SITGES 2017. Crítica de ‘Marlina the Murderer in Four Acts’: Indonesia tiene un color especial

Las críticas de Agustín Olivares en Sitges 2017: Marlina the murderer in four acts

Estamos ante un thriller indonesio ESPECTACULAR, y no porque haya explosiones, cyborgs y pezones, sino porque te mantiene enganchado a la historia al mismo tiempo que te deleita con los asombrosos y bellísimos escenarios y los amplísimos planos sin aburrirte ni un ápice.

Marlina the murderer in four acts es una solitaria mujer de provincias que recibe la visita del equivalente indonesio de nuestro cobrador del frac, pero en versión ultrachunga: para pagar sus deudas él y sus siete colegas le van a robar todo su rebaño y la van a violar hasta que se aburran. Ante tal situación Marlina solo puede resignarse o luchar por su vida.

Al ver este peliculón indonesio hay que tener en cuenta una cosa: es un peliculón indonesio. Esto quiere decir que retrata una cultura que es completamente ajena a la nuestra, y a que nos tenemos que acostumbrar. Allí, por ejemplo, pueden tener a sus familiares momificados en el comedor, así que os recomiendo que seáis receptivos porque encontraréis diversas particularidades.

Marlina the murderer in four actsme ha encantado porque tiene una historia oscura que transcurre en un mundo luminoso, con gente muy particular. Mientras Marlina es taciturna, su amiga embarazada es todo lo contrario. Las situaciones chungas se intercalan con otra muy graciosas, dirigidas con soberbio gusto por Mouly Surya. Esta mujer es capaz de colocarte un gran plano general de un autobús recorriendo una infinita carretera serpenteante, al tiempo que oyes la conversación que transcurre dentro, y al tratar de recordar la escena te vienen fragmentos visuales de la conversación ¡cuando ni siquiera se ha grabado! Esto también es gracias a los soberbios personajes y sus diálogos, desarrollados por la propia Surya junto a Rama Adi y Garin Nugroho.

La fotografía es espectacular. Los grandes espacios fotografiados son bellísimos, como fotografías en movimiento. Cada imagen te transmite algo presente en la narrativa, cada espacio cuenta en la historia, pero en ningún momento se llega a la pedantería ni al barroquismo. Muy al contrario que otras películas en las que el director de fotografía parece decir en cada plano “Eh, mirad que planaco. ¿A que soy la rehost…?” (por ejemplo, Blade Runner 2049), aquí todo está comedido, ajustado a la historia, sin excesos de ego.

La música tiene un papel crucial. Los temas compuestos son únicos, muy característicos. Son canciones que se te pegan, de las que buscas en youtube para volver a oírlas, pese a no tener ningún elemento típicamente occidental.

En definitiva, Marlina the murderer in four acts es una de las mejores películas de Sitges 2017. Te cuenta una historia interesante en un contexto exótico para un occidental, con personajes únicos interpretados magistralmente y una estética bellísima. Tenéis que verla YA.

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