‘Más allá de la vida’: Cuidada historia sobre la soledad que da respuestas, pero no las que esperábamos

Las críticas de Carlos Cuesta: Más allá de la vida

Enésima confirmación del talento de Clint Eastwood en la dirección con una película cargada de contenido, bien narrada y bastante bien interpretada por todos sus protagonistas. Una historia coherente, con rincones, con dialéctica, con emoción y con alguna escena espectacular.
Más allá de la vida es una película de historias cruzadas en torno a la muerte, el más allá y el vacío que dejan en este mundo las personas que fallecen. Tres vidas que terminarán por confluir debido a los diferentes aspectos que cada una de ellas reflejan en torno al deceso contadas con fluidez, naturalidad, expresividad y con cariño artesano, con buenos diálogos y con personajes bien construidos.
George Lonegan (Matt Damon) es un medium para el que su don de hablar con los muertos es una maldición. Ya trató de ganarse la vida con esta habilidad, empujado por su hermano, pero aquella vida no le satisfizo y le cargó de angustia. Como trabajador en una fábrica ha recuperado la felicidad, pero su vacío le viene por la imposibilidad de encontrar una pareja con la que pueda compartir su secreto con normalidad y también por la dificultad de obviar quién es y qué es capaz de hacer.
Mari Lelay (Cécile de France) es una presentadora televisiva con éxito y prestigio que vivirá un fenómeno cercano a la muerte, de hecho llegará a estar muerta unos instantes, como el propio Lonegan en un momento de su vida. Las imágenes que contempló durante los instantes que no estuvo viva le acosan y tratará de difundir todo lo que ella ha conocido, algo que puede poner en duda su estatus social y profesional.
Marcus y Jason (Frankie y George McLaren) son dos hermanos muy unidos que viven al límite de ser entregados a una familia de acogida debido a los hábitos de toxicomanía de su madre, a la que encubren. La muerte de uno de los dos dejará al otro en una honda soledad y con la necesidad de entablar contacto con su hermano muerto para calmar su ansiedad. Pasará por las manos de todo tipo de farsantes, pero no se detendrá hasta encontrar un verdadero enlace con su gemelo.
El punto fuerte de esta película es la coherencia y credibilidad de los personajes, en una historia que no se deja llevar por la impaciencia y que se toma su tiempo para contar cada aspecto necesario que permita que las historias confluyan de una forma que va más allá de la casualidad, pero que en ningún caso puede considerarse forzada.
Su principal punto negativo, quizá, es el hecho de que parezcamos estar ante tres historias sin conexión, aunque no sea cierto, algo que dispersa la atención y el interés de un espectador que, además, espera más teorías, más conocimientos, más respuestas o más acercamiento, ya sea a respuestas o a preguntas acertadas.
Por otro lado, mientras Damon y De France desarrollan dos personajes de forma muy acertada, (intimista él e inquieta ella), y que la actuación de los gemelos también es bastante buena, los momentos emotivos no responden a lo que está ocurriendo delante de nosotros, sino a una especie de empatía que hace que sustituyamos en nuestra mente a los personajes por personas queridas por nosotros, y al pensar qué sentiríamos en nuestras propias vidas nos emocionemos. La escena no nos emociona de por sí, si no por comparación. No deja de tener mérito, no obstante.
Más allá de la vida no es Gran Torino, pero es una película que refleja talento (la escena inicial del tsunami es tan espectacular como sobrecogedora) y que cuenta una historia con solvencia, con paciencia, sin buscar atajos para llegar al final, que recorre todas las viviencias necesarias para las personajes para que el desenlace sea lógico, comprensible e incluso entrañable. El desarrollo de los personajes, no obstante, le impide ahondar más en el fenómeno que cuenta, y eso deja un poso de insatisfacción.

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