se entrelazan a medida que la acción avanza. Una mujer que debe prostituirse para poder mantener a su hijo, un joven que debe reunir una gran cantidad de dinero para “reparar” el himen de su último polvo esporádico, y una mujer frustrada que quiere trabajar pero no puede porque debe tener el permiso de su marido. Fiestas clandestinas, drogas, prostitución, doble moral religiosa… Tehran Taboo es una radiografía de la sociedad iraní, sin tapujos ni cortapisas, pero tampoco buscando la exageración ni la polémica gratuita.

Ali Soozandeh, director y guionista, ha rodado la película en un estudio europeo. La animación combina actores reales animados rotoscópicamente con dibujos y animaciones 3D, muy similar al sistema utilizado en Chico y Rita aunque perfeccionado. El resultado es muy interesante, un poco inquietante al principio, con una animación atípica que permite reconocer inmediatamente el mundo interior de cada uno de los personajes, puesto que su expresión corporal y facial ha sido totalmente respetada.

La música, el montaje, la fotografía… todo rema hacia la misma dirección. El guion es robusto, casi perfecto. Algunos de los giros son totalmente imprevisibles pero verosímiles, no hay ningún tirabuzón efectista. La construcción de personajes brilla con luz propia, apoyada por una dirección de actores afinada y unas interpretaciones comedidas y directas. Además hay tiempo para todo: risas, llantos, violencia, amor… Es cruda y autentica en todos los sentidos, y me imagino que aquí está la clave para que te llegue al corazón. 

En definitiva, Tehran Taboo es una gran película de animación dirigida a un público adulto. Acerca la situación iraní a aquellos que, como yo, tan solo conocemos la versión noticiaria. Es emotiva, dulce, dura, agria, cruda… A no ser que tengas una cebolla en el pecho seguro que te emociona.

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