Ciclo ‘El planeta de los simios’: ‘Huida del planeta de los simios’ (1971)

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Huída del planeta de los simios (1971)

 
La tercera película de la franquicia El planeta de los simios llegó a España con el título Huida del planeta de los simios, una traducción más que curiosa de Escape from the Planet of the Apes, cuya traducción literal fue empleada para la segunda entrega, lo que ha provocado más de un lío a la hora de seguir la saga en versión original o en España. Pero sabiendo de cual tratamos, estamos ante la nueva aventura de los simios estrenada en 1971 y dirigida por Don Taylor, con Roddy McDowall en el papel de Cornelius y Kim Hunter en el de Zira.
 
Como viene siendo habitual en las críticas/análisis de películas dentro de un ciclo, o cuando se trata de secuelas, tenéis que tener en cuenta que se desvelarán detalles relacionados con el final de la anterior película, por si acaso aún no la habéis visto.
 
Desde el inicio de los créditos, el director demuestra que entiende exactamente lo que queremos de una película acerca de simios que hablan. Todo lo que estaba mal en Regreso al planeta de los simios – la moralización con mano dura, la trama sin sentido del humor- se corrige en los primeros cuatro minutos. Huida del planeta de los simios es una corrección del tono de la franquicia.
 
Para la franquicia de El planeta de los simios, el fin del mundo resultó ser sólo el comienzo. Un nuevo comienzo. En esta ocasión, nos cuentan como tres simios (la doctora Zira, Cornelius y el doctor Milo), tras reparar la nave de los seres humanos aparecidos en la segunda película, y hacer uso de ella, han conseguido sobrevivir al desastre nuclear que destruyó su planeta al final de Regreso al planeta de los simios y viajan a través del tiempo hasta aterrizar en la Tierra a finales del siglo XX. Mientras son objeto de estudio en un centro de investigación para determinar su nivel de inteligencia, se niegan a revelar sus conocimientos sobre la civilización humana.
 
Estamos ante un giro radical de lo que estábamos acostumbrados a ver en El Planeta de los Simios y Regreso al planeta de los simios. En ambas eramos los humanos los que llegábamos a un planeta repleto de seres distintos a nosotros, donde nos trataban como conejillos de indias. Ahora son los simios quienes son recibidos por los humanos, y se encuentran en el lado opuesto de los experimentos, convirtiendo su propia evolución al revés.
 
El científico asesor Presidencial Dr. Otto Hasslein (Eric Braeden) descubre de donde Zira y Cornelius han llegado. Hasslein tiene la teoría de que nuestro destino no es fijo, que puede ser alterado si elimina a Cornelius, Zira y el bebé que han concebido. Y cuando está en plena búsqueda desesperada de los que serían en esta película nuestros héroes, el dueño de un circo, el señor Armando (Ricardo Montalbán), aparece para ayudar y desbaratar los planes de Hasslein.
 
Huida del planeta de los simios es moralmente compleja. Cornelius y Zira son, como hemos dicho, claramente los héroes de esta película, lo que hace que Hasslein sea su principal antagonista, el villano, como lo fuera el Dr. Zaius (Maurice Evans) en las dos primeras películas. Hasslein teme y desconfía de los intrusos porque percibe su existencia una amenaza para su futuro.
 
A pesar de contar con un presupuesto significativamente menor, la producción del veterano de la televisión Don Taylor trabaja en gran parte con poca necesidad de invertir en decorados o efectos especiales, pues a diferencia de otras entregas, tan sólo necesitan maquillaje para tres simios (y algún que otro orangután), provocando en seguida que nos olvidemos de su mayor o menor calidad en los acabados de los rostros, viéndolos como tres actores más, sin importar que son simios.
 
Lo que destaca en esta película son las connotaciones religiosas, ya mostradas a lo largo de las dos primeras películas de la franquicia con los sagrados pergaminos y los legisladores, y que ahora se convierten en mucho más explícitas, como cuando el presidente dice a Hasslein en respuesta al deseo de los científicos de ver a los monos muertos: “Herodes lo intentó, y Cristo sobrevivió.” Ironía, dado que es el propio Hasslein quien precipita la caída del hombre a través de sus acciones, a partir de un proceso de muerte, siguiendo a la muerte que culminará en una explosión nuclear.

Huida del planeta de los simios es una película triste, aunque inteligente. Obviando ciertos detalles, como la pregunta que nos surge sobre la capacidad de los simios para arreglar una nave que jamás han visto, la carga emocional de la historia es suficiente como para que valga la pena su visionado. No es perfecta, y a menudo se siente como si estuviéramos ante un buen episodio de una serie de televisión, más que ante una gran producción, pero el presupuesto dejaba claro que no era tan gran producción, y al menos cumple el objetivo de entretener sin plantear muchas más dudas existenciales de las que ya teníamos. Pero lo que sobresale por encima del nivel de una típica secuela de ciencia ficción es la calidad del reparto. Lo que Taylor consiguió de Hunter, McDowall, Braeden, e incluso Montalbán en un papel pequeño pero significativo, es impresionante. 

Nota: Crítica realizada para el ciclo dedicada a la saga El planeta de los simios, cuyo índice podéis encontrar aquí.

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2 comentarios sobre “Ciclo ‘El planeta de los simios’: ‘Huida del planeta de los simios’ (1971)

  • el 28 junio, 2014 a las 1:26 pm
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    Me quedo con el último párrafo de este articulo.
    Un gran episodio de una serie de tv. Con un final muy bueno. Si le dieron una vuelta de tuerca que no esperarías.

    Creo que hay que valorar estas secuelas en su origen, en su tiempo.
    Era una época en la que la ciencia ficción no daba dinero, que la ciencia ficción era entretenimiento barato, para niños, gente que no dejaba dinero. Y no sólo las producciones eran pobres visualmente, eran pobres, muchas veces en argumentos.

    Además, en aquella época las secuelas eran…eran….bueno, no eran.

    En todo ese entorno, debemos, tal vez, valorar más positivamente lo que objetivamente, no es tan positivo.

    Vivan los simios!! (y ojito que los primeros "early buzz" del "amanecer del planeta de los simios" hablan de peliculón.

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