Crítica de ‘La gran estafa americana’: Divertida, que ya es bastante

Las críticas de Carlos Cuesta: La gran estafa americana

Hay un distancia difícil de precisar entre una buena película y una gran película y desgraciadamente La gran estafa americana no la ha terminado de recorrer. Eso es así por más que la promoción de las nominaciones y el empujón de los premios pudieran darle otro sentido más profundo a los puntos muertos de este título, a esos fragmentos en los que la historia parece quedar atrapada en arenas movedizas, pretendiendo hacer de un historia más bien corriente algo intrincado, fastuoso e incluso vertiginoso pese a su ritmo irregular.
Con todo, La gran estafa americana sí es una buena película, es entretenida, graciosa hasta la carcajada en muchas ocasiones y puede presumir de contar con algunas de las mejores interpretaciones del año. Christian Bale vuelve a bordar un papel a las órdenes de David O. Russell y es el motor de esta historia de estafadores pillados con las manos en la masa a los que un agente (Bradley Cooper) extorsiona para cazar a otros delincuentes y políticos corruptos. La desequilibrada mujer de este embaucador (Jennifer Lawrence) vendrá a complicar la operación debido a los celos que despierta en ella la amante y compinche de su esposo (Amy Adams), que a su vez pretende seducir al agente como plan b de escape.

Tampoco se puede negar que esta película es ambiciosa, que se esmera en recrear el ambiente de los 70 de una forma detallista tanto en los vestuarios como en los peinados y que consigue hasta cierto punto convencernos de que lo que está ocurriendo es algo gordo. La maquinaria de artificios que es el cine consigue funcionar la mayor parte del tiempo para meternos en la historia pero la sensación de que cosas especialmente complejas han ocurrido de manera demasiado sencilla (y esto ocurre especialmente en la conclusión de la trama) provoca que el espectador pueda sentirse un estafado más. No pasa nada, el cine tiene cosas de estas y no es necesario que cada producción sea El padrino.

La gran estafa americana no trascenderá porque tampoco es especialmente novedosa. No lo es el rol de policía cuya moral es más oscura que la del delincuente y juega con fuerzas que apenas es capaz de controlar (desarrollado con humor y energía por Bradley Cooper); tampoco lo es el del pícaro inteligente contra las cuerdas que necesita de toda su inteligencia para escapar y que resulta ser el más honrado. Pero como decía, tampoco necesita ser absolutamente original. Los triángulos amorosos y los conflictos personales acaparan más atención e interés que la propia operación de los federales, y la transformación de Christian Bale de ser un esculpido Batman o un tipo rancio de peluquín y barriga esférica ya es bastante sorprendente de por sí. La caracterización del estafador Irving Rosenfeld completa a la perfección un trasfondo magnífico matizado por esa moralidad ambigua de estafador semihonesto y sus circunstancias familiares, tan inclasificables como su conducta “profesional”.

Cuestión aparte es la desternillante Rosalyn (Jennifer Lawrence): irresponsable, despistada, orgullosa, única para el chantaje emocional, manipuladora e incontrolable. Con este papel la actriz vuelve a destacar en el dominio de personajes psíquicamente inestables. La otra protagonista femenina, Amy Adams, alcanza el colmo de la seducción hasta el punto de que sus escotes le restan relevancia a una actuación formidable. Y si hasta ahora no he mencionado el sensacional personaje del alcalde Carmine Polito (Jeremy Renner) no ha sido por nada en concreto, porque me encantó.

Aunque la película tiene muchas cosas que elogiar me cuesta entender cómo ha conseguido pasar por encima de El Lobo de Wall Street, 12 años de esclavitud o Gravity en los Globos de Oro, si no es porque se quiera dar un empujón a la carrera de estos actores protagonistas o al propio O. Russell, quien ha logrado reunir en una sola producción a los grandes intérpretes de sus dos películas más exitosas, es decir, The Fighter y El lado bueno de las cosas. Es curioso que esta última también recibiera un, a mi juicio, desproporcionado apoyo de la Academia de cine estadounidense, con 6 nominaciones y un Oscar. En este caso también hablamos de un título muy entretenido que tampoco era nada que no hubiéramos visto antes.

Un comentario en «Crítica de ‘La gran estafa americana’: Divertida, que ya es bastante»

  • el 10 febrero, 2014 a las 08:34
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    Concuerdo bastante. Película con buenas interpretaciones y poco más. Muy normalita para tanta nominación y tanto bombo que le están dando. Yo de hecho ni me reí, no me pareció ni cómica como está considerada, al menos en los Premios de los Globos de Oro estaba en esa categoría.

    No sé, no me entusiasmó.

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